A UN MES DE LA VICTORIA AGRIDULCE EN MÉXICO

Ulises Mérida Los análisis en perspectiva con datos más certeros después de las coyunturas –y de los ánimos que desbordan el raciocinio objetivo– son necesarios, pues se contrastan con los hechos, las acciones de los actores políticos y las reflexiones u opiniones de académicos y analistas, es decir, nos permiten ver una imagen más acabadaSigue leyendo “A UN MES DE LA VICTORIA AGRIDULCE EN MÉXICO”

Luchando en la Isla Tortuga: soberanía indígena, clase trabajadora y anticapitalismo

Brian Champ y Michelle Robidoux Este extenso texto se publicó en inglés bajo el título “Fighting back on Turtle Island: Indigenous sovereignty, the working class and anti-capitalism” en International Socialism journal 170 (primavera de 2021), revista teórica del Socialist Workers Party en Gran Bretaña, organización hermana de Marx21, desde donde se copia este artículo con su autorización. Muchas graciasSigue leyendo “Luchando en la Isla Tortuga: soberanía indígena, clase trabajadora y anticapitalismo”

IX. Derechos Humanos y Democracia

“Las garantías individuales no son derechos humanos, sino que son los medios o mecanismos idóneos para cumplir esos derechos. Sin embargo, también se puede entender que los derechos humanos son prerrogativas adquiridas por la luchas históricas de la clase trabajadora, por medio de las cuales ha resistido a las desigualdades e injusticias en búsqueda del ideal democrático que la visión de democracia liberal tradicional trata de aniquilar–a través de su  forma más sofisticada y brutalizada conocida  como hoy como neoliberalismo. Algunos derechos parecidos y explicitados a través de la historia son los llamados derechos del hombre después de la Revolución Francesa, ya en desuso por su connotación masculina opresiva y excluyente hacia la mujer. De allí una interesante propuesta conceptual del doctor Arellano que, retomando la idea en algunos discursos de Fidel Castro, propone el concepto  derechos de la humanidad, en contraposición a la de derechos humanos, al considerar estos últimos como parte de una violencia epistémica de imposición y colonialismo occidental, así, parafraseando a Boaventura de Sousa, menciona  que los derechos humanos no dan una solución emancipadora a las realidades ajenas a occidente, “se necesita una nueva arquitectura de derechos humanos basada en un nuevo fundamento y una nueva justificación”, haciendo una referencia positiva al interculturalismo epistemológico como una precondición de las relaciones balaceadas y mutuamente reforzantes entre competitividad global y legitimidad local, los dos atributos de la política contrahegemónica de los derechos humanos”.

VIII. Democracia y Feminismo

“Por eso no es extraño que desde entonces ya se escucharan la voces de las mujeres que se organizaban por su derecho al sufragio, en Inglaterra surgieron nombres como Mary Wollstonecraft, posteriormente Emily Pankhurst y las sufragistas que, solo después de varias décadas, lograron que se reconociera a la mujer sus derechos políticos y de participación en los procesos democráticos. Ya más adelante, se declararán los llamados derechos humanos, que, por su connotación semántica, también le da un sesgo meramente masculino. Se puede constatar que en tres siglos de modernidad se desarrolló un pensamiento utópico de igualdad entre mujeres y hombres que en realidad no existía. Por eso Marcela Lagarde cuando habla de la constitución de ciudadanía habla de las condiciones de posibilidad de que la utopía sea tópica, es decir, que sea realizable, que  suceda realmente eliminando la opresión en contra de las mujeres. No está de más decir que el Feminismo, con mayúscula, no solo es defensor del pensamiento laico, sino que como movimiento político, al criticar al poder, ha planteado la critica certera al modelo de desarrollo capitalista extractivista que sigue sin lograr el desarrollo pleno de las mujeres. Así, el ideal democrático ha planteado a la democracia liberal moderna medidas para establecer la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad, eliminando todas las formas de discriminación”.
Por Ulises Mérida

VII. Medios de Comunicación y Democracia

“Tal es el caso de la empresa privada Cambridge Analítica y su participación en el proceso del Brexit en el Reino Unido, o de WhatsApp con Bolsonaro en Brasil. Las campañas de bots que se han demostrado en redes sociales como Tweeter, Facebook, WhatsApp, etc., pueden generar campañas de desprestigio y desestabilización de gobiernos desde los poderes fácticos,  ya que por el inmenso poder que están teniendo han tenido la capacidad para censurar a los poderes públicos más altos de las sociedades supuestamente democráticas– como es el caso de Donald Trump y las censuras por parte de Tweeter y Facebook –, lo cual representa un grave atentado  y marca un precedente en contra de la libre expresión, independientemente de la tendencia o ideología que tengan los encargados de dichos puestos públicos”.

VI. Colonialismo, Feminismo y Democracia

“Para Laura Segato es necesario ver a la democracia desde una perspectiva descolonizadora y, al igual que Dussel, su visión crítica del eurocentrismo nos va a llevar  a encontrarnos con Aníbal Quijano y su colonialidad del poder, concepto  que se funda en la explicación de  una imposición de clasificación racial como patrón mundial del poder capitalista que opera en todos los ámbitos de la existencia cotidiana . La cuestión de la raza y su clasificación es primordial para la imposición subjetiva de la colonialidad y no solo de la estructura de dominación y explotación que se refieren estrictamente al colonialismo. La colonialidad engendrada dentro del colonialismo no puede existir sin él, ya que: “América Latina fue la primera nueva identidad histórica de la colonialidad del poder y, sus poblaciones colonizadas, los primeros ‘indígenas del mundo’ ”, del capitalismo que se vuelve mundial desde ese momento, dando nacimiento a la denominada modernidad”.

¿Porqué Socialismo?

“En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y —si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos— son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semiinconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad. Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen”.