Dar tanto en el escenario, desgarrarse allí.

Ulises Mérida (UM): Qué tal Ana, antes de cualquier cosa, muchas gracias por el tiempo para llevar a cabo esta charla, para empezar, dinos un poco acerca de tu persona, ¿cómo llegas al ámbito musical? 

Ana Gracián (AG): Bueno, desde siempre me ha gustado mucho la música por la danza, las dos artes han estado siempre muy relacionadas en mi vida y desde adolescente me interesó aprender la guitarra, pero desgraciadamente no tuve dinero para comprarla. 

Tiempo después, cuando tenía como 19 años, hice el examen para un curso en la Escuela Nacional de Música y me quedé; esa escuela es muy buena porque allí te dan materias de todo tipo. Yo quería aprender la guitarra como instrumento, pero todavía no tenía cómo comprarla, en ese entonces estaba estudiando Periodismo y Comunicación en la FES Aragón y estaba más enfocada en terminar mi carrera, aunque a veces practicaba con una guitarra que me prestaba un amigo, pero cuando ya no me la pudo prestar deje de hacerlo y comencé a dar clases de danza en algunas escuelas. 

Eventualmente me ofrecieron dar los sábados clases de creación literaria en la escuela Wilfrido Massiu del Instituto Politécnico Nacional, que era cuando tomaba las clases de guitarra, entonces tuve que dejar ese sueño guajiro (risas). Después de un tiempo por casualidad conocí a una persona que era músico y a partir de allí empecé a adentrarme más a la música, a él le habían regalado un bajo en pago de un dinero que le debían y yo veía el bajo allí siempre estacionado, allí solito, hasta que un día me lo regaló y dije vamos a empezar a darle uso, por lo que empecé a tomar clases de bajo con el guitarrista, Ricardo Moreno que era compositor y guitarrista de un grupo de rock progresivo llamado Iconoclasta, así que él me empezó a enseñar a tocar el bajo. 

Tiempo después tuve la oportunidad de tomar clases con Alfredo Landa, que es un bajista muy reconocido en el jazz aquí en México, el tocó durante muchos años en el grupo Yazztlán. Víctor Baldovinos, un entrañable amigo le pidió a Alfredo que me enseñara a “leer” el bajo y a aprender más, porque había yo empezado a tocar Blues con Víctor. 

Alfredo siempre me dio las clases gratis, lo hizo como un gesto de amistad hacia un amigo que le pidió que me enseñara, a ambos les tengo mucho cariño y les estoy muy agradecida ya que los dos fueron muy importantes en mi repunte como bajista, me hicieron sentir muy segura cuando tocaba. Por supuesto que yo puse todo de mi parte, pero el apoyo que tuve de los dos fue primordial para que yo “me la creyera” de verdad como bajista.

Pasado el tiempo me atreví a dar clases de guitarra y, curiosamente, tuve que aprender a tocarla, pero como ya tenía las bases del bajo, se me hizo muy fácil. Hace aproximadamente 24 años que toco el bajo, 12 que toco la guitarra y también aprendí a tocar el ukelele; incluso, hace dos años me propuse aprender todo lo que son las escalas mayores y menores de guitarra y los modos griegos: el jónico, el dórico, frigio, lidio, mixolidio, eólico y ocrio, así como las escalas pentatónicas y con mucha disciplina lo logré. La pentatónica es una escala que, por lo general, se utiliza mucho para hacer requintos, si a la pentatónica normal se le añade la nota de D sostenido, entonces se convierte en pentatónica de blues y suena muy diferente a la normal. 

Con la pentatónica mucha gente empieza a tocar, a requintear y los modos ya son para meter escalas más complicadas, más elaboradas, lo cual es más complicado ya que esas mismas escalas se meten en el bajo que es más fácil. Por la condición que tiene la guitarra, a veces tienes que tocar la segunda cuerda en un medio tono más adelante, ya que esta cuerda es diferente. Por lo tanto, tienes que adelantar un medio tono más, teniendo que tomar en cuenta que, en todas las escalas es un tono adelante en comparación con el bajo. 

Por otro lado, en el bajo todos los tonos son iguales porque no tiene esa diferencia y todo eso lo vas aprendiendo sobre la marcha; la verdad no es fácil, tienes que dedicarle tiempo, tienes que estudiar cómo es la música para luego poder hacerla. Ahora, yo también tengo mis composiciones, tengo bastantes, incluso en la pandemia hice como seis composiciones, una de ellas es una composición con letra en inglés.

UM: Ana, compártenos con quien tocas en este momento. 

AG: Con un amigo que se llama Himber Ocampo, me invitó a tocar y a proyectar su música que el compone al igual que sus canciones, desde hace tiempo habíamos estado ensayando y como me sé bien todas sus composiciones, quiso darme la oportunidad de tocar. Compartimos también con un armoniquista que se llama Arturo Silva y la banda se hace llamar Himber Ocampo Blues Band. Tengo alrededor de 26 años de conocerlo, y después de la etapa difícil de la pandemia, ya está empezando a tocar otra vez. Me invitó a tocar porque además de saberme sus rolas él quería tener a una mujer en su grupo. 

UM: ¿Qué instrumento tocas y cuántos son en la banda? 

AG: Toco el bajo eléctrico. Somos tres: Himber toca la guitarra y canta, Arturo es el armoniquista y yo que toco el bajo, a veces, nos acompaña Chucho en la otra guitarra.

UM: Y dinos Ana, ¿qué tipo de música escuchabas cuando eras más joven? 

AG: Pues mira, cuando era más joven yo oía mucho rock progresivo, lo que pasa es que en casa la tradición siempre ha sido la música de mi padre y mi madre, que escuchaban mucho las bandas como de Glenn Miller, la cual les encantaba e incluso bailaban. A mi hermano mayor Roberto le gustaba el rock inglés como a mí y a mi hermana Frida, le gustaban grupos como The Creedence, Eric Burdon, The Doors. 

A mi hermano Sergio, el de en medio, le gustaba mucho el rock progresivo italiano, grupos como Premiata Forneria Marconi, Banco del Mutuo Soccorso, Locanda delle Fate, New Trolls, Balleto di Bronzo, Le Orme, Museo Rosenbach, él influyó mucho mi gusto musical y también me inculcó el gusto por la lectura. Sus gustos literarios eran eclécticos, le gustaba Herman Hesse, Aldous Huxley, Erich Fromm, Homero, Cervantes Saavedra y otros autores y me invitaba a leerlos y luego comentábamos los libros y la música. 

A mi hermano Marco que ya falleció le gustaba más la música de Depeche Mode, Pet Shop Boys, Peter Gabriel y por supuesto el camaleónico David Bowie, así que como verás escuché muchos géneros musicales, por lo cual era casi inevitable que no me dedicara a la música y formar así mi camino de ejecutante. 

UM: ¿Cuál es el primer álbum que recuerdas haber tenido? 

AG: El “Medusa” de Pink Floyd y después el “Lado oscuro de la luna” también del mismo grupo, aunque también me acuerdo de “Focus 1″ un grupo holandés de Rock Progresivo. Ese fue el primer disco que compré con mi primer sueldo.

UM: ¿Cuál es la canción que desearías haber escrito por ti misma? 

AG: Es difícil elegir una, ya que hay muchas canciones que me han marcado, por ejemplo, “Nunca Caminarás Solo” de Pink Floyd del disco Medusa; otra canción es “Time” del álbum “Dark Side of the Moon”. También hay una canción de un grupo italiano New Trolls, la canción se llama “Bella come mai”, ejemplar canción y, por supuesto Morning Sunrise de Paul Buterfield.

UM: ¿Quiénes son tus artistas favoritos, aquellos a los que por lo regular escuchas? 

AG: Pues, que te diré, yo nunca había escuchado mucho a Soda Stereo pero un ser especial al que amo mucho y es muy importante en mi vida, me comenzó a mandar música de Gustavo Cerati, me gustó muchísimo. Me parece un compositor genial, todas sus letras son buenísimas, asi que recientemente lo empecé a escuchar un poco más y la verdad sí me ha dejado muy buen sabor de boca. 

Otro compositor que me gusta mucho es Luis Alberto Spinetta, también genial. Es que estos chavos que traen otro rollo, tienen mucho talento, así que dices ¡qué bárbaro¡ ¿Cómo le hacen para tener tanta genialidad? Y a ellos son a los que escucho recientemente, aunque también he redescubierto a David Gahan, es de un grupo llamado Depeche Mode y él es el cantante, es un grupo ochentero. 

Rammstein me renueva para pensar en la creatividad musical, porque el cantante Till Lindemann además de cantar y actuar en sus presentaciones magistralmente, va contando historias, algunos son cuentos que su padre escribió. También me gusta mucho la música de Janis Joplin, es mi inspiración y pienso que nunca va a existir otra mujer como ella, aunque hay otras también buenas como Patti Smith, Lori Anderson aunque ella es más experimental pero muy buena. 

Por otro lado está Nina Hagen que toca punk o Dagmar Krause que es una mujer alemana muy talentosa y tiene una voz privilegiada. Paul Butterfield también tiene una voz excepcional, además de ser uno de los mejores armonicistas, todos ellos cuando los ves en el escenario son admirables y te preguntas como le hacen para dar tanto. 

Me gusta mucho el cantante y guitarrista de Canned Heat Alan Christie Wilson más conocido como Alan “Blind Owl” sin dejar atrás a Jim Morrison, Jimi Hendrix o el mismo Brian Jones, Los Beatles, Los Rolling Stones . Lo que más me llega de todos ellos es lo que te digo, cómo le pueden hacer para dar tanto en el escenario, desgarrarse allí.

Yo siento que a unos músicos los están valoraron demasiado y a otros no los han valorado lo suficiente, pero ahora con todos esos documentales que han estado en Netflix como que tratan de reconocer mas sus talentos, porque definitivamente la nueva música que se está haciendo a nivel comercial es de muy baja calidad como el reggaetón u otro tipo de música que se compone con un mínimo de esfuerzo. Además, muchos de los músicos ya grandes no son humildes, sienten que ya hicieron todo y no quieren seguir aprendiendo, lo cual desmerece un poco al músico porque, como te vuelvo a repetir, el músico nunca deja de aprender y si de verdad tienes un compromiso con el público, con la gente que te escucha, entonces siempre tienes que seguirte superando, seguir aprendiendo. Conozco a muchos músicos en este ambiente que ya son grandes de edad y no quieren seguir aprendiendo, o seguirse superando.

UM: ¿Piensas que la nueva tecnología ha ayudado, de alguna forma, a la innovación musical?

AG: La tecnología es una gran herramienta para la música, pero la innovación es más con respecto al ser humano, en realidad la guitarra o un amplificador no serían nada sin la sensibilidad de los seres humanos, así que con tecnología o sin ella, el ingenio es del músico, él es el responsable de buscar nuevas formas para hacer sentir, porque la música básicamente se basa en eso, en hacer sentir a la gente, aunque también hay música para pensar, pero si una canción no te produce un sentimiento, algo está pasando con la creatividad. Básicamente nos atestiguamos en los sentimientos que provocamos, somos almas que se unen en un momento cuando tocamos y el que escucha siente lo que estamos sintiendo, es una comunicación entre almas. 

UM: Muy interesante las respuestas que nos has dado Ana, voy a hacer una última pregunta que tiene que ver con algún momento memorable que hayas recibido como músico, algún comentario que te hayan hecho.

AG: Bueno, pues yo creo que lo que más me queda como reconocimiento es haber tocado por un tiempo con el baterista de Iconoclasta, Víctor Baldovinos quien es uno de los bateristas más reconocidos aquí en México, él siempre me valoró y reconoció como buena bajista, le gustó tocar conmigo y siempre me hizo sentirme muy segura en el escenario porque siempre hablaba muy bien de mí como bajista. Él tocaba con músicos muy reconocidos, por ejemplo, con un guitarrista de nombre Víctor Méndez una vez me preguntó que cómo le había hecho para que Baldo –así le decimos-, tocara blues, ya que él toca metal, rock progresivo, entonces un día le dije que tocáramos blues y aceptó, eso para mí fue como un reconocimiento, como uno de los mejores piropos que he recibido. 

Sin embargo también he recibido uno que otro por allí, cuando la gente se me acerca y me dice: ¡¡tocas bien padre¡¡ o como ahora que tocamos recientemente y le preguntaron al de la transmisión que quién era la bajista y pues es muy padre cuando te reconocen, cuando la gente se acerca a ti, porque tú lo haces con humildad, la verdad, yo nunca me he sentido ni la mejor bajista ni nada, porque te digo, siento que todavía me falta aprender mucho y pues que se te acerquen y te digan cosas lindas pues eso es bien padre, es el mejor regalo.

The Political Contradictions in Adorno’s Theory (Krahl, 1971)

An important reading to understand Critical Theory.

communists in situ

Originally published in Hans-Jürgen Krahl, Konstitution und Klassenkampf(Frankfurt am Main: Verlag Neue Kritik, 1971), pp. 285-288. English translation by Pat Murray and Ruth Heydebrand: TelosFall 1974no. 21, pp. 164-167. See also: Hans-Jürgen Krahl (1943-1970)/ Für Krahl (Reinicke, 1973)/ Krahl oder Adorno.

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Adorno’s intellectual biography, even in its most aesthetic abstractions, is marked by the experience of Fascism. The mode in which this experience is reflected—by deciphering from the works of art the insoluble relation between critique and suffering—constitutes the uncompromising claim to negation, while simultaneously setting limits to it. “Damaged life,” through reflection on fascist domination as generated by the natural economic catastrophes of the capitalist mode of production, is aware of its entanglement in the ideological contradictions of bourgeois individualism, whose irrevocable decay it has understood; at the same time, it cannot disengage from it. Fascist terror produces not only the understanding…

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MMT and Marxist monetary theory – a reply to Bill Mitchell by a man with no name

By Michael Roberts

Bill Mitchell is a Professor in Economics and Director of the Centre of Full Employment and Equity (CofFEE), at the University of Newcastle, NSW, Australia. Professor Mitchell is one of the world’s leading exponents of what is called Modern Monetary Theory (MMT).  MMT has gained traction in the labour movement in recent years on the grounds that it provides powerful new arguments to refute the claims of mainstream economics that governments need to balance their books ie keep spending in line with tax revenues and not allow government debt to spiral.  In order to balance the books, so the mainstream argument goes, government spending must be cut, taxes raised and debt levels reduced, even if that means more poverty and worse public services.  There is no alternative – as Margaret Thatcher once said.

However, MMT is supposed to offer the answers to the Austerians, both theoretically and in alternative policies.  Professor Mitchell, among other MMT supporters, has tirelessly campaigned for the adoption of MMT measures in the labour movement as the key answer to ending unemployment and austerity as policies that must be accepted by the labour movement.

Now I have spent much ink on my blog and in papers discussing and debating the merits of MMT as the answer to capitalist policies of austerity and unemployment.  In my humble opinion, MMT falls short of achieving its claims and objectives because it ignores the social structure of a capitalist economy and argues that the recognition and manipulation of the monetary system can solve the problems without ending capitalism.

At a recent fringe meeting at the UK Labour party conference, I was invited to debate the merits of MMT with Professor Mitchell contributing by zoom from Australia.  Shortly after the debate, Professor Mitchell posted on his blog, the following:

“I gave a talk at the Resist Event in Brighton UK last Sunday evening. On the panel was a person who dismissed Modern Monetary Theory (MMT) as irrelevant to the real challenges that arose under capitalism and he invoked Marx a lot. It was not a very illuminating interchange because not only did he misrepresent what MMT was but, in my view, he also seemed to think that we could extrapolate Marx’s scant ideas of money directly into the situation faced by nations today.”

Well guess what? This ‘a person’ was me, but I shall remain nameless as far as Professor Mitchell was concerned.  And it was not strictly true that Professor Mitchell “gave a talk”to which we all listened.  It was a discussion or debate with three speakers: Mitchell, myself (suitably named at the event) and Carlos Gonzales of ‘fiat socialism’ fame.

In his posts, Professor Mitchell seeks to dismiss my arguments that MMT does not take us very far in explaining the nature of a capitalist economy or providing decisive economic policies that will help labour. Professor Mitchell thinks that I have not only “misunderstood MMT but also have a scant understanding of Marx’s monetary theory”.  He says Marx would never have agreed that government spending could not end unemployment or that capitalists would not increase production and employment if government spending orders came in. 

In the debate I said that Marx attacked the idea that, just by manipulating money, governments could solve unemployment and poverty.  This was the view of Pierre Proudhon, the leading socialist of the mid-19th century. Marx responded: “Can the existing relations of production and the relations of distribution which correspond to them be revolutionized by a change in the instrument of circulation, in the organization of circulation? Further question: Can such a transformation of circulation be undertaken without touching the existing relations of production and the social relations which rest on them?”

In his post, Professor Mitchell refers to Professor Duncan Foley (at least he gets named!) who asserts that for Marx, “the movement of commodities is largely determined outside the monetary sphere, and that movements of money in most cases are determined by those commodity movements…..The theoretical question then arises as to which is the determining factor. Does the movement of money determine the movement of commodities or the movement of commodities determine the movement of money?”Mitchell rejects Foley’s approach to money and reckons that Marx is out of date with this critique of Proudhon because back then money was gold or backed by gold, which meant its value was anchored to the production cost of gold mining.  Now, in the modern world of ‘fiat currencies’, the state can create money that is not tied to the value or price of gold and therefore the state can increase the amount of money at will. 

I do not agree that this makes Marx out of date. Contrary to the view of MMT, fiat money does not change the role or nature of money in a capitalist economy. Its value is still tied to the labour time taken in capitalist accumulation. Commodity money (gold) containsvalue while non-commodity money represents/reflects value, and because of this, both can measure the value of any other commodities and express it in price-form. Modern states are clearly crucial to the reproduction of money and the system in which it circulates. But their power over money is quite limited – and as Marx would have said, the limits are clearest in determining the ‘value’ of money. The state mint can print any numbers on its bills and coins, or the central bank add any number of digits to the government’s bank account, but that cannot decide what those numbers refer to. That is determined in countless price-setting decisions by mainly private firms, reacting strategically to the structure of costs and demand they face, in competition with other firms.

The MMT supporters, in effect, reckon that any reduction in private sector investment can be replaced or added to by government investment ‘paid for’ by the ‘creation of money out of thin air’. But this money will lose its value (ie purchasing power) if it does not bear any relation to value created by the productive sectors of the capitalist economy, which determine the amount to value generated and still dominate the economy. Instead, the result will be rising prices and/or falling profitability that will eventually choke off production in the private sector. Unless the MMT proponents are then prepared to move to a Marxist policy conclusion: namely the appropriation of the finance sector and the ‘commanding heights’ of the productive sector through public ownership and a plan of production, thus curbing or ending the law of value in the economy, the policy of government spending through unlimited money creation will fail.

As far as I can tell, MMT exponents studiously avoid and ignore such a policy conclusion – perhaps because like Proudhon they misunderstand the reality of capitalism, preferring ‘tricks of circulation’; or perhaps because they actually oppose the abolition of the capitalist mode of production (indeed, that is the view of most MMT exponents, although not Professor Mitchell).  You see, MMT is not relevant to a social transformation of society, Professor Mitchell argued in the debate – that is a separate question.  Right-wing, pro-capitalists can and do accept MMT.

Professor Mitchell goes on to highlight something in a post by this unnamed “critic on the panel”.  Yes, it’s me again – at least I am now on the panel.  In one of my blog posts on MMT HERE, I had a plotted figure that shows that there is no inverse correlation between increased government spending and unemployment.  On the contrary, among OECD countries, the higher the level of government spending, the higher unemployment!   

Professor Mitchell now applied his superior understanding of statistics to this result.  “In Statistics 101 or Econometrics 101, one of the first things students learn is to be careful in attributing causality. Correlation is not causality.”  Indeed, how could I be so stupid! But I’m not.  Of course, this correlation does not prove causation.  Indeed, that is what I conclude in the post: namely that there must be other reasons than the amount of state spending to explain unemployment rates.  As Mitchell says: “We would expect government spending to be higher in nations that had higher unemployment because of increases in welfare outlays and other non-discretionary responses to declining non-government spending (that was driving up unemployment).” Exactly, because what drives unemployment rates in a capitalist economy is the rate of investment and employment made by the capitalist sector.  When there is a slump in investment and people are laid off to join what Marx called “the reserve of army of labour”, government spending rises as benefit spending increases.  Having said that, the graph suggests that there is no evidence that unemployment falls when government spending rises, because there are much more compelling causes that affect employment.

In his second post dealing the views of the unnamed ‘critic’ of MMT, Professor Mitchell claims that he can show “how nonsensical it is to claim that capitalist firms will not expand production if they have idle capacity and can increase profits by responding to increased sales orders.” And that “the government sector is not bound by the so-called dynamics of private capital accumulation and under certain conditions can typically command productive resources from the non-government sector through increased spending without introducing inflationary pressures.”

In this post, Professor Mitchell takes us through a short course on the history of crisis theory, from Say and Ricardo’s views that general overproduction was impossible, to the underconsumption theories of Sismondi, Luxemburg and others.  And then he says: “Marx considered the accumulation process would lead to an excessive build-up of capital which would suppress the rate of profit and it was this dynamic that generated the crisis.”  Well yes, that was Marx’s theory of crises, more or less in a nutshell. 

But having said this, Mitchell quickly takes a step back: “But, we need to be careful in unpicking the logic here. Yes, the owners of capital control production and employment and their expectations of future returns dictate the rate at which the capital stock accumulates over time. But equally, when considering the causes of crises, we cannot avoid focusing on the realisation issue because it was through market exchange that capitalists were able to realise the surplus value they had expropriated in the production process by exploiting their workers into the monetary form of profit.”  Mitchell then claims Marx for his own theory of crises “As we move through history, the scholars that followed Marx clearly understood that effective demand was a causal factor in determining unemployment and recession.”  So there we have it.  Forget Marx’s profitability theory as the driver of accumulation and thus investment demand.  Let’s revert to the same position as orthodox Keynesians: that crises are due to a lack of ‘effective demand’.

Now I have spent much print and digital inputs from my computer showing that the Keynesian-Mitchell lack of effective demand theory is an inadequate explanation of regular and recurring crises in capitalist production. You can read my arguments here.  https://thenextrecession.files.wordpress.com/2017/06/the-profit-investment-nexus-michael-roberts-hmny-april-2017.pdf

But in this post let me mention just one point.  Why does capitalist production seem to have enough effective demand for years or even a decade, and then suddenly investment and production collapses, unemployment rockets and there is a ‘lack of effective demand’?  The Keynesian/MMT has no answer to this question. The answer lies in the contradictions within the capitalist mode of production, specifically in the tendency for the profitability of capital to fall over time and eventually lead to a fall in total profits and value creation.  Then investment demand collapses, leading to a lack of aggregate demand so that capitalist production cannot be ‘realised’. This is the causal sequence in crises.

Mitchell invokes the post-Keynesian arguments of Michel Kalecki to justify his view that it is aggregate demand that drives sales, production and profits.  Professor Mitchell quotes Kalecki: “to offset any tendency for the rate of profit on the expanded capital stock to fall and thus offset the possibility of a crises (so very Marxian – really MR?), Kalecki wrote (page 87): “… if effective demand adequate to secure full employment is created by stimulating private investment the devices which we use for it must cumulatively increase to offset the influence of the falling rate of profit.”

Talking again of correlation, identities and causation, there is the Kalecki identity (investment = profits); and there is the correlation (investment moves with profits); but which is the causal direction?  Kalecki argues that investment drives profits, but this is back to front.  In my view, Marx correctly argued that, in a capitalist economy, profits drive investment, not vice versa as Kalecki argues. Kalecki’s view is that of the capitalist, namely that to quote him, the capitalist ‘earns what he spends’ while the worker ‘spends what he earns’.  But Marxist economic theory denies this.  The capitalist can only spend (invest or consume) what is extracted from the work force in surplus value or profit.  Profits call the tune, not investment or consumption. 

That is why boosting government spending, either by traditional borrowing methods (buying bonds held by the finance sector) or by ‘printing money’ (sorry, I meant making digital keystrokes into government accounts) will not guarantee expansion of employment or faster growth – if the profitability of capital is low and/or falling.  

As Cullen Roche, an orthodox Keynesian, put it: “MMT gets the causality backwards here by starting with the state and working out….. The proper causality is that private resources necessarily precede taxes. Without a highly productive revenue generating private sector there is nothing special about the assets created by a government and it is literally impossible for these assets to remain valuable. We create equity when we produce real goods and services or increase the market value of our assets relative to their liabilities via productive output. It is completely illogical and beyond silly to argue that one can just “print” equity from thin air. Government debt is, logically, a liability of the society that creates it. In the aggregate government debt is a liability that must be financed by the productive output of that society.” 

Indeed, with government investment averaging just 2-3% of GDP in most major economies and capitalist investment averaging 15-20%, it is going to take a huge jump in government spending (particularly) investment to replace capitalist investment – indeed to the point of ending the dominance of capitalist investment entirely.

That’s the theory, but is there any empirical proof that profits lead investment and a fall in profits, and it is not the ‘lack of effective demand’ that leads to slumps?  Oh yes, there is.  Let me just cite one study by Jose Tapia.  Investment, profits and crises, Chapter Three of World in Crisis.  See p115.  Is there any empirical evidence showing that increased government spending has little or no effect on boosting ‘aggregate demand’?  Oh yes there is.  Again, Jose Tapia has done the stats – and these are not correlations but applied causal analysis (“Direct acyclic graphs (DAGs) are used for identification purposes, i.e., as tool to elucidate causal issues”).

Tapia finds that: “overall these results seem quite inconsistent with the hypothesis that an increase in government spending will pump-prime the economy by raising private investment and overall, the results of the models seem consistent with a null unconditioned association between lag government expenditure and present consumption incompatible with a causal effect.  So that “the Keynesian view that government expenditure may pump-prime the economy by stimulating private investment is also inconsistent with the finding that the net effect of lagged government expending on private investment is rather null or even significantly negative in recent decades.”

Professor Mitchell is convinced that “capitalist firms will respond to increased sales demand by producing goods and services.  If they think the demand is stable, they will invest and build productive capacity if they are currently at full capacity.”  But just in case, “if they decide for any reason not to respond, then the government can always employ and produce itself.” So we have a sort of two stage policy. As Professor Mitchell said in the debate in answering the unnamed ‘person’ and ‘critic’ of MMT: first we must break with the policies of austerity coming from the mainstream by adopting MMT policies; and then and afterwards, because it is a separate issue, we must look at changing the social structure as good socialists (as indeed Professor Mitchell is). 

I take this to mean that in applying MMT to government policies, we can ignore (for now) the continuance of fossil fuel production, big pharma control on health, the reckless greed of capitalist banking, the dominance of the tech and media monopolies.  These niceties of capitalism are irrelevant to the aims of MMT as MMT has nothing to say on these economic formations.  But precisely because MMT ignores that very social structure, its pursuit of achieving full employment through the ‘tricks of circulation’ of money will fail. 

This article has been republished from the Blog of Michael Roberts, where it can be found more of his deep thought, here the link:

Engels 200, his contribution to Political Economy

Michael Roberts

We want to thank professor Michael Roberts for allowing us to reproduce in this magazine the first chapter of his book, which it has been published the 1st November of 2020 and we kindly are inviting to explore deeply about this relevant and essencial book.

Link to buy the book:

Engels 200 by Michael Roberts

This short book has been written to coincide with the 200th anniversary of the birth of Friedrich Engels, the close friend and collaborator with Karl Marx for over 40 years. This book is not a biography of Engels – there are plenty of those, of varying quality. Instead, it aims to outline, explain and analyse Engels’ contribution to a Marxist critique of political economy and capitalism. Engels’ economics has been sadly neglected, being lost under the large shadow of Marx’s Capital and his other economic works. And yet, Engels was the first to present a critique of the contemporary classical political economy of Smith, Ricardo and Malthus from a Marxist perspective – that is before Marx himself.

Engels first coined several concepts and categories of Marxist economic theory that are usually associated with Marx. But after realising that Marx had much more to contribute to an analysis of capitalism than he, Engels took a back seat. He did this for two main reasons. First, he was working for his father’s cotton manufacturing firm in Manchester for over 20 years (from about 1850), so he had little time to write anything substantial of his own, apart from helping Marx in writing articles under Marx’s name; providing criticism and information; and collaborating on political activity.

Second, because he was working and was indeed a junior partner in the firm, Engels received a sufficient income to live well, while also subsidising Marx and his family so that Marx could work (very slowly!) on his eco- nomics, leading eventually to the publication of Capital, his major work.

In a way, Engels lived a double life: a respectable bourgeois factory boss (not really, more a glorified clerk) associating with the Manchester cotton barons’ families in sport and social activity; and at the same time living with a working-class activist in various less salubrious residences, researching and writing his own works on a scientific explanation of the need to overthrow capitalism.

When Engels retired from his job in 1870, he moved down London to a house very close to the Marx family home to allow regular contact with his lifetime friend. And he resumed his own economic and political writings, making several important publications over the next decade or so before Marx’s death in 1883.

After Marx’s  death, Engels set himself the task of publishing the rest  of Marx’s work on Capital. Marx had originally envisaged that Capital would have up to ten volumes covering all aspects of capitalism. That was eventually shrunk down to three or four. But Marx had never proceeded to complete these further volumes, spending his time on editing Volume One in new editions, writing many other works and articles and participating in political activity. So it fell on Engels to turn a mountain of notes left by Marx into what were eventually Volumes 2 and 3 of Capital. They were published just before Engels’ death in 1895.

In those years after Marx’s death, Engels also added his own important contributions to Marxist political economy, including sensitive insights into the trends in late 19th century capitalism and prescient forecasts of its future. And he became, as he said himself, the main defender of Marxism within the mass labour movements developing at the time against all the other competing theories of socialism. In doing so, he provided a much more systematic popular explanation of Marxism or ‘scientific socialism’. Indeed, it could be said that because Engels was so convincing in his analyses that many people since have sought to claim that Engels distorted Marx’s ideas into his own simplistic, ‘determinist’ views.

This book will outline Engels’ important contributions to political economy and will show that it would be difficult to put a sheet of paper  between his economics and that of Marx. Moreover, even now, Engels’ critique of capitalism is still relevant and compelling. Indeed, this book should be seen as a companion to Marx 200, a book I wrote to coincide with Marx’s own 200th birthday anniversary in 2018. There are references to that book throughout this one. References to Engels’ works will be found in the bibliography. And the sources for all charts will also be found at the end of this book.

In the first chapter, I outline a brief biography of Engels, measuring his value to Marxian political economy. In chapter two, I look at Engels’ ground-breaking early critique of classical political economy, well before Marx. In chapter three, I consider the content of Engels’ major work of economic and social analysis of rising British capitalist production in the so-called industrial revolution and its impact on labour – in so doing proposing for the first time some laws of accumulation under capitalism that Marx took up and developed. In chapter four, I show how Engels was the first to consider the law of value as proposed by the classical bourgeois economists and to provide a Marxist critique. Chapter five will explain how after Marx’s death, Engels defended it against allcomers and expounded what Marx called ‘the most important law in political economy’, the law of the tendency of the rate of profit to fall. Chapter six looks at Engels’ contributions to the economic analysis of capitalism after Marx’s death, in particular on cycles of booms and slumps, imperialism and military spending and the transition to socialism. Chapter seven sums up his overall contribution to Marxian political economy 200 years since his birth.

CHAPTER ONE

The price of Engels

Half the price

In May 2018, at the time of the 200th anniversary of the birth of Karl Marx, an auction took place in Beijing. Up for sale was just one page of notes that Marx made for his seminal work, Capital. It included extracts and analyses that Marx made on British banker James William Gilbart’s book “Practical Treatise on Banking,” which he referenced when writing his piece “Capital: Critique of Political Economy.”

Chinese billionaire, Feng Lun jumped in to buy this original page of Marx’s illegible script in German for 3.34m yuan or $523,000. Such was the ‘value’ of Marx’s name and work in the eyes of a Chinese billionaire.

At the same auction, a manuscript by Marx’s long-standing friend and collaborator, Friedrich Engels also came up for sale. It was an article that

Marx’s undecipherable script

Engels’ elegant writing

Engels wrote for the newspaper, Allgemeine Militärzeitung in November 1862. It was sold for exactly half the price of Marx’s script, 1.67 million yuan.

So Engels’ contribution to what he and Marx called ‘scientific socialism’ was exactly half that of Marx’s – at least according to prices in that auction. Was  that a fair measure? Well,  as Oscar Wilde once said: “If  a cynic knows the price of everything but the value of nothing, then a romantic must be a man who knows the value of everything but the price of nothing.” When it comes to Engels, I am a romantic. This short book will attempt to promote the contribution that Engels made to Marxist political economy and scientific socialism. Engels’ work in collaborating with Marx in philosophy, anthropology, journalism and revolutionary politics has been well documented by a host of authors. But the value of his work in political economy has been relatively neglected. And yet, in many ways Engels was ahead of Marx in developing Marxist economic theory, in observing and analysing important trends in capitalist economies and in developing revolutionary economic policies. In my view, being priced at half Marx’s contribution is much too low an estimate.

The young Engels

Engels was born on 28 November 1820 at Barmen-Elberfeld, a Prussian province of the Rhineland, which in 1930 was renamed Wuppertal as  a city in North Rhine-Westphalia. He was the eldest son of Friedrich Engels Sr. (1796–1860) and of Elisabeth “Elise” Franziska Mauritia von Haar (1797–1873). The wealthy Engels family owned large cotton-textile mills in Barmen and Salford, both expanding industrial metropoles. Friedrich’s parents were devout Pietist Protestants and they raised their children accordingly.

At the age of 13, Engels attended grammar school in the adjacent city of Elberfeld but had to leave at 17, due to pressure from his father, who wanted him to become a businessman and start to work as a mercantile apprentice in his firm. After a year in Barmen, the young Engels was in 1838 sent by his father to undertake an apprenticeship at a commercial house in Bremen. His parents expected that he would follow his father into a career in the family business.

The Engels family house at Barmen (now in Wuppertal), Germany

Engels at 19 years old

Whilst at Bremen, Engels began reading the philosophy of Hegel, whose teachings dominated German philosophy at that time. In September 1838, Engels published his first work, a poem entitled “The Bedouin”, in the Bremisches Conversationsblatt. He also engaged in other literary work and began writing newspaper articles critiquing the societal ills of industrialisation. He wrote under the pseudonym “Friedrich Oswald” to avoid connecting his family with his provocative writings.

In 1841, Engels performed his military service in the Prussian Army as a member of the Household Artillery. Assigned to Berlin, he attended university lectures at the University of Berlin and began to associate with groups of Young Hegelians. He anonymously published articles in the Rheinische Zeitung, exposing the poor employment and living conditions endured by factory workers. The editor of the Rheinische Zeitung was Karl Marx, but Engels would not meet Marx until late November 1842. Engels acknowledged the influence of German philosophy on his intellectual development throughout his career. He also wrote, “To get the most out of life you must be active, you must live and you must have the courage to taste the thrill of being young … ” (1840).

Engels the revolutionary

Engels developed atheistic beliefs and his relationship with his parents became strained. In 1842, his parents sent the 22-year-old Engels to Manchester, England, a manufacturing centre where industrialisation was on the rise. He was to work in Weaste in the offices of Ermen and Engels’ Victoria Mill, which made sewing threads. Engels’s father thought that working at the Manchester firm might make his son reconsider some of his radical opinions. On his way to Manchester, Engels visited the office of the Rheinische Zeitung in Cologne and met Karl Marx for the first time. They were not impressed with each other. Marx mistakenly thought that Engels was still associated with the Berliner Young Hegelians, with whom Marx had just broken off ties.

In Manchester, Engels met Mary Burns, a fierce young Irish woman with radical opinions who worked in the Engels factory. They began a relationship that lasted 20 years until her death in 1863. The two never married, as both were against the institution of marriage. While Engels regarded stable monogamy as a virtue, he considered the current state and church-regulated marriage as a form of class oppression.

Burns guided Engels through Manchester and Salford, showing him the worst districts for his research. While in Manchester between October and November 1843, Engels wrote his first economic work, entitled Outline of a Critique of Political Economy (Umrisse). Engels sent the work to Paris, where Marx published it in the Deutsch–Französische Jahrbücher in 1844.

While observing the slums of Manchester in close detail, Engels took notes of its horrors, notably child labour, the despoiled environment, and overworked and impoverished labourers. He sent a trilogy of articles to Marx. These were published in the Rheinische Zeitung and then in the Deutsch–Französische Jahrbücher, chronicling the conditions among the working class in Manchester.

He later collected these articles for his influential first book, The Condition of the Working Class in England (1845)- to be called The Condition for short in this book. In the book, Engels described the “grim future of capitalism and the industrial age”, noting the details of the squalor  in which the working people lived. The book was not published in English until 1887.

An early photograph of Engels, which has been asserted as showing him at age 20–25 (c. 1840–45)

Engels continued his involvement with radical journalism and politics. He frequented areas popular among members of the English labour and Chartist movements, whom he met. He also wrote for several journals, including The Northern Star, Robert Owen’s New Moral World and the Democratic Review.

Engels decided to return to Germany in 1844. On the way, he stopped in Paris to meet Marx. Marx had been living in Paris since late October 1843, after the Rheinische Zeitung was banned in March 1843 by Prussian governmental authorities. Prior to meeting Marx, Engels had become a fully developed materialist and ‘scientific socialist’, independently of Marx’s philosophical development.

In Paris, Marx was publishing the Deutsch–Französische Jahrbücher with Arnold Ruge. Engels met Marx for a second time at the Café de la Régence on the Place du Palais in August 1844. The two quickly became close friends and remained so their entire lives. Marx had read and was impressed by The Condition, in which he had written “A class which bears all the disadvantages of the social order without enjoying its advantages … Who can demand that such a class respect this social order?” It was Engels’s idea that the working class would lead the revolution against the bourgeoisie as society advanced toward socialism. Marx took this up as part of his own analysis.

Engels stayed in Paris to help Marx write The Holy Family, a critique of the Young Hegelians and the Bauer brothers, which was published in late February 1845. During this time in Paris, both Marx and Engels began their association with and then joined the secret revolutionary society called the League of the Just. The League of the Just had been formed in 1837 in France to promote an egalitarian society through the overthrow of the existing governments. In 1839, the League of the Just participated in the 1839 rebellion fomented by the French utopian revolutionary socialist, Louis Blanqui.

However, as Ruge remained a Young Hegelian in his belief, Marx and Ruge soon split and Ruge left the Deutsch–Französische Jahrbücher. Nonetheless, Marx remained friendly enough with Ruge so that he sent Ruge a warning in January 1845 that the Paris police were going to arrest him, Marx and others at the journal, requiring all to leave Paris within 24 hours. Marx himself was expelled from Paris by French authorities in February 1845 and settled in Brussels with his wife and one daughter. Engels returned to his home in Barmen, Germany, to work on his Condition, which was published in late May. But even before, Engels had moved to Brussels in late April to collaborate with Marx on another book, German Ideology. While living in Barmen, Engels began making contact with socialists in the Rhineland to raise money for Marx’s publication efforts in Brussels. Marx and Engels began political organizing for the Social Democratic Workers’ Party of Germany.

Belgium, founded only in 1830, was endowed with one of the most liberal constitutions in Europe and functioned as refuge for progressives from other countries. From 1845 to 1848, Engels and Marx lived in Brussels, spending much of their time organising the city’s German workers. Shortly after their arrival, they contacted and joined the underground German Communist League. The Communist League was the successor organisation to the old League of the Just which had recently disbanded. Influenced by Wilhelm Weitling, the Communist League was an international society of proletarian revolutionaries with branches in various European cities. Marx and Engels made many new important contacts through the Communist League. While most of the associates of Marx and Engels were German immigrants living in Brussels, some of their new associates were Belgians.

The Communist League commissioned Marx and Engels to write a pamphlet explaining the principles of communism. This became Manifesto of the Communist Party, better known as the Communist Manifesto. It was first published on 21 February 1848 and ends with the world-famous phrase: “Let the ruling classes tremble at a Communistic revolution. The proletariat have nothing to lose but their chains. They have a world to win … Working Men of All Countries, Unite!”.

La Maison du Cygn (the Swan Tavern), Brussels, where the Communist Manifesto was written

There was a revolution in France in 1848 that soon spread to other  Western European countries. These events caused Engels and Marx   to return to their homeland of the Prussian Empire, specifically to the city of Cologne. While living in Cologne, they created and served as editors for a new daily newspaper called the Neue Rheinische Zeitung.

In 1849 Engels travelled to the Kingdom of Bavaria for the Baden and Palatinate revolutionary uprising, an even more dangerous involvement. Starting with an article called “The Magyar Struggle”, written in January 1849, Engels, himself, began a series of reports on the Revolution and War for Independence of the newly founded Hungarian Republic.

However, during the June 1849 Prussian coup d’état the newspaper was suppressed. After the coup, Marx lost his Prussian citizenship, was deported, and fled to Paris and then London. Engels stayed in Prussia and took part in an armed uprising in South Germany as an aide-de-camp in the volunteer corps of August Willich. Engels also brought two cases of rifle cartridges with him when he went to join the uprising in Elberfeld in May 1849. When the uprising was crushed, Engels was one of the last members of Willich’s volunteers to escape by crossing the Swiss border. Because of these military adventures, Marx’s family in later years would call Engels ‘the General’.

Engels travelled through Switzerland as a refugee and eventually made it to safety in England. On 6 June 1849 Prussian authorities issued an arrest warrant for Engels which contained a physical description as “height: 5 feet 6 inches; hair: blond; forehead: smooth; eyebrows: blond; eyes: blue; nose and mouth: well proportioned; beard: reddish; chin: oval; face: oval; complexion: healthy; figure: slender. Special charac- teristics: speaks very rapidly and is short-sighted.” Once he was safe in Switzerland, Engels began to write down all his memories of the recent military campaign against the Prussians. This writing eventually became the article published under the name “The Campaign for the German Imperial Constitution”.

Engels’ family cotton mill in Salford, Manchester

Engels in Manchester

To help Marx with the new publishing effort in London, Engels sought ways to escape the continent and travel to London. He eventually arrived in November 1849. Once Engels made it to Britain, he decided to re-enter the Manchester company in which his father held shares, in order to be able to support Marx financially, so that Marx could work on Capital.

Engels didn’t like his work in Manchester but did it for the good of the cause. Unlike his first period in England, Engels was now under police surveillance. He had “official” homes and “unofficial homes” all over Salford and other inner-city Manchester districts where he lived with Mary Burns under false names to confuse the police.

Despite his work at the mill, Engels found time to write a book on Martin Luther, the Protestant Reformation and the 1525 revolutionary war of the peasants, entitled The Peasant War in Germany. Engels also wrote a number of newspaper articles including “The Campaign for the German Imperial Constitution” which he finished in February 1850, and “On the Slogan of the Abolition of the State and the German ‘Friends of Anarchy’” written in October 1850. In April 1851, he wrote the pamphlet “Conditions and Prospects of a War of the Holy Alliance against France”.

Marx and Engels denounced French leader Louis Bonaparte when, in December 1851, he carried out a coup against the French government and made himself president for life. In condemning this action, Engels wrote to Marx, characterising the coup as occurring on “the 18th Brumaire”, the date of Napoleon I’s coup of 1799, according to the French Republican Calendar. Marx was later to incorporate this ironic characterisation of Louis Bonaparte’s coup into his essay about the coup, calling the essay The Eighteenth Brumaire of Louis Bonaparte again using Engels’s suggested characterisation. Marx also borrowed Engels’ characterisation of Hegel’s notion that history occurred twice, “once as a tragedy and secondly as a farce” in the first paragraph of his new essay.

Engels’s house in Primrose Hill, London

In July 1851, Friedrich Engels’s father arrived to visit him in Manchester. During the visit his father arranged for Friedrich to meet Peter Ermen who was to take over sole management of the office in Manchester. Engels started working as an office clerk, the same position he held in his teens while in Germany where his father’s company was based. However, Friedrich worked his way up to become a partner of the firm by 1864. Five years later, Engels retired from the business and could focus more on his studies. During this time, Marx was living in London, but they were able to exchange ideas through daily correspondence.

Engels retires to London

In 1870, Engels moved to London where he and Marx lived until Marx’s death in 1883. Engels’ London home from 1870–1894 was at 122 Regent’s Park Road. In October 1894 he moved to 41 Regent’s Park Road, Primrose Hill, where he died the following year.

Mary Burns suddenly died of a heart disease in 1863, after which Engels became close with her younger sister Lydia (“Lizzie”). They lived openly as a couple in London and married in September 1878, hours before Lizzie’s death.

After Marx’s death, Engels devoted much of his remaining years to editing Marx’s unfinished volumes of Capital, he also contributed significantly in other areas, including economics, as we shall see in the following chapters. Engels also made an argument using the anthropological evidence of the time to show that family structures changed over history, and that the concept of monogamous marriage came from the necessity within class society for men to control women to ensure their own children would inherit their property. He argued a future communist society would allow people to make decisions about their relationships free of economic constraints. One of the best examples  of Engels’ thoughts on these issues are in his work, The Origin of the Family, Private Property and the State.

Engels died of throat cancer (smoking?) in London on 5 August 1895, at the age of 74. Following cremation at Woking Crematorium, his ashes were scattered off Beachy Head, near Eastbourne as he had requested, with Eleanor Marx, Edward Aveling and Edouard Bernstein in attendance.

Engels in his mature years

The value of Engels

What value did Engels contribute to Marxian political economy? Marx himself gave us an evaluation. In Marx’s 1859 preface to A Contribution to the Critique of Political Economy, Marx said: “Frederick Engels, with whom I maintained a constant exchange of ideas by correspondence since the publication of his brilliant essay on the critique of economic categories…arrived by another road (compare his Condition of the Working-Class in England) at the same result as I, and when in the  spring of 1845 he too came to live in Brussels, we decided to set forth together our conception as opposed to the ideological one of German philosophy, in fact to settle accounts with our former philosophical conscience”. A year later, Marx reaffirmed and indeed strengthened this claim in a letter in which he insisted that Engels “must” be considered “my alter ego.”

As to Engels’ intellectual abilities, Marx wrote in 1853 that “being a veritable walking encyclopaedia,” Engels is “capable, drunk or sober, of working at any hour of the day or night, [he] is a fast writer and devilish quick in the uptake.” However, Engels always recognised that Marx was at the heart of Marxism, or historical materialism.

A year after Marx’s death he claimed to have been merely “second fiddle” to Marx: “My misfortune is that since we lost Marx I have been supposed to represent him. I have spent a lifetime doing what I was fitted for,  namely playing second fiddle, and indeed I believe I acquitted myself reasonably well. And I was happy to have so splendid a first fiddle as Marx. But now that I am suddenly expected to take Marx’s place in matters of theory and play first fiddle, there will inevitably be blunders and no one is more aware of that than I. And not until the times get somewhat more turbulent shall we really be aware of what we have lost in Marx. Not one of us possesses the breadth of vision that enabled him, at the very moment when rapid action was called for, invariably to hit upon the right solution and at once get to the heart of the matter. In more peaceful times it could happen that events proved me right and him wrong, but at a revolutionary juncture his judgement was virtually infallible.”

Four years later in Ludwig Feuerbach and the End of Classical German Philosophy, Engels elaborated on this modest appreciation of his own contribution in print:

“Lately repeated reference has been made to my share in this theory, and so I can hardly avoid saying a few words here to settle this point. I cannot deny that both before and during my forty years’ collaboration with Marx I had a certain independent share in laying the foundations of the theory, and more particularly in its elaboration. But the greater part of its leading basic principles, especially in the realm of economics and history, and, above all, their final trenchant formulation, belongs to Marx. What I contributed—at any rate with the exception of my work in a few special fields—Marx could very well have done without me. What Marx accomplished I would not have achieved. Marx stood higher, saw further, and took a wider and quicker view than all the rest of us. Marx was a genius; we others were at best talented. Without him the theory would not be by far what it is today. It therefore rightly bears his name.”

On his death, Engels left a considerable estate, valued for probate at £25,265 equivalent to around £3 million in 2019. That’s wealthy by most standards, but just one-tenth of what John Maynard Keynes left on his death. Keynes may have been worth more in money, but not in value.

Yet as biographer Gareth Stedman Jones has pointed out, Engels also made important original contributions to Marxism.

“a number of basic and enduring Marxist propositions first surface in Engels’ rather than Marx’s early writings: the shifting focus from competition to production; the revolutionary novelty of modern industry marked by its crises of overproduction and its constant reproduction of a reserve army of labour; the embryo at least of the argument that the bourgeoisie produces its own gravediggers and that communism represents, not a philosophical principle, but `the real movement which abolishes the present state of things; the historical delineation of the formation of the proletariat into a class; the differentiation between “proletarian socialism” and small-master or lower-middle-class radicalism; and the characterisation of the state as an instrument of oppression in the hands of the ruling propertied class.”

In his last years

As for Marxian political economy, this book will show that Engels made even more contributions. The exchange value in an auction of Engels’ works may be 50% of Marx’s, but the use value of Engels’ contribution is much higher than that.

Engels 200, su contribución a la Economía Política.

(Extracto del primer capítulo del libro que tiene el título de este artículo)

Michael Roberts

Este pequeño libro ha sido escrito para coincidir con el 200 aniversario del nacimiento de Federico Engels, el cercano amigo y colaborador de Carlos Marx por más de 40 años. Este libro no es una biografía de Engels – ya hay muchas, de diferente calidad –. Por el contrario, se propone esbozar, explicar y analizar la contribución de Engels a la crítica marxista de la economía política y el capitalismo. La economía de Engels ha sido tristemente descuidada, perdida bajo la inmensa sombra de El Capital de Marx y sus demás trabajos económicos. Sin embargo, Engels fue el primero en presentar una crítica de la economía política clásica de Smith, Ricardo y Malthus desde una perspectiva marxista – es decir, antes del mismo Marx –.

Engels acuñó primero varios conceptos y categorías de la teoría económica marxista que son usualmente asociados a Marx. Pero después de darse cuenta de que Marx tenía mucho más que contribuir al análisis del capitalismo que él mismo, Engels se mantuvo al margen. Él hizo esto por dos principales razones. Primero, porque estuvo trabajando para la compañía manufacturera de algodón de su padre en Manchester por más de 20 años (desde cerca de 1850), por lo que tenía poco tiempo de escribir algo sustancial por sí mismo, además de ayudar a Marx a escribir algunos artículos bajo el nombre de su amigo, proveyendo crítica, información y colaborando en actividades políticas.

Segundo, porque como estaba trabajando y, en efecto, siendo socio menor de la compañía, Engels recibía un ingreso suficiente para vivir bien, al mismo tiempo que subsidiaba a Marx y su familia para que pudiera trabajar(muy lentamente¡) en su trabajo económico, lo que condujo eventualmente a la publicación de El Capital, su obra maestra.

De alguna manera, Engels vivió una doble vida: un patrón burgués de fábrica respetable (no realmente, más bien un glorioso empleado) asociado con las grandes familias algodoneras de Manchester en el deporte y actividades sociales y; al mismo tiempo, viviendo con activistas de la clase trabajadora en varias residencias menos salubres, investigando y escribiendo su propio trabajo acerca de la necesidad de derrocar al capitalismo desde una explicación científica.

Cuando Engels se retira de su trabajo en 1870, se muda a Londres a una casa muy cerca de donde residía la familia de Marx para tener contacto frecuente con su amigo de toda la vida. Allí reanuda sus propios escritos políticos y económicos, haciendo muy importantes publicaciones en la siguiente década hasta antes de la muerte de Marx en 1883.

Después de la muerte de Marx, Engels se fija a sí mismo la tarea de publicar el resto del trabajo de Marx de El Capital. Marx había originalmente previsto que El Capital tendría hasta diez volúmenes que cubrirían todos los aspectos del capitalismo. Eso fue eventualmente disminuido a tres o cuatro. Pero Marx nunca habría procedido a completar esos volúmenes ulteriores, usando su tiempo en editar nuevas ediciones del Volumen Uno y escribiendo otros trabajos, artículos y participando en actividades políticas. Entonces quedó en Engels organizar la montaña de notas que dejó Marx en lo que eventualmente sería el Volumen 2 y Volumen 3 de El Capital. Éstos fueron publicados justo antes de la muerte de Engels en 1895.

En aquellos años después de la muerte de Marx, Engels agregó también sus importantes contribuciones a la política económica marxista, incluyendo perspicaces visiones de las tendencias del capitalismo de fines del siglo XIX y proféticos pronósticos de su futuro. Se convirtió, como él mismo dijo, en el principal defensor del Marxismo entre los movimientos de masas trabajadoras, el cual se desarrollaba en ese momento contra todas las otras teorías del socialismo. Al hacerlo, contribuyó a una explicación popular mucho más sistemática del Marxismo o del `socialismo científico´. En efecto, se pudo decir que Engels al ser tan convincente en sus análisis, muchas personas desde entonces han reclamado que Engels ha distorsionado las ideas de Marx hacia sus propios puntos de vista deterministas y simplistas.

Este libro esbozará las importantes contribuciones de Engels a la economía política y mostrará que sería difícil poner una hoja entre sus escritos económicos y aquellos de Marx. Además, incluso ahora, la crítica del capitalismo de Engels es aún relevante y convincente. En efecto, este libro debe ser visto como un compañero del de Marx 200, un libro que escribí para coincidir con el propio aniversario del nacimiento de Marx en 2018. Hay referencias de aquel libro en este nuevo. Las referencias a los trabajos de Engels serán encontradas en la bibliografía, las fuentes y diagramas serán así mismo encontradas al final de este libro.

En el primer capítulo, esbozo una breve biografía de Engels, midiendo su valor a la economía política marxiana. En el segundo capítulo, observo la temprana crítica revolucionaria de Engels acerca de la economía política clásica, bien antes que Marx. En el capítulo tercero tomo en consideración el contenido del mayor trabajo económico y análisis social de Engels acerca del crecimiento de la producción capitalista británica en la llamada revolución industrial y su impacto en el trabajo (al hacerlo propone por primera vez algunas leyes de acumulación bajo el capitalismo que Marx tomó y desarrolló). En el capítulo cuarto muestro como Engels fue el primero en considerar la ley del valor según lo propuesto por los economistas clásicos burgueses que contribuyó a la crítica marxista. En el quinto capítulo explicaré como después de la muerte de Marx, Engels defendió ante todos y expuso lo que Marx denominó `la ley más importante en economía política´, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. El capítulo sexto explorará las contribuciones de Engels al análisis económico del capitalismo después de la muerte de Marx, en particular los ciclos de auges y depresiones, el imperialismo, el gasto militar y la transición al socialismo. El capítulo siete resume su contribución general a la economía política marxiana a 200 años de su nacimiento.

CAPÍTULO UNO

El precio de Engels

La mitad del precio

En Mayo de 2018, al mismo tiempo del 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, una subasta se llevó a cabo en Beijing. Fue puesto a la venta una página de las notas que Marx hizo de su trabajo fundamental, El Capital. Incluía extractos y análisis que Marx hizo acerca del libro del banquero británico James William Gilbart “Tratado de Prácticas Bancarias”, el cual referenció cuando escribía su pieza: “Capital: Crítica de la Economía Política”.

El billonario chino, Feng Lun intervino para adquirir esta ilegible página original del escrito de Marx en alemán por 3.34 millones de yuanes o $523,000 dólares. Tal fue el `valor´ del trabajo y nombre de Marx para los ojos de un billonario chino.

En la misma subasta, un manuscrito del antiguo amigo y colaborador, Federico Engels también salió a la venta. Era un artículo que Engels escribió para el periódico Allgemeine Militärzeitung en noviembre de 1862. Fue vendido por exactamente la mitad del precio en que se vendió el escrito de Marx, 1.67 millones de yuanes.

Entonces, la contribución de Engels en lo que él y Marx denominaron `socialismo científico´ fue exactamente la mitad que lo que aportó Marx – al menos de acuerdo con los precios de esa subasta–. ¿Fué ésa una medida justa? Bueno, como Oscar Wilde una vez dijo: “Si un cínico sabe el precio de todo, pero el valor de nada, entonces un romántico debe ser un hombre que sabe el valor de todo, pero el precio de nada”. Cuando se trata de Engels, soy un romántico. Este pequeño libro intentará promover la contribución que Engels hizo a la economía política marxista y al socialismo científico. El trabajo de colaboración de Engels y Marx en filosofía, antropología, periodismo y política revolucionaria ha sido bien documentado por diversos autores. Pero el valor de su trabajo en economía política ha sido relativamente descuidado. Y todavía, de muchas maneras Engels fue adelante de Marx en desarrollar la teoría económica marxista, observando y analizando importantes tendencias en economías capitalistas y desarrollando políticas económicas revolucionarias. En mi perspectiva, catalogar su contribución a la mitad de la que hizo Marx es una estimación mucho muy baja.

El joven Engels

Engels nació el 28 de Noviembre de 1820 en Barmen-Elberfeld, una provincia de la Prusia renana, la cual en 1930 fue renombrada Wuppental  como una ciudad al norte de Renania Westfalia. Fue el hijo mayor de Friedrich Engels Sr. (1796- 1860) y de Elisabeth “Elise” Franziska Mauritia von Haar (1797- 1873). La adinerada familia Engels era propietaria de grandes fábricas textiles de algodón en Barmen y Salford, ambas metrópolis industriales en expansión. Los padres de Friedrich eran devotos Protestantes Pietistas y así educaron a sus hijos.

A la edad de 13 años, Engels atendió la escuela elemental en la ciudad colindante de Elberfeld pero tuvo que dejarla a los 17 años, debido a la presión de su padre, quien quería que se convirtiera en un hombre de negocios y empezara a trabajar como aprendiz mercantil en su compañía. Después de un año en Barmen, el joven Engels fue enviado en 1838 por su padre a emprender un aprendizaje a una casa comercial en Bremen. Sus padres esperaban que siguiera el camino de su progenitor hacia una carrera en el negocio de la familia.

Mientras en Bremen, Engels comenzó a leer la filosofía de Hegel, cuyas enseñanzas dominaban la filosofía alemana de aquel tiempo. En Septiembre de 1838 Engels publicó su primer trabajo, un poema titulado “The Bedouin”, en el Bremisches Conversationsblatt. También comprometido en otro trabajo literario, empezó escribiendo artículos en periódicos criticando los males sociales de la industrialización. Escribió bajo el pseudónimo de “Friedrich Oswald” para evitar alguna conexión con su familia por sus provocativos escritos.

En 1841, Engels realizó su servicio militar en la Armada Prusiana como miembro de la Casa de Artillería. Asignado en Berlín, atendió conferencias en la Universidad de la misma ciudad donde comenzó a asociarse con los grupos de Jóvenes Hegelianos. Publicó anónimamente artículos en el periódico Rheinische Zeitung(Gaceta Renana), exponiendo las pobres condiciones de vida y empleo soportado por los trabajadores de las fábricas. El editor de la Gaceta Renana era Karl Marx, pero Engels no se encontraría con Marx hasta finales de noviembre de 1842. Engels reconoció la influencia de la filosofía alemana en su desarrollo intelectual a lo largo de su carrera. El también escribió: “Para aprovechar al máximo la vida debes de estar activo, debes vivir y debes tener coraje para probar la emoción de ser joven…” (1840).

Engels el revolucionario

Engels desarrolló creencias ateístas y la relación con sus padres se volvió tensa. En 1842 sus padres enviaron a Engels a sus 22 años a Manchester, Inglaterra, un centro manufacturero donde la industrialización estaba en crecimiento. Estuvo trabajando en Weaste en las oficinas de Ermen y en la fábrica Victoria de Engels, la cual hacía hilos de coser. El padre de Engels pensó que trabajando en la fábrica de Manchester podría hacer a su hijo considerar algunas de sus opiniones radicales. En su camino a Manchester, Engels visitó la oficina de la Gaceta Renana en Colonia y conoció a Karl Marx por primera vez. Ambos no estaban impresionados con cada uno. Marx erróneamente pensó que Engels estaba aún asociado con los Jóvenes Hegelianos de Berlín, con quien Marx había apenas roto sus lazos.

En Manchester, Engels conoció a Mary Burns, una feroz joven irlandesa con opiniones radicales que trabajaba en la fábrica de Engels. Ellos comenzaron una relación que duró 20 años hasta la muerte de ella en 1863. Los dos nunca se casaron, pues ambos estaban en contra de la institución del matrimonio. Mientras Engels consideraba la monogamia estable como una virtud, así mismo consideraba el estado de cosas y el matrimonio regulado por la iglesia como una forma de opresión de clase.

Burns condujo a Engels a través de Manchester y Salford, enseñándole los peores distritos para su investigación. Entre Octubre y Noviembre de 1843 en Manchester, Engels escribió su primer trabajo económico titulado “Esbozo de la Crítica de Economía Política (Umrisse)”. Engels envió su trabajo a París, donde Marx lo publicó en el Deutsch-Französische Jahrbücher(Anuarios Franco-Alemanes) en 1844.

Mientras observaba los barrios marginales de Manchester en cercano detalle, Engels tomó notas de sus horrores, notablemente el trabajo infantil, el deterioro del medio ambiente, la sobrecarga de trabajo y el empobrecimiento de los trabajadores. Envió una trilogía de artículos a Marx. Éstos fueron publicados en la Gaceta Renana y después en los Anuarios Franco-Alemanes, haciendo crónicas de las condiciones de la clase obrera en Manchester.

Después  recogió estos artículos para su influyente primer libro, La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra(1845) – llamado `La Situación´ en este pequeño libro –. En ese libro Engels describe el “severo futuro del capitalismo y la era industrial” anotando los detalles de la miseria en que la clase trabajadora vivía. El libro no fue publicado en inglés hasta 1887.

Engels continuó su participación con el periodismo radical y la política. Frecuentaba zonas populares de algunos miembros del movimiento obrero inglés y Cartista, a quienes él conocía. También escribió en diferentes revistas, incluyendo La Estrella del Norte(The Northern Star), El Nuevo Mundo Moral de Roberto Owen (New Moral World) y la Revista Democrática (Democratic Review).

Engels decidió regresar a Alemania en 1844. En su camino hizo una parada en París para reunirse con Marx, quien había estado viviendo en esa ciudad desde finales de octubre de 1843, después de que la Gaceta Renana fue prohibida en marzo de 1843 por las autoridades del gobierno prusiano. Antes de conocer a Marx, Engels había desarrollado un completo y profundo trabajo `científico socialista´ y materialista el cual desarrolló independientemente del desarrollo filosófico de Marx.

En París, Marx estaba publicando los Anuarios Franco-Alemanes con Arnold Ruge. Engels se reunió con Marx por segunda ocasión en el Café de la Régence en el Place du Palais en agosto de 1844. Los dos rápidamente se convirtieron en amigos muy cercanos y así permanecieron toda su vida. Marx había leído `La Situación´ y estaba muy impresionado, en especial cuando Engels escribía: “Una clase que asume todas las desventajas del orden social sin disfrutar sus ventajas…quién puede demandar de tal clase respeto por el orden social?”. Fue idea de Engels que la clase trabajadora dirigiría la revolución contra la sociedad burguesa como parte avanzada de dicha sociedad hacia el socialismo. Marx tomó esto como parte de su propio análisis.

Engels permaneció en París para ayudar a Marx a escribir La Sagrada Familia, una crítica de los Jóvenes Hegelianos y de los hermanos Bauer, el cual fue publicado a finales de febrero de 1845. Durante este tiempo en París, ambos Marx y Engels comenzaron su vinculación y después se integraron a la sociedad secreta revolucionaria llamada Liga de los Justos. La Liga de los Justos había sido conformada en 1837 en Francia para promover una sociedad igualitaria a través del derrocamiento de los gobiernos existentes. En 1839, La Liga participó en la rebelión de 1839 fomentada por el revolucionario socialista utópico francés, Luis Blanqui.

Sin embargo, como Ruge continuó siendo un Joven Hegeliano en sus creencias, Marx y Ruge pronto se separaron, por lo que Ruge abandonó los Anuarios Franco-Alemanes. No obstante, Marx permaneció siendo tan amigo de Ruge que le envió un aviso en enero de 1845 diciéndole que la policía de París estaba yendo a arrestarlo, así Marx y a otros de la Gaceta los obligaron a dejar París en las siguientes 24 horas. Marx mismo fue expulsado de París por las autoridades francesas en febrero de 1845 estableciéndose en Bruselas con su esposa y su hija. Engels regresó a su casa en Barmen, Alemania, para trabajar su `Situación´, el cual fue publicado a finales de mayo. Pero incluso antes, Engels se había mudado a Bruselas a finales de abril para colaborar con Marx en otro libro, La Ideología Alemana. Mientras vivía en Barmen, Engels comenzó a tener contacto con socialistas de Renania para recaudar fondos para la publicación de los esfuerzos hechos con Marx en Bruselas. Marx y Engels empezaron a organizar políticamente a los trabajadores del Partido Socialdemócrata Alemán.

Bélgica, fundada solamente en 1830, fue dotada con una de las constituciones más liberales en Europa y pasó a ser refugio de progresistas de otros países. De 1845 a 1848, Marx y Engels vivieron en Bruselas, pasando mucho de su tiempo organizando a los trabajadores de la ciudad alemana. Poco después de su llegada contactaron y participaron en la clandestina Liga Comunista Alemana. La Liga Comunista fue sucesora de la vieja Liga de los Justos que había sido recientemente disuelta. Influenciada por Wilhelm Weitling, la Liga Comunista fue una sociedad internacional de revolucionarios proletarios con grupos en varias ciudades europeas. Marx y Engels hicieron muchos nuevos contactos importantes a través de la Liga Comunista. Mientras la mayoría de los compañeros de Marx y Engels eran alemanes inmigrantes viviendo en Bruselas, algunos de ellos eran nuevos compañeros Belgas.

La Liga Comunista comisionó a Marx y Engels para escribir un panfleto que explicara los principios del comunismo. Esto vino a ser el Manifiesto del Partido Comunista, mejor conocido como Manifiesto Comunista. Fue publicado por primera vez el 21 de febrero de 1848, el cual finaliza con la famosa frase mundial: “Dejen temblar a la clase gobernante por la revolución comunista. El proletariado no tiene nada que perder sino sus cadenas. Tienen un mundo por ganar… ¡trabajadores de todos los países, Unidos!”.

Había una revolución en Francia en 1848 que pronto se esparció a otros países de la Europa Occidental. Estos eventos causaron que Engels y Marx regresaran a su tierra natal del imperio prusiano, específicamente a la ciudad de Colonia. Mientras vivieron allí, crearon y trabajaron como editores de un nuevo periódico llamado Nueva Gaceta Renana.

En 1849 Engels se trasladó al Reino de Bavaria por las insurrecciones revolucionarias en Baden y Palatinado, más por su peligroso involucramiento. Empezando con un artículo titulado “La Revolución Húngara”, escrita en enero de 1849, Engels mismo comenzó una serie de reportes de la Revolución y la Guerra por la Independencia de la recientemente fundada República Húngara.

Sin embargo, durante el golpe de Estado prusiano de junio de 1849, el periódico fue suprimido. Después del golpe, Marx perdió su ciudadanía prusiana y fue deportado, viajó a París y después a Londres. Engels permaneció en Prusia y tomó parte en una revuelta armada al Sur de Alemania como ayudante de campo en los cuerpos de voluntarios de Augusto Willich. Engels también llevó con él dos cajas de cartuchos de rifle cuando fue a participar en el levantamiento en Elberfeld en mayo de 1849. Cuando dicho levantamiento fue abatido, Engels fue uno de los últimos miembros de los voluntarios de Willich en escapar al cruzar la frontera suiza. Por estas aventuras militares, la familia de Marx en años posteriores le llamarían “El General”.

Engels viajó a través de Suiza como refugiado y eventualmente llegó a salvo a Inglaterra. El 6 de junio de 1849 las autoridades prusianas emitieron una orden de arresto para Engels la cual contenía una descripción física de la siguiente manera: “altura: 5 pies y 6 pulgadas; cabello: rubio; frente: lisa; cejas: rubias; ojos: azules; nariz y boca: bien proporcionada; barba: rojiza; barbilla: ovalada; tez: saludable; figura: esbelta. Características especiales: habla rápidamente y corto de vista”. Una vez a salvo en Suiza, Engels comenzó a escribir todas sus memorias de la reciente campaña militar contra los prusianos. Este escrito se convirtió eventualmente en un artículo publicado bajo el nombre de “La Campaña por la Constitución Imperial Alemana”.

Engels en Manchester

Para ayudar a Marx con el nuevo esfuerzo de publicación en Londres, Engels buscó maneras de escapar del continente y viajar a Londres. Eventualmente llegó en noviembre de 1849. Una vez Engels ingresó a Inglaterra, decidió reincorporarse a la compañía en que su padre conservaba acciones en Manchester, de esta manera iba ser capaz de apoyar financieramente a Marx y éste podría trabajar en El Capital.

A Engels no le gustaba su trabajo en Manchester, pero lo hacía por una buena causa. Diferente a su primer periodo en Inglaterra, Engels estaba ahora bajo vigilancia de la policía. Él tenía casas “oficiales” y “casas no oficiales” alrededor de Salford y otras zonas dentro de la ciudad de Manchester donde vivía con Mary Burns bajo nombres falsos para confundir a la policía.

A pesar de su trabajo en la fábrica, Engels encontró tiempo para escribir un libro acerca de Martin Luther, el Reformador Protestante y la guerra revolucionaria de los campesinos de 1525, titulada La Guerra Campesina en Alemania. Engels también escribió numerosos artículos incluyendo “La Campaña por la Constitución Imperial Alemana” el cual terminó en febrero de 1850 y, “Acerca del Eslogan de la Abolición del Estado y los ` Amigos de la Anarquía Alemanes´”, escrito en octubre de 1850. En abril de 1851 escribió el panfleto “Condiciones y Perspectivas de una Guerra de la Santa Alianza contra Francia”.

Marx y Engels denunciaron al líder francés Luis Bonaparte cuando, en diciembre de 1851, llevó a cabo un golpe de Estado contra el gobierno francés y se puso a sí mismo presidente de por vida. Al condenar esta acción, Engels escribió a Marx caracterizando al golpe como lo ocurrido en “el Dieciocho Brumario”, la fecha del golpe de Estado de Napoleón de 1799, de acuerdo con el calendario de la República Francesa. Marx después incorporó esta icónica caracterización del golpe de Estado de Luis Bonaparte a su propio ensayo acerca del golpe, titulándolo “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte” usando la caracterización sugerida por Engels. Marx también tomó prestada la caracterización de Engels de la noción de Hegel de que la historia ocurre dos veces “una vez como tragedia y segunda como farsa” en el primer parágrafo de su nuevo ensayo. 

En Julio de 1851, el padre de Engels llegó a visitarlo a Manchester. Durante la visita, su padre arregló una reunión entre Engels y Peter Ermen, quien iba a tomar el control administrativo exclusivo de la oficina de Manchester. Engels empezó trabajando como empleado de oficina, la misma posición que tuvo en su juventud en Alemania donde la compañía de su padre estaba establecida.  No obstante, Engels trabajó su camino en ascenso hasta convertirse en socio de la compañía en 1864. Cinco años después, Engels se retiró de los negocios y pudo enfocarse más en sus estudios. Durante este tiempo, Marx estaba viviendo en Londres, pero fueron capaces de intercambiar ideas a través de correspondencia diariamente.

Engels se retira a Londres

En 1870, Engels se mudó a Londres donde él y Marx vivieron hasta la muerte de este último en 1883. La casa de Engels en Londres desde 1870-1894 estaba en el número 122 de Regent´s Park Road. En octubre de 1894 se mudó al número 41 de la misma calle en Primrose Hill, donde murió al año siguiente.

Mary Burns repentinamente murió de una enfermedad del corazón en 1863, después de lo cual Engels se volvió mas cercano a su hermana más joven Lydia(“Lizzie”). Vivieron abiertamente como pareja en Londres y después se casaron en septiembre de 1878 horas antes de la muerte de Lizzie.

Después de la muerte de Marx, Engels dedicó muchos de sus años restantes a editar los volúmenes no terminados de El Capital de Marx, también contribuyó significativamente en otras áreas, incluyendo economía, como veremos en los siguientes capítulos. Engels también hizo un argumento utilizando la evidencia antropológica de esa época para mostrar que la estructura de la familia ha cambiado a través de la historia y, que el concepto del matrimonio monógamo surgió de la necesidad dentro de la sociedad de clases de hombres para controlar a las mujeres y asegurarse que sus propios hijos heredarían sus propiedades. Argumentó que una sociedad comunista futura permitiría a la gente tomar decisiones acerca de sus relaciones libre de limitaciones económicas. Uno de los mejores ejemplos del pensamiento de Engels de estos problemas están en su trabajo El origen de la Familia, la Propiedad Privada y El Estado.

Engels murió de cáncer de garganta (¿por fumar?) en Londres el 5 de agosto de 1895 a la edad de 74 años. Después de la cremación en el Woking Crematorium, sus cenizas fueron esparcidas en Beachy Head, cerca de Eastbourne, como él lo pidió, con la asistencia de Eleanor Marx, Edward Aveling y Edouard Bernstein.

El valor de Engels

¿Qué valor tuvo Engels a la contribución de la economía política marxiana? Marx mismo nos da una evaluación. En el prefacio a la Contribución de la Crítica de la Economía Política de Marx de 1859, dijo: “Federico Engels, con quién mantuve un constante intercambio de ideas por correspondencia desde la publicación de su brillante ensayo acerca de la crítica de las categorías económicas…llegó por otro camino ( compara su Situación de la Clase Obrera en Inglaterra) al mismo resultado que yo, y, cuando en la primavera de 1845 también vino a vivir a Bruselas, decidimos exponer juntos nuestra concepción como opuesta a la ideología de la Filosofía Alemana, de hecho, ajustamos cuentas con nuestra primera consciencia filosófica”. Un año después, Marx reafirmó y en efecto fortaleció esta reivindicación en una carta en la cual insistía que Engels “debe” ser considerado “mi alter ego”.

En cuanto a las habilidades intelectuales de Engels, Marx escribió en 1853 que “siendo una enciclopedia andante”, Engels es “capaz, borracho o sobrio, de trabajar en cualquier hora del día y de la noche, (él) es un escritor rápido y diabólicamente veloz en la comprensión”. Sin embargo, Engels siempre reconoció que Marx estaba en el corazón del Marxismo o, del materialismo histórico.

Un año después de la muerte de Marx, Engels clamó haber sido solamente “un papel secundario” con relación a Marx: “Mi desgracia es que desde que perdimos a Marx he sido supuesto a representarlo. He pasado toda la vida haciendo lo que fui capaz de hacer, es decir, jugar un papel secundario y, de hecho, creo que me he absuelto razonablemente bien. Y fui feliz de tener a Marx en tan espléndido papel principal. Pero ahora que estoy inesperadamente esperando tomar el lugar de Marx en materia de teoría y jugar un papel principal, inevitablemente habrá torpezas y nadie es más consciente de eso que yo. Y no hasta que recientemente se consigue algo tan turbulento que deberemos realmente ser conscientes de lo que hemos perdido con Marx. Ninguno de nosotros poseía tal amplitud de visión que él, lo que le permitió que, a cada momento, cuando la rápida acción llamaba por, invariablemente, una solución correcta, de una vez por todas conseguía llegar al meollo importante del asunto. En tiempos de paz pudo pasar que los eventos me probaran a mí correctamente y a él equivocadamente, pero en un momento de coyuntura revolucionaria su juicio era virtualmente infalible”.

Cuatro años después en Ludwig Feuerbach y el Fin de la Filosofía Clásica Alemana, Engels elaboraba en ésta modesta apreciación de su propia contribución impresa: “Últimamente una repetida referencia ha sido hecha a mi parte en esta teoría, y, por lo tanto, difícilmente puedo evitar decir algunas palabras aquí para resolver este punto. No puedo negar que ambos, antes y durante mis 40 años de colaboración con Marx, tuve una segura independencia en la colocación compartida de los cimientos de la teoría, y más particularmente en su elaboración.  Pero la parte más grande de los principios básicos esenciales, especialmente en el reino de la economía y la historia y, sobre todo, su final formulación incisiva, pertenece a Marx. Lo que contribuí- en todo caso, con la excepción de mi trabajo en algunos campos específicos- Marx pudo haberlo hecho muy bien sin mí. Lo que Marx alcanzó yo no lo habría alcanzado. Marx permaneció muy alto, vio muy lejos y tomó una amplia y rápida perspectiva que cualquiera de todos nosotros. Marx era un genio, nosotros fuimos a lo mucho talentosos. Sin él la teoría no habría estado tan lejos de lo que está ahora. Por lo tanto, con razón lleva su nombre”.

A su muerte, Engels dejó una fortuna considerable, valuada legalmente en £25,265 equivalente a alrededor de £3 millones de libras en 2019. Eso es rico en los estándares comunes, pero es sólo un décimo de lo que John Maynard Keynes dejó cuando murió. Keynes pudo haber sido mas valioso en dinero, pero no en valor.

Como el biógrafo Gareth Stedman Jones ha señalado, Engels también hizo importantes contribuciones originales al marxismo: “numerosas primeras proposiciones básicas y duraderas marxistas se extienden en los primeros escritos más en Engels que en los de Marx: el cambio de enfoque de la competencia a la producción; la novedad revolucionaria de la industria moderna marcada por sus crisis de sobreproducción y la constante reproducción del ejército industrial de reserva; el embrión al menos del argumento de que la burguesía produce sus propios sepultureros y que el comunismo representa, no un principio filosófico, sino ` el movimiento real que suprime el presente estado de cosas´; la delineación histórica de la formación del proletariado en clase; la diferenciación entre socialismo proletario y  radicalismo de clase media baja o pequeño maestro y; la caracterización del Estado como un instrumento de opresión en manos de la clase propietaria gobernante”. 

En cuanto a la economía política marxiana, este libro mostrará que Engels hizo muchas más contribuciones. El valor de cambio en una subasta del trabajo de Engels podría valer el 50% de lo que vale el de Marx, pero el valor de uso de la contribución de Engels es mucho más alto que eso.

Traducción por Ulises Mérida

Luz de luna

Luz de luna

alumbrando mi cuerpo con tu luz innata, peculiar

Luz de luna

deleitando mis oídos con tu voz musical

Luz de luna

saciando mi hambre con tu cuerpo celestial

Luz de luna

alumbrando mis noches largas de oscuridad

Luz de luna

labios rojos ardientes, calmando mi sed, mi lujuria abismal

Luz de luna

soñándote con gran amor sincero primaveral

Luz de luna

abrazando mis ansias de un letargo de soledad

Luz de Agosto

tu recuerdo hiere, déjame dormir a tu lado, o en paz

Luz de mis ojos

porque fue solo una noche, pudiendo ser una eternidad

Luz de luna

toca mi alma de insomnio y calma mi necedad.

Por Tlemoyotl

“Asegúrate de que no nos olviden”

“Asegúrate de que no nos olviden”,

cuando escuché esta frase,

sentí un rayo caer sobre mi cuerpo

un rayo inmenso de dolor y rabia

que hizo brotar mis más profundas lágrimas


Asegurarse es dar todo de si,

sin menoscabo en esfuerzo o sacrificio

es cumplir una promesa no dada

es humanidad ineludible de compromiso

Es una deuda jamás contraída

pero tan pesada que impera su saldo

porque allí la esperanza se deposita 

de alguien que ha perdido todo lo amado

Asegurarse de permanecer viva

no ella, sino la lucha colectiva a raudales

de la memoria en la ruleta de la historia

de las luchas incansables anticoloniales


Asegurarse de no perder la esperanza

de hacer valer la fuerza colectiva

por encima de la individual mescolanza

de pretensiones singulares a ultranza

Porque olvidar requiere tiempo muerto

y permanecer absorbe el tiempo vivo

de tener presente las luchas pasadas

de quienes dejaron la flor sembrada


Es cuando Carlota le dice Kapuściński

en el combate por una libre Angola

que contribuya a dejar huella

de asegurarse de permanecer en la historia.

En memoria de la joven Carlota que luchó por una Angola libre. Inspirado en el documental/animación titulado “Un día más con vida”, por Tlemoyotl.

A UN MES DE LA VICTORIA AGRIDULCE EN MÉXICO

Ulises Mérida

Los análisis en perspectiva con datos más certeros después de las coyunturas –y de los ánimos que desbordan el raciocinio objetivo– son necesarios, pues se contrastan con los hechos, las acciones de los actores políticos y las reflexiones u opiniones de académicos y analistas, es decir, nos permiten ver una imagen más acabada y totalizadora de la situación. Estos análisis, muy acordes con las prácticas de las primeras revistas –como publicaciones más largas y concienzudamente elaboradas de las organizaciones y  movimientos obreros a principios del siglo XIX–,  sientan un precedente de organización y lucha en los movimientos sociales antes de la aparición masiva de los periódicos, que en contraste, imprimían los acontecimientos diarios en análisis de coyunturas.

La contundente victoria que tuvo el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue muy importante para la continuación del proceso de transformación que se está llevando a cabo en la república mexicana, sin embargo, a pesar de haber ganado MORENA en la mayor parte del país, la victoria se siente un tanto amarga. Pues considerando que de las 15 gubernaturas en disputa se ganaron 11, así como la mayoría de los congresos estatales y la mayor parte de los distritos electorales y diputados federales, la victoria tuvo un descalabro en la Ciudad de México, bastión importante de la izquierda mexicana donde sólo se quedó con 7 de las 16 alcaldías, dejándole 9 a la alianza derechista.

Los resultados

MORENA no pierde lo que no tenía, es verdad, pero tampoco avanza como se hubiera esperado, pues si bien es cierto que los gobiernos se desgastan, también pueden acumular fuerzas y apoyo de acuerdo con su arraigo con las mayorías sociales.  El partido MORENA se queda todavía con la mayoría simple y gana solo unos diputados más que los que obtuvo en 2018. La alianza MORENA-PT-VERDE ganó 121 distritos electorales (12,802,391 votos) y por separado Morena se quedó con 64 (6,571,127 votos por distritos electorales y 16,759,917 por partido político), el VERDE con 1 (992,320 votos por distritos electorales y 2,670,997 por partido) y el PT con ninguno (538,832 votos por distritos electorales y 1,594,828 por partido). No obstante, resulta preocupante que figuras políticas de la izquierda institucional con larga trayectoria perdieran frente a contrincantes opositores tan banales: son los casos de Pablo Gómez que pierde frente a Gabriel Quadri, de Alfonso Ramírez Cuellar frente a Rocío Banquells, o de Dolores Padierna en la alcaldía Cuauhtémoc frente a Sandra Xantall Cuevas.

La alianza PAN-PRI-PRD ganó 63 de los 300 distritos (12,575,879 votos) y por separado el PAN se quedó con 33 (3,828,228 votos por distritos electorales y 8,969,288 por partido político), el PRI con 11 (2,715,123 votos por distritos electorales y 8,715,899 por partido) y el PRD con ninguno (248,505 votos por distritos electorales y 1,792,700 por partido). La derecha no alcanzó su objetivo primordial, lo cual representa un contundente fracaso para la burguesía nacional o una parte de ella, tales como Claudio X. González y  Gustavo de Hoyos, artífices de la alianza conservadora y, quienes no pudieron concretizar su principal objetivo de obtener la mayoría de diputaciones en el Congreso, con la finalidad de obstaculizar el presupuesto que requiere el gobierno federal para sus programas sociales de gobierno. El derroche de dinero por parte de la derecha mexicana, sus constantes mentiras y su afán de confrontación fueron inútiles. 

El Partido Movimiento Ciudadano ganó 7 distritos electorales (3,430,507 votos por distritos electorales y 3,449,982 por partido político) y la gubernatura de Nuevo León. Fué el partido rotundamente exitoso de la jornada electoral por parte de la derecha; logró posicionar como gobernador a un personaje políticamente impresentable, misógino y clasista  que meses atrás nadie imaginaba que ganaría. Samuel García en su manera de ser y hacer política (escondiéndose bajo la sombra de políticos norteamericanos, en supuestas invitaciones como gobernador electo, hace una gira en EEUU para proponerse como nuevo vendepatrias, en lo que dure su mandato y en el futuro inmediato, para así llegar ‘fortalecido’ en su visita a Palacio Nacional con AMLO, menospreciando la astucia del presidente mexicano que, invita a su recinto a congresistas tanto demócratas como republicanos dos días antes de que Samuel García se reúna con él) es un cuadro nato y orgánico de lo que representa la derecha apátrida en México que, con una campaña de marketing político –que debería hacer reflexionar a la izquierda  del grado –consecuencia del vacío que ha representado MORENA– con que dichas campañas llegan a incidir en un sector del electorado habituado a la compra de productos superficiales y vacíos­, banales y con exceso de  parafernalia televisiva, que convence a una ciudadanía que se educa y comporta todavía con lo que se sigue produciendo en los medios convencionales de comunicación y de redes digitales. El encierro por la pandemia ayudó en ello. Samuel García siendo el único triunfador proveniente de la derecha, no hay que subestimar su lambisconería, ni dudar que como gobernador se le infle en los medios de comunicación y posiblemente sea uno de los candidatos conservadores en las elecciones de 2024. Cuidado con lo que la gente se habitúa a consumir, electoralmente hablando, especialmente en esas latitudes nacionales con mayores ingresos.

Si analizamos la votación de lo general a lo particular y, teniendo en cuenta su relación con los ingresos de los electores, es decir, desde el punto de vista de clase, podemos decir que a nivel nacional no fue determinante el voto por su estratificación social, que muchos sectores de la clase media votaron por la 4T[1]. Sin embargo, cuando analizamos las particularidades podemos encontrar algunas respuestas a las contradicciones que vamos a ir explicando: la miopía de la dirigencia morenista al no ir en alianzas determinó la derrota en algunas geografías nacionales[2]. Es preocupante que, a pesar de haber ganado MORENA, la derecha todavía tenga fuerza de movilización del voto en muchas regiones del país, pues muestra que no están completamente derrotados y se están reorganizando. Cuando analizamos la Zona Metropolitana del Estado de México y la Ciudad de México, podemos ver que las cantidades del voto electoral recibidos en ambos bloques ideológicos es casi similar, que se ganó por un margen muy reducido. En el Estado de México no puede decirse–igual que a nivel nacional– que el voto fue de clase, sino de estructura, con la 4T ligeramente por delante. No obstante, el descalabro en la Ciudad de México se puede interpretar como un voto de clase[3], o de castigo, en el sentido económico e ideológico. Sería importante analizar en otro momento las causas del cambio que se da en la población al pasar de las décadas entre la relación de bienestar social y su voto electoral, mejor dicho, su tendencia a votar ideológicamente por un bloque u otro a partir de sus ingresos económicos y oportunidades educativas, como lo hace Willibald Sonnleitner.

Quizás una de las buenas noticias es que en Nezahualcóyotl gana MORENA con Adolfo Cerqueda, joven abiertamente gay quien compitió contra Juan Zepeda. También genera alivio que Andrea Chávez y Omar García hayan llegado por la vía plurinominal al próximo grupo parlamentario de MORENA.

Una aproximación al distrito XIV en Tlalpan

En la zona de Fuentes del Pedregal, Pedregal del Lago y la U.H. Emilio Portes Gil (PEMEX), en 2018 MORENA ganó votos a la derecha para diputado federal en esta zona poblacional con ingresos algo superiores al de las zonas populares –aunque también hay colonias con población de clase trabajadora con ingresos menores en comparación a los trabajadores de PEMEX y zonas de clase media–. En 2021 se perdieron estas zonas casi en su totalidad de modo avasallador con 3597 de voto derechista contra casi 400 –si se suman los votos de MORENA y PT–. (ver mapas y cuadros).

En la Popular Santa Teresa MORENA ganó con 1537 votos contra 898 de la coalición derechista de diputado federal, digamos que por cada dos electores de izquierda hay uno de derecha, aproximadamente. En Ampliación Lomas de Padierna y Lomas de Padierna los votos para MORENA fueron de 4597 y para la coalición de derechas se lograron 3606.

Tanto los datos anteriores, como los que se verifican en Héroes de Padierna(a continuación), dejan mucho que pensar de la estrategia de la cúpula morenista, arrogante y divisionista: la alianza conservadora gana con 2694 votos contra 2534 de MORENA(si hubiesen ido en alianza como en 2018 con el Partido Verde [147] y el Partido del Trabajo[138], MORENA hubiera ganado en esta zona).

Es importante decir que, en las zonas donde ganó nuevamente MORENA tales como en las secciones del Pedregal de San Nicolás– aunque la derecha también ganó en algunas secciones– el índice de participación disminuyó en comparación con 2018, el abstencionismo se elevó en estas zonas populares, ¿a qué se debe? ¿desencanto?. Habrá que analizar a profundidad con encuestas y con trabajo de campo este fenómeno abstencionista y el denominado voto de castigo en favor de la derecha (ver las gráficas y los mapas).[4]

Fuente: Datos recabados del INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

MORENA y sus dirigencias

Los antecedentes inmediatos de las dirigencias después del avasallador triunfo de MORENA  en 2018 han sido muy cuestionables, por decir poco, desde Yeidckol Polevnsky –que mantuvo el cargo casi por dos años­–, y después Alfonso Ramírez Cuellar como interino; hasta el reciente presidente de partido, Mario Delgado, que ha demostrado su completa ineficacia en múltiples ocasiones e hipocresía institucional llamada “experiencia parlamentaria”– como cuando engañó a Gibrán Ramírez al dejarlo fuera a pesar de un acuerdo firmado[5]–. Mario Delgado no solo ha demostrado su constante atropello de las bases de MORENA, mucho menos ha  valorado el trabajo de muchos militantes, mujeres y hombres, pues sus constantes artimañas en las decisiones  internas con supuestas encuestas no convencieron de su existencia a nadie, y en caso de existir, no fueron signo de voluntad democrática, pues en sentido estricto, las encuestas no brindan legitimidad, que es  sustento de la democracia –ya que no toman en cuenta la decisión del ente político en su totalidad, sino únicamente una muestra de la representación de dicho ente. Éstas pudieron ser algunas de las razones por la que miles de votantes demostraron a los dirigentes partidarios su razón crítica e inconforme, dirigentes morenistas que no se tomaron la molestia ni siquiera de implementar una operación cicatriz de unidad y alianzas (Tlapan y Llubere por poner un  caso), sino se movieron con la consigna: “estás conmigo o estás con los conservadores”, sin escuchar ni abrir espacios a quienes han tenido una larga trayectoria de lucha desde abajo, desde las bases. 

El caso de Tlalpan con Llubere y el nuevo partido Fuerza por México es un caso de esto, pues las organizaciones vecinales y barriales–que no ven diferencia sustancial entre candidatos de familias que saltan del PAN al PRI y después a MORENA–, en las coyunturas electorales buscan resarcir sus necesidades largamente esperadas por múltiples gobiernos­ y, en su guerra de posiciones buscan la hegemonía de sus demandas – no resueltas incluso desde la llamada izquierda institucional, pues ésta ya ha gobernado en la CDMX en las últimas dos décadas– con sus múltiples experiencias de la gestión electoral, deciden hacer alianzas con quienes pueden contribuir a resarcir sus necesidades sociales, que no la entienden meramente con puestos en el gobierno, sino con compromisos sociales del PARTIDO con el MOVIMIENTO y sus bases. Pero si la dirigencia de MORENA en su cálculo político (arrogante y erróneo) no hizo alianzas con los partidos aliados en más de 100 distritos electorales (PT y VERDE), ¿Qué pueden esperar lxs simples vecinxs de las colonias populares? No hubo ningún acercamiento desde una estrategia de política de alianzas, sino tajantemente se ignoró a quienes pedían un acercamiento en una mesa de negociación con las dirigencias locales y nacionales, es decir, MORENA no implementó ninguna operación cicatriz de alianzas y unidad, pensando que arrasarían como en 2018, olvidaron que AMLO no estaba en las boletas electorales de 2021.

Los números muestran que si hubiesen ido en alianza como en 2018 y se hubiera creado un bloque social incluyente como se hizo en ese año, no solo se hubiera ganado, sino se hubiera avasallado en donde hoy hay derrotas. Así mismo se puede analizar el otro lado de la ecuación, si lxs vecinxs y los barrios hubiesen incrementado la consciencia del PROYECTO DE NACIÓN( el cual es trabajo que debió iniciar MORENA desde el primero de diciembre de 2018 a través de formación no solo de cuadros políticos, sino de cuadros cívicos) DE LA 4T, quizás no hubiesen votado o buscado alianzas con los partidos satélites –como Fuerza por México– y, esto sólo demuestra la falta de formación, de visión y horizonte incluso de estos sectores populares en constante organización (que es una constante de los procesos de transformación en Latinoamérica cuando el PARTIDO se separa del MOVIMIENTO). 

Desde el marco teórico gramsciano, podemos decir que la hegemonía se construye en virtud del entramado gubernamental, del parlamento y el sistema jurídico, las instituciones culturales y educativas, etc., que son los espacios donde se concentra considerablemente la hegemonía del bloque dominante;  pero también la hegemonía se constituye desde los espacios representados por las organizaciones sociales, vecinales, partidos, sindicatos, medios de comunicación, el sentido común, etc.,  que también son los espacios abiertos a la confrontación social y el escenario de la actividad política de los dominados. 

Lo que Antonio Gramsci denomina “guerra de posiciones”, puede entenderse como el proceso por medio del cual el bloque dominado fortalece su presencia en las instituciones emanadas de la sociedad civil– como el parlamento– modificando la correlación de fuerzas en la estructura social característica de la sociedad capitalista. El error de lxs puritanxs, de los ortodoxos, es menospreciar todas las luchas por defender reformas en esa estructura, que parte del falso supuesto según el cual tales luchas, por definición, son producto de una perspectiva reformista no revolucionaria. Debiera pensarse que la caída al reformismo solo se da cuando las reformas propugnadas no se articulan en una estrategia global de transformación. Y es que, una estrategia enfocada exclusivamente al asalto de la estructura estatal, desvinculada de la acumulación de fuerzas en la sociedad, en los aspectos culturales, ideológicos y político-electorales –establecidos en las llamadas democracias occidentales–, carece de perspectiva, de allí el error tanto de MORENA como de las organizaciones o individuos que se aliaron con los partidos satélites recientes, como Fuerza por México.

Y es que no es menor el actuar de Mario Delgado, que ya ha dejado claro su manera de hacer política, es un militante de la derecha vestido de izquierda, pues como decíamos en un artículo anterior[6], desde que fue coordinador de MORENA en la Cámara  de Diputados, su participación en la designación de los consejeros electorales del INE fue muy dudosa(quizás acordando en los sótanos del poder legislativo o electoral su elección como presidente de MORENA, dicho proceso en su designación  fue sumamente controvertible, ya que en un hecho sin precedente, el TEPJF intervino en los estatutos internos de un partido político, en este caso el partido MORENA), proponiendo a personajes de la derecha con el argumento de apertura democrática, sin embargo, los resultados del INE y su intromisión sectaria en  múltiples ocasiones ha quedado  de manifiesto, y no por ello Mario pidió la destitución del consejero presidente Lorenzo Córdoba, aún teniendo mayoría parlamentaria y haciendo oídos sordos del clamor popular desde antes de la pandemia. 

Posteriormente, en la designación de la presidencia de la Mesa Directiva de la misma Cámara de Diputados, Mario Delgado obstaculizó a su ‘aliado’, el Partido del Trabajo para obtener esa función tan importante en favor de la 4T y prefirió apoyar al PRI con Dulce María Sauri ( la priista Sauri ha rehusado a su  obligación de representar la decisión de la mayoría parlamentaria de confrontar al congreso local de Tamaulipas, para fincar un precedente en contra de un gobernador mafioso y  la impunidad que representa Cabeza de Vaca). En estas elecciones como en los peores tiempos del PRI, el presidente de MORENA por dedazo eligió las candidaturas de amigos y allegados en los puestos de representación popular, con tal arrogancia e ingratitud con su partido aliado(el PT ha estado apoyando a AMLO desde 2006) decidió no ir en alianzas en muchas candidaturas con la finalidad de querer avasallar y dividir el voto popular( y poner al electorado en la disyuntiva de estar con ‘AMLO’ o el PT) pues MORENA todavía tiene el voto de las mayorías por la fuerte figura de AMLO. Esto fue un error a todas luces. 

Mario Delgado se mueve políticamente sin principios democráticos o de izquierda, es un cuadro de gobiernos anteriores, estuvo en el PRD hasta 2017, un año antes de las elecciones de 2018, un verdadero chapulín de la política, sin escrúpulos, que se confunde con la centro derecha en sus políticas sociales (con Marcelo Ebrard como jefe). En su manera de concebir la política no tiene pudor de llegar a viles acuerdos y maniobras con quienes atentan contra las mayorías sociales (estuvo en el llamado Pacto por México que entregó parte de los recursos estratégicos de la Nación a manos privadas tanto nacionales como internacionales en el gobierno de Peña Nieto), su dinámica política es de cálculo, arreglos y maniobras con la mirada hacia la candidatura presidencial de 2024. Por eso los dedazos de las candidaturas se entienden en el tenor de poner a las personas que tendrán que pagar el puesto en algún momento, digamos, cuando se requiera el apoyo al presidenciable, el jefe Ebrard (el cual quizás también sale ileso política y judicialmente de lo terriblemente acontecido en la línea 12 del metro, pues al salir Irma  Eréndira Sandoval de la Secretaría de la Función Pública, se pierden las pocas garantías de investigar a fondo el caso, ya que en su lugar quedó nuevamente un antiguo  priista ). Cuando se dice que el enemigo de MORENA es MORENA mismo se entiende a personajes como éstos, que se multiplican (príistas, panistas y perredistas) en éstas últimas elecciones, pues viendo que desde afuera no pueden ganar a MORENA, saben que desde adentro se puede hacer más daño y, además, quedarían impunes de sus fechorías pasadas. Estas elecciones fueron prácticamente unas primarias en las posiciones de quienes disputarán en 2024. 

Dos ejemplos más de los errores registrados de la dirigencia morenista, son la postulación y apoyo por parte de Mario Delgado del ganador de los partidos VERDE-PT en San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona(acusado por vínculos con el narcotráfico y puesto en libertad por un juez sin demostrar su inocencia, sino por cuestiones de procedimiento y por lo mismo no fue postulado por MORENA), miembro del PRD hasta 2019, cuando se pasó a MORENA por acuerdos con Delgado, y que en estas elecciones recibió su apoyo abierto incluso en contra de la candidata del mismo partido MORENA, ¿eso es traición? ¿fuego amigo? Es decir, está posicionando sus cuadros políticos sin importarle el partido al cual supuestamente dirige. El otro caso es la presidencia municipal de Reynosa, donde Mario Delgado nuevamente impuso a su candidato favorito, en este caso a Carlos Peña Ortiz, panista e hijo de la alcaldesa del mismo partido, Maki Esther Ortiz.

La etapa de cerrar alianzas con esos sectores, grupos, personas de la derecha que realmente se necesitaban en 2018 para crear un bloque hegemónico y ganar las elecciones,  ya pasó, ahora con cuadros en el gobierno federal y en algunos gobiernos locales no se necesitan esas alianzas, sino por el contrario, se necesitan a los cuadros, militantes, simpatizantes de izquierda que han sido excluidos de cualquier participación política por las decisiones de esta envilecida dirigencia morenista, que ya está dejando claro para quien trabaja.  Cuando se dice que se debe ubicar el enemigo no se habla solo de quienes se posicionan abiertamente en contra del actual gobierno federal, sino que  hay que mirar también hacia adentro, con lo que los hechos y acciones personales  han demostrado y no de lo que se espera que digan o hagan sus dirigencias. Ya han pasado más de dos años idealizando a personajes de dudosa reputación en un MORENA que sólo es cascarón sin sustancia, forma sin contenido, por lo que necesita depurarse, de lo contrario 2022 reproducirá lo que ya ha venido pasando, en 2023 se impondrán nuevamente  candidatos de la derecha vestidos de izquierda y 2024 MORENA ganará su último gobierno presidencial, en los mejores escenarios, porque si el desencanto popular se traduce en abstencionismo, ya vimos que la estructura derechista sigue funcionando sacando a votar a sus militantes, simpatizantes y desencantados, como pasó en la Ciudad de México el pasado 6 de junio, es cosa de analizar los datos antes mostrados.

Los estatutos de MORENA son claros cuando dicen que después de elecciones federales, intermedias o presidenciales, la figura unipersonal de su presidente debe convocar a elecciones de renovación de dirigencia, con la finalidad de fincar los costos políticos de los resultados electorales y la renovación partidaria de sus militantes y dirigencias, con el objetivo de crear un horizonte democrático de largo alcance, por el bien del PARTIDO y de sus integrantes, de su vida partidaria, los estatutos que no están a debate, se estipulan y deben llevarse a cabo por la vida órganica y democrática del mismo partido, de su salud institucional. La pregunta es: ¿MORENA PARTIDO(militantes) y MORENA MOVIMIENTO(simpatizantes) tendrán la capacidad de análisis, de debate, de presión, para hacer valer dichos estatutos? o ¿dejarán que el omnipresente dirigente por cuenta propia haga valer la vida democrática? Esa es la mejor prueba de saber acerca de  `los principios éticos y políticos´ de Mario Delgado, si es que aún queda alguna duda de ese “aliado” de la 4T. A estas alturas el tema no es de gustos o preferencias, sino de ejemplo y resultados y, con tantos ejemplos, ¿Pecaremos de ingenuidad política por parte de quienes defendemos la 4T? Parafraseando a Fidel Castro: la historia lo absolverá, o quizás no. 

El error de la dirigencia morenista de no ir en alianzas con sus compañerxs de lucha de hace muchos años –como es el caso del Partido del Trabajo–, trajo como consecuencia que se perdieran más espacios de representación popular, tales como el Distrito 18 en Iztapalapa, que se pierde por no ir en alianzas, o el distrito 8 en Cuauhtémoc, que en 2018 se ganó estando en coalición. El caso de la Ciudad de México y de Puebla requieren un análisis no sólo desde las plumas de la izquierda, sino también de las actuales dirigencias. Estas derrotas pueden entenderse como mensajes de la ciudadanía, de lxs simpatizantes y militantes de izquierda que han estado inconformes con las designaciones de lxs candidatxs –y el manejo que se ha hecho del Partido MORENA–, que han mostrado su descontento de múltiples maneras, mensaje que denota la crítica al poner a cualquier candidatx desde las cúpulas sin el apoyo de las bases ciudadanas. Ricardo Monreal merecería un análisis aparte, pues si no logra llegar a un acuerdo con AMLO será un factor de división y será un difícil contrincante de MORENA por parte de la derecha en 2024, pues ya tejió sus pactos con varios gobernadorxs electxs en estas elecciones. 

La cuarta transformación

El Proyecto de Nación de la llamada Cuarta Transformación es reformista. Pero es un reformismo necesario y fundamental en México después de varias décadas neoliberales que dejó destruida la estructura económica nacional, el tejido social y soberanía que se fortaleció después del llamado desarrollo estabilizador de los años cincuenta y sesentas. No hay elementos en el Plan Nacional de Desarrollo de la 4T que atente contra las estructuras económicas de quienes por décadas mandaban de facto en el país. AMLO ha llegado a la cúspide del poder político, pero tiene como contrincante al poder económico que tiene cuantiosos recursos para golpetear por todos los medios a su alcance.

 Los programas sociales a pesar de distribuir grandes cantidades de recursos a grupos mayoritarios de la población, sigue ejecutando el gasto bajo un esquema neokeynesiano, sin sobresaltos para el neoliberalismo, aunque sólo discursivamente, de allí se pueden entender los claroscuros del gabinete de gobierno. La sola redistribución de la riqueza y el incremento progresivo de oportunidades a ciertos grupos de la población impulsará gradualmente la movilidad social a mediano plazo, pero sin un programa claro de concientización de dicho proceso(a través del partido en el poder o de programas educativos) se corre el riesgo de repetir las experiencias desarrolladas en Latinoamérica, que abrieron las posibilidades de la clase trabajadora de ascender  en la escala social algunos peldaños, pero en el nivel de consciencia se quedaron atrapados en el pensamiento neoliberal individualista. Redistribuir a las mayorías sin sembrar conciencia del proceso de dicha redistribución– a través de la creación de formación de cuadros ciudadanos–, es algo que se vuelve necesario si no se quieren repetir golpes blandos que encuentran a las mayorías sociales desmovilizadas.

Las conferencias mañaneras que AMLO imparte todos los días de lunes a viernes es un parteaguas de la comunicación a nivel mundial, no sólo por su impacto mediático –determinando diariamente la agenda política a nivel nacional–, sino también desde el punto de vista de la práctica política, pues por la vía del ejemplo deja precedente de eficacia, compromiso y responsabilidad que deberían tener todxs lxs servidorxs públicxs. La famosa mañanera es un espacio importante de transparencia y rendición de cuentas de algunos funcionarios públicos, pues al estar frente al escrutinio ciudadano y periodístico– aunque no se profundizan temas relevantes–, se combate la desinformación que cotidianamente la derecha difunde por sus medios de comunicación a grandes sectores de la población. La mañanera también ha ejercido en los hechos el derecho de réplica por parte del gobierno, lo cual ha neutralizado en alguna medida las campañas de desprestigio que se han desatado. En cuanto AMLO termine su mandato y no se continúen con ellas o se busquen otros canales de comunicación, por quien lo reemplace, la oposición tendrá más oportunidades de permear la desinformación en más ciudadanxs.

La oposición

El INE ha transgredido  los valores realmente democráticos y ha quedado evidente, ante su parcialidad en los procesos electorales, asumiéndose en los hechos como contrincante de la 4T y obstaculizando candidaturas relevantes de MORENA por cuestiones de supuesto abuso sexual como en Guerrero con Salgado Macedonio( si fuese verdad y hubiesen pruebas, ¿Por qué no se le ha juzgado o abierto una investigación?, la derecha y su poder judicial no dejarían pasar tremendo golpe a un integrante de la 4T), o con Raúl Morón por supuestos abusos de gastos electorales. En contraste,  ignora los  delitos electorales por parte de la derecha que siguió con los mismos mecanismos de compra de voto, intimidación y amenazas– Layda Sansores también denunció la tardanza en las casillas en Campeche. El papel del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba– y su grupo–, provienen de los gobiernos anteriores, los cuales debieron de ser destituidos antes del proceso electoral para dar certeza democrática al proceso, lo cual se pudo impulsar desde la dirigencia de MORENA un año antes de la elecciones, pero con Mario Delgado al frente era prácticamente imposible por sus cálculos y artimañas políticas. Hoy, después de las elecciones, es imperativo una reestructuración del INE y la salida de Lorenzo y su grupo si realmente se quiere que se respete el voto popular en 2024, pues dejaría el cargo un año antes(¿De verdad lo querrá Mario Delgado y su jefe máximo?).

Así mismo el Poder Judicial, siendo uno de los tres poderes de la república mexicana, ha sido un pilar de la impunidad en los gobiernos anteriores, supeditados al poder ejecutivo y su omnipresencia que configura el presidencialismo mexicano. Acostumbrados a dictar la ley a diestra y siniestra, México perdió toda noción del estado de derecho y de la ley, a pesar de estarse repitiendo lo contrario en los medios de comunicación masivos. Al llegar AMLO al ejecutivo en 2018, esta relación da un giro de 360 grados y se convierte en un poder opositor al gobierno. Ministros, magistrados y jueces herederos de las peores prácticas neoliberales, se han opuesto a diversas reformas de ley que AMLO ha propuesto para reducir los niveles de corrupción e impunidad en diferentes instancias del gobierno. Con sus atribuciones judiciales han obstaculizado diversas reformas constitucionales amparando los intereses económicos nacionales e internacionales que se han visto afectados. El Poder Judicial requiere un cambio profundo antes que pueda causar un daño enorme a la democracia que apenas se va fortaleciendo con este nuevo gobierno, el cambio tiene que venir desde los otros dos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, pero también de la fuerza social organizada del pueblo que demuestre un respaldo a propuestas más radicales en los cambios de la estructura judicial. Un escenario óptimo para forjar un antecedente  necesario de este tipo es la consulta popular para juzgar a los expresidentes, pues con 37 millones de votos ciudadanos el 1 de Agosto de este año a favor del juicio, se puede fincar un precedente fundamental para exigir al Poder Judicial se supedite a la decisión del  verdadero soberano: el pueblo.

Por otro lado, como es bien sabido por innumerables ejemplos que nos brinda la historia, EEUU es el país más antidemocrático e intervencionista que jamás haya existido. Desde que robó más de la mitad del territorio de México en 1848, su actuar como nación ha sido de pillaje y asesinato. Hoy con el nuevo gobierno de Joe Biden, pareciera que su estrategia de dominación y avasallaje no ha cambiado. Con el nuevo Programa Contra la Corrupción (el de la guerra contra las drogas primero y contra el terrorismo después, ya no  funciona) promueve una renovada bandera de intervencionismo en las naciones del mundo,  pues después de que AMLO en una carta diplomática le pidiera al gobierno de EEUU una explicación del financiamiento que han recibido organizaciones no gubernamentales para incidir en las elecciones del 6 de junio, tales como Mexicanos contra la Corrupción, pertenecientes a una parte de la burguesía nacional opositora –han recibido cuantiosas sumas de dólares por parte de organizaciones del gobierno norteamericano(USAID) para generar las condiciones de desestabilización del gobierno de México–, Joe Biden no se retracta y en una artimaña sucia, reivindica su apoyo a las ONG´s que luchan contra la corrupción en todas las latitudes del orbe, excepto en el país más corrupto: el que dirige. Anteriormente, AMLO se movió magistralmente en el gobierno de Donald Trump, con su experiencia política supo encontrar los puntos débiles de un contrincante brabucón y difícil, con sus habilidades políticas supo llegar a acuerdos a veces muy complejos que, sin ellos, hubiesen desembocado en escenarios muy difíciles para el pueblo de México. A pesar de algunos errores, AMLO esta haciendo historia como uno de los mejores estadistas contemporáneos. Ahora la responsabilidad de su mandato es más difícil, pues los demócratas históricamente han sido mas duros, hipócritas y brutales con quienes ellos consideran sus enemigos. Los próximos tres años AMLO tendrá que lidiar con una hegemonía que no lo mira con buenos ojos, que no se lo dice abiertamente, pero esta moviendo sus piezas para buscar la manera de derrocarlo a él y al proyecto que representa.  

Las alianzas necesarias

México, al compartir frontera con el todavía hegemón mundial, tiene que ser cuidadoso en su desenvolvimiento internacional, pues los bloqueos y sanciones económicas siguen siendo una herramienta de sojuzgamiento y amenaza por parte de EEUU. En la alianza geoestratégica a nivel mundial, el gobierno de AMLO  está bajo la lupa del capital transnacional que espera un error para incidir en el momento adecuado, pero mientras invierte sus capitales en los proyectos que el gobierno de la 4T–Tren Maya– les concede para alivianar sus ansias de saqueo. Latinoamérica es un ejemplo claro en la última década de los denominados golpes blandos– sustituyendo a los clásicos golpes de Estado dirigidos por las fuerzas armadas, los cuales se pudieron dar en los casos de Manuel Zelaya en Honduras y Evo Morales en Bolivia–,  que utiliza el uso fáctico del poder judicial, el poder legislativo y el famoso cuarto poder: los medios de comunicación. La lucha por el sentido común es tan importante como que cuando Fernando Lugo en 2012 y Dilma Rousseff en 2016 fueron destituidos de sus cargos como presidentes de sus repúblicas, con cargos de corrupción jamás demostrados, los medios de comunicación hicieron un daño devastador en la opinión pública de grandes sectores, que fueron manipulados con noticias falsas todos los días y que aún siguen creyendo semejantes mentiras. Así mismo, podemos ver estrategias de calumnias de corrupción en contra de  expresidentes, tales son los casos de Cristina Fernández, Lula Da Silva y  Rafael Correa. 

En aquel momento de la denominada ola progresista, México estaba ausente, pero hoy se convierte en la punta de lanza de una nueva ola en la que Brasil –en 2022– puede tender los puentes necesarios con los países sudamericanos. AMLO está empezando a tejer algunas alianzas con Alberto Fernández y, con la situación de la pandemia, prevalece como un actor político fundamental para la distribución de las vacunas en los países pobres que aún la necesitan. Será importante buscar la manera de establecer al final de su sexenio alianzas mucho más fuertes con países que disputan la hegemonía mundial a EEUU como son China, Rusia e India.

En la correlación de fuerza internas, las clases medias tuvieron su momento de posicionarse frente a la 4T en estas pasadas elecciones y lo hicieron, lo cual demuestra que hay trabajo por hacer con ese sector, pues experiencias en varias latitudes del orbe nos enseñan que el trabajo del Partido Político –con mayúsculas– no debe subestimar la creación de cuadros políticos que no solo surjan de la redistribución de la riqueza y presupuesto a sectores que ascienden en la movilidad social, sino que el papel de la consciencia social, de la inmersión en las consciencias del proyecto político nacional, debe ser un trabajo de orden prioritario.

Evidentemente las noticias falsas que han sido reproducidas incansablemente por todos los medios que la oposición tiene a su alcance–que no son pocos–, han dejado semilla en el inconsciente colectivo de ciertos sectores, y no sólo clase medieros, sino de personas, grupos o colectivos que se han visto traicionados, no representados, e incluso ultrajados por el partido de izquierda que dice representar a la mayoría, ya que muchxs votantes sin pertenecer necesariamente a la denominada clase media, sino a sectores populares, han votado por la derecha. Será necesario buscar la manera de comunicar los logros y beneficios sociales por la política social implementada que beneficia tanto a las mayorías como a las minorías.

EL MOVIMIENTO

La unidad del movimiento con el partido es una tarea fundamental a realizar y, el objetivo de crear cuadros políticos conscientes que realmente visualicen y compartan el proyecto de nación es un eje de trabajo esencial para la verdadera Cuarta Transformación. Esto no debe traducirse exclusivamente en ocupar los cargos públicos, sino en la gestión de las demandas y necesidades enfocada en ganar la guerra de posiciones en esta batalla por el sentido común, que es la única manera de combatir los golpes blandos o duros que pudiesen organizarse, ya que los pueblos organizados y conscientes de su propio papel histórico serán difíciles de ser manipulados por la educación(neoliberal), medios de comunicación, redes digitales, creencias, etc., que permean la vida de todos los días.  La producción y re-producción de la vida cotidiana no sólo tiene que ser entendida en el sentido economicista y material de la sola redistribución de la riqueza social, por el contrario, tiene que ser comprendida como la acción constante, psicológica, mental, espiritual y consciente de lxs ciudadanxs construyendo su propia realidad. 

La acción de re-educarnos en sociedad desde diferentes frentes  tanto en los ámbitos sociales, culturales o familiares, pueden crear nuevos esquemas de pensamiento igualitarios (feministas) que reivindiquen las luchas de las mujeres y sus derechos humanos (en contra del machismo), que pasen por la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno natural (ecologismo) y nuestra manera de percibir el mundo en el respeto de  la diversidad tanto humana (racismo) como animal (vegetarianismo); así como las demandas por una vida saludable (soberanía alimentaria) libres del consumo de productos dañinos (derecho a la salud) que causan enfermedades crónicas (derecho a la educación) y la posibilidad de tener una vida sana (derecho humano al agua) en una sociedad justa (derecho a la justicia) y verdaderamente democrática (derecho a la representación popular). Estos y otros quizás puedan ser algunos puntos y banderas de lucha desde abajo, de los movimientos sociales, en la construcción del sentido común que posibilitaría las condiciones del surgimiento de una población que ya no vea esos derechos como peticiones o demandas, sino como parte de la cotidianidad construida por todas y todos, con procesos constituyentes acordes a las aspiraciones tanto de las mayorías como de las minorías, con procesos de consultas populares de diversa índole, donde se haga normal hacer uso de la democracia representativa, participativa o directa.

Esto requiere un trabajo arduo de politización de la ciudadanía en lo inmediato, en estos momentos reformistas que bien pueden ser preámbulo de una sociedad diferente a la que hemos estado acostumbradxs. Para ello también se requiere la construcción de una fuerza política alternativa que ofrezca expectativas nuevas, constantemente renovadas, mediadoras del campo popular-democrático que tengan una conexión intrínseca con los actores sociales emergentes. El futuro de México con AMLO puede ser promisorio o, por el contrario, puede ser la vuelta retrógrada a lo que se vivió con los gobiernos anteriores, eso dependerá tanto de las acciones gubernamentales como de las acciones de las organizaciones vecinales, barriales, sociales, colectivos, sindicatos y movimientos sociales. Es una lucha que nos compete a todxs. Aquí y ahora. El rumbo promisorio compete a quienes pertenecemos a los colectivos de los movimientos sociales. Esa es nuestra tarea. El rumbo retrógrada compete a quienes todavía ejercen algunas tareas gubernamentales. Sacarlos también es nuestra tarea.

En estos dos escenarios, 2024 definirá el rumbo de la próxima década en México, sabemos que Mario no formará cuadros políticos ni movilizará las bases de MORENA, porque crear conciencia política del pueblo mexicano representaría crear las condiciones para un candidato presidencial diferente a su jefe Marcelo Ebrard. Hacer eso le abriría las posibilidades a un candidato del talante como el de Gerardo Fernández Noroña, por eso no le conviene usar al partido para lo que realmente fue hecho. Crear esas condiciones abrirían los canales para que los abstencionistas realmente se vean en la disyuntiva de participar y eso solo puede ser a través de un proceso constituyente, donde se vean incluidxs. Crear esas condiciones es nuestra tarea.


[1] Boltvinik, J. (18 de junio del 2021). ‘Por entidades federativas, el nivel de voto por la 4T no se explica por la pobreza extrema’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_18_2021.pdf

[2] Boltvinik, J. (25 de junio del 2021). ‘El mejor desempeño de JHH en la zona conurbada del Edomex que en la CDMX se explica porque se presentó sin alianza en la mitad de la CDMX’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_25_2021.pdf

[3] Boltvinik, J. (2 de julio del 2021).‘En CDMX los votos por diputaciones federales muestran carácter de clase, pero no ocurre así en la zona conurbada del Edomex’

[4] Boltvinik, J. (11 de junio del 2021). ‘El mensaje electoral de los ciudadanos refleja poco entusiasmo con la 4T’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_11_2021.pdf

[5] https://pulsoslp.com.mx/nacional/gibran-se-une-a-mario-delgado-en-contienda/1198905

[6] https://revistanuevarealidad.org/2020/09/05/ulises-merida/

Luchando en la Isla Tortuga: soberanía indígena, clase trabajadora y anticapitalismo

Brian Champ y Michelle Robidoux

  • Este extenso texto se publicó en inglés bajo el título “Fighting back on Turtle Island: Indigenous sovereignty, the working class and anti-capitalism” en International Socialism journal 170 (primavera de 2021), revista teórica del Socialist Workers Party en Gran Bretaña, organización hermana de Marx21, desde donde se copia este artículo con su autorización. Muchas gracias a Marx21.net.
  • Foto: esta estatua de la Reina Victoria en Winnipeg, Canadá, fue derribada durante una protesta contra los abusos a niños y niñas indígenas, el 2 de julio, día nacional de Canadá.
  • Brian Champ es un activista por la justicia climática y antirracista en Toronto y militante de International Socialists, organización hermana de Marx21 en Canadá.
  • Michelle Robidoux es una activista en Toronto y militante de International Socialists, organización hermana de Marx21 en Canadá.

Índice

Colonialismo de ocupación en la Isla Tortuga
#ShutDownCanada, “Cerrar Canadá”
Pasado y presente colonial de Canadá
Las consecuencias del colonialismo
De Idle No More a #ShutDownCanada
Caminos de resistencia
Imaginando un mundo más allá del capitalismo
Referencias

Cuando en 2020 comenzó una lucha del pueblo indígena Wet’suwet’en contra los intentos de hacer pasar un gasoducto a través de su territorio ancestral no cedido, desató una espectacular ola de solidaridad en todo Canadá.[1] Durante casi un mes, el tráfico ferroviario de mercancías y pasajeros se detuvo a medida que el movimiento #ShutDownCanada se extendía por todo el país.[2]

Este movimiento tiene lugar en un contexto global de luchas que se enfrentan a las prácticas destructivas de las industrias extractivas. Como ha señalado Martin Upchurch en un número anterior de esta revista, “Muchas protestas han tenido éxito contra el poder de las compañías petroleras debido al desarrollo de tácticas militantes y apoyo masivo… El número de protestas de este tipo parece estar creciendo a escala mundial, con más de 3.100 casos reportados hasta ahora sobre el ‘Atlas Global de Justicia Ambiental’.”[3] Estas luchas apuntan a “cuellos de botella” clave de la economía capitalista, bloqueando la construcción de oleoductos, carreteras, ferrocarriles y puertos. Los pueblos indígenas están al frente de estas luchas, desde Australia hasta América del Sur y África. En la Isla Tortuga —el nombre dado por algunos pueblos indígenas al continente de América del Norte— esto es visible en la batalla en Standing Rock contra el oleoducto Dakota Access, la lucha exitosa contra los oleoductos Northern Gateway de Enbridge, la oposición masiva al oleoducto Energy East y la victoria del pueblo inuit del río Clyde contra las pruebas sísmicas para encontrar petróleo en el Ártico.

Estas luchas han transformado el paisaje, generando esperanzas de detener los megaproyectos voraces y el caos climático que traen consigo. También esbozan un camino a lo largo del cual un poderoso movimiento que une a pueblos indígenas y colonos no indígenas en países como Canadá podría atacar las raíces del capitalismo mismo.

Sin embargo, con cada avance para detener tales proyectos, las fuerzas de la derecha intentan ampliar las divisiones entre los pueblos indígenas, los activistas climáticos y la clase trabajadora multirracial en general. Esas divisiones, sustentadas por siglos de colonialismo que ha estructurado las relaciones entre los pueblos indígenas y los colonos, pueden estallar repentinamente. A mediados de septiembre, cuando los pescadores Mi’kmaq ejercieron sus derechos del tratado de pesca colocando trampas para langostas en la Bahía de Fundy, fueron atacados por pescadores no indígenas que embistieron sus botes, cortaron sus trampas, destruyeron sus vehículos y prendieron fuego a un puesto de venta de langostas. Estos ataques se alimentaron de la afirmación de que los pescadores indígenas amenazan la sostenibilidad de las poblaciones de langosta.[4] El gobierno federal ha permitido que esta afirmación falsa se mantenga porque les conviene dividir a los pescadores. En realidad, aunque las diez licencias de langosta de Sipekne’katik autorizan solo 50 trampas por licencia, un solo recolector comercial puede desplegar hasta 400 trampas.[5] El gobierno federal se ha cruzado de brazos y ha dejado continuar esta expresión de la violencia colonial, mientras la policía observa cómo se desarrolla. Trágicamente, la mayoría de los pescadores no indígenas que llevan a cabo estos ataques son acadianos de habla francesa, cuyos antepasados tan solo sobrevivieron al hambre, las enfermedades, un clima severo y la política británica de tierra quemada gracias a la ayuda de los Mi’kmaq.

La lucha de Wet’suwet’en y la de la comunidad Mi’kmaq de Sipekne’katik refleja la polarización que el caos climático acelerado ha intensificado junto a la crisis económica y a la pandemia de la Covid-19. Los continuos ataques contra los pueblos indígenas son un recordatorio diario de que la violencia colonial y la crueldad sobre las que se fundó Canadá continúan en la actualidad. Cualquier movimiento que espere transformar la sociedad debe enfrentarse al racismo incrustado en toda la estructura del Canadá capitalista. El despliegue de tácticas coloniales ancestrales por parte de la clase dominante refleja la realidad de sus opciones limitadas a medida que estas crisis avanzan. Incluso mientras millones de personas en todo el mundo luchan por un New Deal Verde y una “recuperación justa” de la crisis de la Covid-19, el Estado canadiense ha redoblado su demanda de petróleo de arenas bituminosas. Esto solo puede significar confrontación, con los pueblos indígenas cuya soberanía es un obstáculo para el desarrollo de los hidrocarburos, y con una gran mayoría de canadienses que consideran necesario alejarse de los combustibles fósiles.[6] El racismo anti-indígena se utiliza para justificar el colonialismo canadiense en curso, convirtiendo a los indígenas en chivos expiatorios por las horribles condiciones a las que se enfrentan. Comprender la dinámica en juego, sus raíces históricas y los medios por los cuales la resistencia indígena y las luchas de los trabajadores pueden vincularse es crucial para el éxito de ambas. Este artículo espera contribuir a esa comprensión.

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Colonialismo de ocupación en la Isla Tortuga

Los Estados de colonialismo de ocupación, como Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, tal como existen hoy, tienen una cultura mayoritariamente angloeuropea porque el colonialismo diezmó a las poblaciones indígenas que habían existido durante miles de años. Incluso cuando las nuevas olas de inmigración cambian la composición de la población canadiense, el resultado de las políticas genocidas históricas y en curso, implican que los pueblos indígenas son ahora una pequeña minoría en sus tierras ancestrales. Como escribe Roxanne Dunbar-Ortiz:

“Casi todas las áreas de población de las Américas se redujeron en un 90 por ciento tras el inicio de los proyectos de colonización, lo que redujo las poblaciones indígenas de las Américas de cien millones a diez millones de personas. Comúnmente conocido como el desastre demográfico más extremo, enmarcado como natural, en la historia de la humanidad, rara vez se lo llamó genocidio hasta que el surgimiento de los movimientos indígenas a mediados del siglo XX generó preguntas.”[7]

Sin embargo, a pesar de enfrentarse a una feroz opresión, los pueblos indígenas han desempeñado un enorme papel en batallas ambientales clave, defendiendo su tierra contra megaproyectos destructivos. A través de siglos de resistencia, los pueblos indígenas han ganado formas de tenencia de la tierra y posición legal dentro del marco colonial. Las corporaciones o los gobiernos que quieran establecer una mina, construir un oleoducto o participar en la tala en tierras indígenas no pueden ignorar esta posición. En la Isla Tortuga, el ecologismo combativo es una parte orgánica de muchas luchas indígenas. Esta perspectiva se deriva en parte de una relación continua con la tierra, ya que muchos pueblos indígenas todavía dependen de la caza, la pesca y otras actividades de subsistencia. Sin embargo, aunque muchas personas todavía mantienen fuertes conexiones con la tierra, más de la mitad de las personas indígenas de Canadá viven en centros urbanos. Las brutales políticas de despojo que crearon y mantienen el Estado canadiense han roto la relación con la tierra de muchas personas indígenas. La memoria comunitaria orgánica de las ideas de igualitarismo y reciprocidad que caracterizaron a las sociedades indígenas precoloniales se ha reforzado y revitalizado a través de la lucha. La afirmación de tradiciones y culturas que contrastan con el capitalismo inspira a muchos activistas que rechazan la destrucción desenfrenada producida por el capitalismo y ven la descolonización y la solidaridad como claves para desafiar esto.[8]

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#ShutDownCanada, “Cerrar Canadá”

El electrizante movimiento a #ShutDownCanada surgió en respuesta a la invasión de tierras indígenas en el norte de la provincia ahora llamada la Columbia Británica por parte de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP). La policía arrestó de forma violenta a las matriarcas y simpatizantes de Wet’suwet’en. Se trataba de la resistencia indígena ante la construcción, por parte de Coastal GasLink, de un gasoducto multimillonario que canalizaría gas de esquisto desde el interior de la Columbia Británica hacia las instalaciones de exportación en la costa del Pacífico. El pueblo de Wet’suwet’en ha habitado su territorio durante al menos 10.000 años, y el territorio de Wet’suwet’en abarca 22.000 km2 del norte de la Columbia Británica. Durante años, las corporaciones de energía han buscado construir oleoductos desde Alberta a través de esta área de la Columbia Británica para enviar sus productos a mercados lucrativos. Los jefes hereditarios de Wet’suwet’en se han opuesto constantemente a estos proyectos, desde el ahora derrotado Northern Gateway Pipeline hasta el Pacific Trails Pipeline y el proyecto Coastal GasLink.

En la víspera de año nuevo de 2019, la Corte Suprema de la Columbia Británica otorgó a Coastal GasLink una orden judicial para acceder a la tierra de Wet’suwet’en con el fin de continuar la construcción del gasoducto. Coastal GasLink había firmado acuerdos para el gasoducto con cinco de los seis consejos de banda de Wet’suwet’en, cuyos líderes son elegidos por elecciones democráticas en las diferentes reservas. Sin embargo, los jefes hereditarios de Wet’suwet’en nunca han cedido su territorio, y los consejos de banda, que tienen un papel limitado en el gobierno de seis reservas que suman solo 35 km2, no tienen autoridad sobre el territorio de Wet’suwet’en.[9]

En respuesta a la orden judicial de Coastal GasLink, los jefes hereditarios invocaron su propia ley y desalojaron a los empleados de Coastal GasLink. Esto fue a pesar de la inminente amenaza de violencia policial; de hecho, un año antes, la RCMP había desplegado francotiradores mientras rodeaban a los defensores de la tierra cuando intentaban hacer cumplir otra orden judicial.[10] Los jefes pidieron que se revocasen los permisos de construcción provinciales y que se entablasen conversaciones de nación a nación con el primer ministro socialdemócrata de la Columbia Británica, John Horgan, el primer ministro del Partido Liberal, Justin Trudeau, y el comisionado de la RCMP. El gobierno de la Columbia Británica, una coalición del Nuevo Partido Demócrata (socialdemócrata) y el Partido Verde, acababa de convertirse en el primero en América del Norte en aprobar una legislación que implementó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI). Estos derechos incluyen el requisito de “consentimiento libre, previo e informado” de los pueblos indígenas antes de que se apruebe cualquier proyecto que afecte a sus tierras o territorios. La tinta ni siquiera estaba seca en esa legislación cuando el gobierno de la Columbia Británica afirmó que la situación estaba fuera de sus manos porque la RCMP estaba haciendo cumplir una orden judicial emitida por un tribunal. Más tarde, una carta filtrada reveló que el Fiscal General de Columbia Británica había llamado a la RCMP mediante la declaración de una emergencia provincial.[11]

Por su parte, Justin Trudeau, quien desde su elección en 2015 repitió que “ninguna relación es más importante para Canadá que la relación con los pueblos indígenas”, pidió el “imperio de la ley”, una demanda del poder colonial que resuena a través de generaciones.[12] Como afirmaron los jefes hereditarios:

“Anuc’nu’at’en (ley de Wet’suwet’en) no es una ‘creencia’ o un ‘punto de vista’. Es una forma de gestionar de forma sostenible nuestros territorios y las relaciones entre nosotros y el mundo que nos rodea, y ha funcionado durante milenios para mantener intactos nuestros territorios. Nuestra ley es fundamental para nuestra identidad. La criminalización en curso de nuestras leyes por parte de los tribunales y la policía industrial de Canadá es un intento de genocidio, un intento de extinguir la propia identidad de Wet’suwet’en”.[13]

El 6 de febrero de 2020, la RCMP comenzó a arrestar a defensores de la tierra. En cuestión de horas, la legislatura de la Columbia Británica fue ocupada y los puertos, ferrocarriles y carreteras fueron bloqueados en todo el país. Esto cerró la red del este de Canadian National Railways, deteniendo el tráfico ferroviario de carga desde Halifax a Toronto. Un bloqueo solidario en el territorio mohawk de Tyendinaga detuvo los viajes entre Montreal y Toronto, uno de los corredores ferroviarios más transitados del país. Acciones similares tuvieron lugar en el territorio de la Primera Nación Listuguj en Quebec, el territorio mohawk de Kahnawake al sur de Montreal y cerca de New Hazelton, Columbia Británica.[14]

El 8 de febrero, los manifestantes bloquearon la carretera de acceso a la terminal de contenedores de Deltaport y pasaron allí la noche. Este puerto, ubicado en la región metropolitana de Vancouver, recibe anualmente el transporte de mercancías por valor de mil millones de dólares. Los 300 miembros del Local 502 del Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenes que llegaron para el turno de la mañana trataron el bloqueo como una línea de piquete y se negaron a cruzar, cerrando el puerto.[15] El 10 de febrero, la policía que ejecutó una orden judicial arrestó a 14 manifestantes. Otros 43 fueron arrestados para reabrir el Puerto de Vancouver.[16] Se organizaron 16 acciones masivas de solidaridad en ciudades de todo el país; 15.000 personas se unieron a una manifestación en Toronto y hubo cierres de puentes, puertos y carreteras en Vancouver.

Tras dos semanas de cierre, el organismo de fabricantes y exportadores canadienses estimó que diariamente se estaban parando 425 millones de dólares en bienes. El lobby empresarial habló en términos cada vez más frenéticos de “catástrofe” para la economía. El 21 de febrero de 2020, Atlantic Container Line desvió envíos de Halifax a Nueva York y Baltimore. “En Montreal, unos 4.000 contenedores se encuentran inmovilizados en los muelles y los productos agrícolas a granel como el grano ya no pueden llegar al puerto”.[17] En Vancouver, las mercancías que esperaban ser enviadas hacia el este provocaron una acumulación de 50 barcos que no pudieron descargar sus cargamentos.[18]

Como acciones de solidaridad surgían por todo el país e internacionalmente, los políticos llamaron —y amenazaron— a las y los defensores de tierras indígenas y a sus partidarios. Trudeau advirtió: “La situación actual es inaceptable… Los canadienses han sido pacientes. Nuestro gobierno ha sido paciente, pero han pasado dos semanas y las barricadas tienen que desmontarse ahora… Hay que obedecer las órdenes judiciales”.[19] Los jefes hereditarios respondieron: “Hace poco escuchamos al primer ministro Trudeau hablar sobre los inconvenientes que ha sufrido Canadá. Sin embargo, hay una diferencia entre inconveniencia e injusticia”.[20]

A medida que se acumulaban estas amenazas, llegaban declaraciones de solidaridad con los jefes hereditarios de Wet’suwet’en desde el Sindicato de Empleados del Gobierno de la Columbia Británica (BCGEU), el Sindicato Canadiense de Empleados Públicos (CUPE), la Federación de Maestros de la Columbia Británica, los sindicatos de correos y de enfermería.[21] El presidente nacional del CUPE, Mark Hancock, declaró: “Nunca aceptaríamos este tipo de comportamiento de la RCMP hacia los trabajadores en huelga en un piquete. La protesta es un derecho fundamental, y el pueblo de Wet’suwet’en tiene derecho a proteger su territorio no cedido”. El BCGEU advirtió que “se espera que los miembros que se encuentren con un piquete en su lugar de trabajo ejerzan su convenio colectivo y los derechos de la Carta de respetar ese piquete”.[22]

CUPE de Ontario escribió:

“Si bien el epicentro de esta lucha tiene lugar en la provincia más occidental de este país, asistimos y participamos en acciones de solidaridad en todo el país. Aquí en Ontario, las personas aliadas están bloqueando las líneas ferroviarias, recolectando fondos y organizando eventos locales para crear conciencia. Respetar la soberanía indígena y la lucha por la justicia ambiental es fundamental para todos los canadienses”.[23]

La Federación de Docentes de la Columbia Británica declaró en nombre de sus 45.000 miembros sindicales:

“Nos solidarizamos con los pueblos de Wet’suwet’en y exigimos que los gobiernos de la Columbia Británica y Canadá cumplan con sus responsabilidades según lo establecido en la decisión Delgamuukw-Gisday’wa de 1997 de la Corte Suprema. Somos testigos en este momento histórico en el que Nuestros gobiernos deben escoger el mantener esta decisión judicial o continuar con el legado continuo de la colonización.”[24]

Esto apunta a una contradicción clave a la que se enfrenta el Estado canadiense, de colonialismo de ocupación. En su decisión histórica, la Corte Suprema reconoció a los jefes hereditarios de Wet’suwet’en como los legítimos responsables de la toma de decisiones en sus territorios tradicionales, o “yin’tah”. El caso de Delgamuukw contra la Reina encontró que el título aborigen en Columbia Británica nunca se extinguió. Como explica Christopher Roth:

“La Columbia Británica es una tierra, en su mayor parte, sin tratados… Esta falta de cesión indiscutible ha sido significativa en la legislación canadiense debido a la Proclamación Real de 1763, en la que el rey Jorge III declaró que el título del territorio indio no debía considerarse extinguido o transferido simplemente por conquista u ocupación, sino solo a través de cesión voluntaria… Bajo esta dispensación, la Columbia Británica es la única área de lo que se llamó América del Norte Británica donde los tratados fueron completamente descuidados como un instrumento de colonización.”[25]

El fallo Delgamuukw, continúa, “equivale a la conclusión de que lo que conocemos como la Columbia Británica no ha sido cedido a la Corona y, por lo tanto, no es parte de Canadá… Pero si la llamada Columbia Británica no es Canadá, entonces, ¿qué tipo de territorio es? Lo que está ‘debajo’, por tomar prestadas las metáforas geológicas de la jerga legal, solo puede ser un título aborigen.”[26]

La decisión Delgamuukw de 1997 provocó el pánico entre las corporaciones y sus facilitadores políticos:

“Según un memorando, que detalla una reunión que tuvo lugar un día después del fallo de Delgamuukw, la entonces vicepresidenta del Consejo de Industrias Forestales de la Columbia Británica, Marlie Beets, comentó que había pasado la hora anterior ‘tratando de calmar’ a los ejecutivos que ella representó. ‘Delgamuukw solo ha creado más incertidumbre y estamos muy preocupados por cómo reaccionarán los gobiernos a las conclusiones de la corte’, dijo Beets. ‘La decisión hace que la necesidad de certeza mediante la entrega sea aún más clara. No vemos otra alternativa’.”[27]

Esta ha sido la respuesta continua al reconocimiento legal del título aborigen por parte de los tribunales de Canadá: demandas corporativas para que los políticos obtengan la “rendición” y cesión de los pueblos indígenas para contrarrestar la “incertidumbre de inversión”. La medida cautelar de Coastal GasLink se concedió como si la cuestión constitucional del título aborigen de Wet’suwet’en no existiera. Este es un patrón que se repite en todo el país. La soberanía de los pueblos indígenas sobre sus tierras es pisoteada y las industrias dependen de la violencia estatal para garantizar el acceso a los recursos.

Como dijo Karla Tait, activista de Unist’ot’en ​​arrestada el 10 de febrero de 2020:

“La violencia de Canadá y el vacío de sus compromisos con nosotros como pueblos indígenas quedaron al descubierto en sus acciones, y nuestra expulsión forzosa en medio de una ceremonia… Los eventos que vivimos antes del 10 de febrero son otra culminación de los esfuerzos de Canadá para desacreditarnos y criminalizarnos simplemente por existir en nuestra tierra como siempre lo hemos hecho, por defender nuestros derechos sobre nuestra base territorial y nuestra economía histórica, nuestras formas de empoderarnos a nosotros mismos, debido a la amenaza de la economía capitalista.”[28]

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Pasado y presente colonial de Canadá

Esta negativa de reconocer la soberanía indígena está arraigada en los cimientos de Canadá, comenzando con la “doctrina del descubrimiento”. Como explica Jennifer Reid:

“La doctrina del descubrimiento fue el medio legal por el cual los europeos reclamaron derechos de soberanía, propiedad y comercio en regiones que supuestamente habían descubierto durante la era de la expansión. Estos reclamos se realizaron sin consultar con las poblaciones residentes en estos territorios: la gente a la que, de acuerdo con una explicación sensata, pertenecía realmente la tierra. La doctrina del descubrimiento es un componente crítico de las relaciones históricas entre los europeos, sus descendientes y los pueblos indígenas… No es simplemente un artefacto de la historia colonial. Es la fuerza legal que define los límites de todos los reclamos de tierras hasta el día de hoy y, más fundamentalmente, la necesidad de reclamos de tierras en absoluto. Ponerlo en tela de juicio, incluso ahora, cambiaría por completo las reglas del argumento. Como dijo un periodista, ‘son los gobiernos federal y provincial de Canadá los que están tratando de hacer un reclamo de tierras, un reclamo basado en la doctrina del descubrimiento’.”[29]

Se implementó una amplia gama de medidas para hacer cumplir este marco en interés del capitalismo canadiense a medida que se expandía hacia el oeste a través de la región de las praderas y hacia lo que ahora es la Columbia Británica. A mediados del siglo XIX, “la expansión de Estados Unidos había comenzado a alarmar a los líderes de la América del Norte británica”. Los colonos estadounidenses y canadienses ya se habían peleado por el territorio en la guerra de 1812, pero “ahora los estadounidenses empujaban hacia el oeste, amenazando con devorar la mayor parte de América del Norte. La élite colonial de Londres y Canadá se obsesionó cada vez más con la idea de conectar las colonias canadienses con la Columbia Británica y hacer valer su derecho a todo el territorio de en medio”.[30]

El desarrollo de un Canadá transcontinental dependía de romper la conexión de los pueblos indígenas con la tierra: “Mientras los indios de las llanuras se mantuvieron fuertes y capaces de defender sus derechos y sus tierras, presentaron, junto con los métis, una oposición formidable a los sueños imperialistas de Ottawa y Londres”.[31] John A. Macdonald, el primer Primer Ministro de Canadá, fue también el ministro de Asuntos Indígenas con más años de servicio y el arquitecto de la política “india” de Canadá, plasmada en la Ley relativa a los indígenas de 1876. Como escribió, “los asuntos indios y el sistema de concesión de tierras forman una parte tan importante de la política general del gobierno que creo que es necesario que el primer ministro, quienquiera que sea, lo tenga en sus propias manos.”[32] Solo renunció a esta cartera en 1888, una vez que se construyó el Canadian Pacific Railway, el asentamiento masivo del territorio del oeste estaba en marcha y los pueblos indígenas habían sido diezmados, sus naciones desmembradas y confinadas a pequeñas parcelas de tierra conocidas como reservas. Esto se logró a través de una violencia espantosa, el hambre, la firma de tratados sin escrúpulos, la creación de la cruel red de escuelas residenciales, el robo de niños y niñas indígenas, la imposición de un sistema tiránico de pases y la destrucción de las estructuras de gobierno y prácticas espirituales indígenas. Estos métodos, que el académico del pueblo Dene, Glen Coulthard, describe como un “doble genocidio de exclusión/asimilación”, buscaban destruir a las comunidades indígenas como pueblos distintos.[33]

La resistencia a este asalto fue continua y feroz. Para hacer cumplir sus políticas, el Estado canadiense recién fundado estableció la Policía Montada del Noroeste, una fuerza de ocupación permanente inspirada en la Policía Real de Irlanda.[34] El precursor de la RCMP de hoy, fue fundamental en la supresión de ceremonias como la Danza de la Sed en las praderas y el Potlatch en la costa del Pacífico. Estas ceremonias jugaron un papel importante en la redistribución del excedente entre los miembros de las sociedades indígenas. Los funcionarios del gobierno “objetaron el hecho de que socavaban la acumulación de propiedad privada, alejaron a la gente de las actividades agrícolas, reunieron bandas que estaban tratando de mantener separadas y fortalecieron el estatus de líderes y ancianos tradicionales”.[35]

Como escribió el comisionado indio Hayter Reed en 1889, “la política de destruir el sistema tribal o comunista es impulsada de todas las formas posibles”. Esto incluyó la creación de escuelas residenciales donde, como dijo el obispo Vital Grandin en 1875, “les inculcamos un pronunciado disgusto por la vida indígena para que se sientan humillados cuando se les recuerde su origen. Cuando se gradúan de nuestras instituciones, los niños han perdido todo lo indígena excepto su sangre”. En el transcurso de un siglo, se estima que 150.000 niños de las Primeras Naciones, Inuit y Métis pasaron por el sistema de escuelas residenciales. El informe de 2015 de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) parece una enciclopedia de sadismo. Establecida en 2008 para registrar la historia y los impactos de las escuelas residenciales, la TRC documentó la muerte de más de 6.000 estudiantes.[36]

Como señala Tyler Shipley:

“El desarrollo de Canadá se ajusta a los patrones predecibles de una colonia de ocupación nacida de la expansión europea entre los siglos XV y XIX. Aunque gradualmente adquirió un carácter exclusivamente canadiense, muchos de los mismos patrones básicos se encuentran en estudios de EEUU o Australia, o en casos más modernos que siguen lógicas similares, desde el apartheid sudafricano hasta la ocupación israelí de Palestina.”[37]

Considerando la catástrofe que afectó a los pueblos indígenas en la Isla Tortuga, el grado en que sus comunidades han sobrevivido y están resurgiendo hoy es un testimonio de sus siglos de resistencia. Sin embargo, esta catástrofe no es algo del pasado. Está plasmada en las políticas estatales desplegadas hoy. Como explica Coulthard:

“Las formaciones coloniales de ocupación son territorialmente adquisitivas a perpetuidad… Sin embargo, en el contexto específico del colonialismo de ocupación canadiense, los medios por los cuales el Estado colonial ha buscado eliminar a los pueblos indígenas para obtener acceso a nuestras tierras y recursos han variado durante los últimos dos siglos. Estos van desde el despojo violento hasta la eliminación legislativa del estatus legal de las Primeras Naciones bajo las disposiciones sexistas y racistas de la Ley relativa a los indígenas, así como la ‘negociación’ de lo que todavía son esencialmente cesiones de tierras bajo la actual política integral de reclamos de tierras. Los fines siempre han sido los mismos: apuntalar el acceso continuo a los territorios de los pueblos indígenas con el propósito de la formación del Estado, el asentamiento y el desarrollo capitalista.”[38]

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Las consecuencias del colonialismo

Los pueblos indígenas en lo que hoy se llama Canadá constituyen el 4,5 por ciento de la población total y son lingüística, cultural y geográficamente diversos. El intento del Estado canadiense para erradicar las poblaciones indígenas no es simplemente un fenómeno histórico; es un presente colonial que se manifiesta en una variedad de formas. Esto se puso de manifiesto en el informe de 2018 de la Agencia de Salud Pública del gobierno, Desigualdades clave en salud en Canadá: un retrato nacional.[39] Los hallazgos clave del informe incluyen:

  • La esperanza de vida de las personas de las comunidades inuit, de las Primeras Naciones y métis es de 69,7 años, 70,5 años y 74,8 años, respectivamente, en comparación con el promedio nacional de 81,8 años;
  • las tasas de mortalidad infantil son de 2 a 4 veces el promedio nacional;
  • la tasa de suicidios en las comunidades inuit es 6,5 veces más alta que el promedio nacional, un testimonio de la desesperanza que sienten muchos pueblos indígenas;
  • las tasas de artritis, asma, diabetes y discapacidad son significativamente más altas que el promedio nacional, al igual que las tasas de enfermedades infecciosas;
  • las reservas de las Primeras Naciones están crónicamente desatendidas por los servicios de salud; y,
  • los pueblos indígenas de Canadá experimentan los niveles más altos de pobreza. Alrededor del 25 por ciento vive en la pobreza, incluido un asombroso 40 por ciento de los niños y niñas indígenas.

En 2019, el relator especial de la ONU sobre vivienda adecuada encontró que:

“En Canadá, cerca de la mitad de todas las personas de las Primeras Naciones viven en reservas, y más del 25% de ellas viven en condiciones de hacinamiento, lo que constituye aproximadamente siete veces la proporción de personas no indígenas a nivel nacional. Más de 10.000 hogares en reservas en Canadá no tienen fontanería interior, y el 25 por ciento de las reservas en Canadá tienen sistemas de agua o alcantarillado deficientes. En un país con más agua dulce que ningún otro lugar del mundo, el 75 por ciento de las reservas de Canadá tienen agua contaminada.”[40]

En septiembre de 2020, 63 reservas tenían una directiva de salud pública a largo plazo que establecía que el agua para beber debe hervirse. La falta de agua potable, la escasez crónica de viviendas dignas y el hacinamiento tienen consecuencias nefastas. En una pandemia, son mortales.

Esta masa de estadísticas no alcanza para describir la historia del racismo sistémico profundamente arraigado hacia los pueblos indígenas en todos los aspectos de la sociedad canadiense. La RCMP, fundada para reprimir a la resistencia indígena en las llanuras, continúa su persecución brutal y a menudo es la asesina de los pueblos indígenas. En Saskatchewan, el 62,5 por ciento de las personas que murieron en enfrentamientos con la policía eran indígenas, a pesar de constituir solo el 11 por ciento de la población.[41] De 2017 a junio de 2020, casi el 40 por ciento de las personas asesinadas por la policía eran indígenas. En 2016, los indígenas representaban el 25 por ciento de la población carcelaria masculina nacional y el 35 por ciento de la población carcelaria femenina.[42] Pero va más allá de la policía y las cárceles. El 28 de septiembre de 2020, Joyce Echaquan, una mujer atikamekw de 37 años, transmitió sus últimos momentos desde su cama de hospital en Joliette, Quebec, mientras sufría abusos racistas por parte del personal del hospital. En julio de 2017, Barbara Kentner, una mujer anishinaabe de 34 años, murió a causa de las lesiones sufridas tras ser golpeada por un enganche de remolque lanzado desde un camión que pasaba. Escuchó a su agresor gritar “¡Pillé una!” mientras el camión se alejaba. Este racismo, construido en los cimientos de Canadá, se promueve sistemáticamente desde la cima de la sociedad.

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De Idle No More a #ShutDownCanada

En noviembre de 2012, la resistencia a la legislación del primer ministro del Partido Conservador, Stephen Harper, provocó un resurgimiento del activismo indígena. La legislación amenazaba los derechos indígenas de los tratados, al desmantelar las leyes de protección ambiental. La campaña Idle No More (“Se acabó la inactividad”) irrumpió en la escena política, con bailes en círculos de flashmob que ocuparon centros comerciales y edificios gubernamentales, centros de ciudades y carreteras. Surgió en el contexto de una ola global de movimientos de masas que desafiaban el status quo. Janaya Khan, fundadora de Black Lives Matter Toronto, escribe que “Idle No More jugó un papel fundamental en la normalización del lenguaje de la ‘soberanía indígena’ en las culturas de izquierda y del movimiento, la academia y las comunidades no indígenas.”[43] El movimiento surgió en el contexto de las crecientes exigencias de una investigación sobre las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas; entre 1980 y 2012, las mujeres y niñas indígenas representaban el 16 por ciento de todos los homicidios de mujeres, a pesar de ser solo el 4 por ciento de la población femenina de Canadá.[44] En Saskatchewan, el 55 por ciento de todas las mujeres asesinadas son indígenas. Como señala la abogada y activista Mi’kmaq Pam Palmater, “Las formas insidiosas en las que el racismo y el sexismo se combinan para atacar a las mujeres y niñas indígenas con niveles desproporcionados de abuso, negligencia, explotación, violencia sexual, desapariciones y asesinatos es una crisis nacional que requiere una respuesta de emergencia prioritaria”.[45] Idle No More también surgió cuando la Comisión de la Verdad y la Reconciliación llevó a cabo audiencias en todo el país. Dio forma al terreno en el que se recibieron las conclusiones de la CVR en junio de 2015, cuando una encuesta del Instituto Angus Reid encontró que 7 de cada 10 personas coincidían en que el trato a los niños y niñas indígenas en las escuelas residenciales equivalía a un “genocidio cultural”.[46]

Harper fue derrotado en las elecciones federales de octubre de 2015 y su sucesor, Trudeau, centró su “marca” en la promesa de una nueva relación de nación a nación con los pueblos indígenas, así como en el compromiso de abordar el cambio climático. Tras años de Harper, había una palpable sensación de alivio de que los conservadores que negaban el cambio climático se hubieran ido y de que los días de las políticas asimilacionistas abiertas hubieran terminado. Sin embargo, como escribe el periodista Martin Lukacs:

“La transformación en curso entre el Partido Liberal, las instituciones gubernamentales y el establecimiento en general fue menos un cambio radical que un cambio de forma. Enfrentados a un levantamiento indígena diferente a todo lo anterior en la historia canadiense, estaban preparados para aceptar, e incluso ayudar a construir, un nuevo consenso público: convertir el racismo en un tabú, limpiar nuestras plazas públicas de feos testimonios de nuestro pasado, abrazar el resurgimiento de expresión cultural de los pueblos indígenas y asumir el lenguaje de liberación indígena. Pero dentro de este consenso, había varios grandes innombrables: la tierra, los recursos y el poder, y el compartir cualquiera de ellos.”[47]

La contradicción entre la marca de Trudeau y la realidad del compromiso del capitalismo canadiense con los megaproyectos extractivos pronto fue imposible de ocultar. En una conferencia de energía de 2017 en Houston, Trudeau declaró:

“Ningún país encontraría 173 mil millones de barriles de petróleo en el suelo para simplemente dejarlos allí. Se desarrollará el recurso. Nuestro trabajo es garantizar que esto se haga de manera responsable, segura y sostenible.”[48]

En junio de 2019, el gobierno liberal de Trudeau aprobó una moción no vinculante declarando que Canadá se encuentra en una emergencia climática. Al día siguiente, aprobó el oleoducto de arenas bituminosas Trans Mountain, que había comprado el año anterior por $ 4,5 mil millones de dólares canadienses (que se disparó a $ 16 mil millones en febrero de 2020) y que, si se completa, transportaría 890.000 barriles de petróleo al día desde Alberta a la Columbia Británica. El “oleoducto de Trudeau” atraviesa territorios indígenas no cedidos. Los líderes de las Primeras Naciones han dicho que no se construirá.[49]

Su compromiso declarado de establecer una “nueva relación” con los pueblos indígenas y de cumplir con el objetivo de emisiones de Canadá en virtud del Acuerdo Climático de París está en curso de colisión con su apoyo material para la extracción y comercialización de petróleo de arenas bituminosas.

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Caminos de resistencia

La lucha del pueblo de Wet’suwet’en tocó una fuerte cuerda de solidaridad que logró cerrar Canadá, desestabilizando las “condiciones de certeza” exigidas por los inversores. Esta solidaridad no surgió de la nada. Se ha construido a lo largo de los años, y una serie de iniciativas que buscan crear un marco común de luchas en torno a los problemas climáticos, la soberanía indígena y los derechos de los trabajadores lo impulsaron. El Manifiesto Leap, creado por organizaciones indígenas, climáticas, laborales, religiosas y de justicia social, se lanzó en septiembre de 2015, con el objetivo de presionar al reformista Nuevo Partido Demócrata (NDP en sus siglas en inglés) para que adoptase una plataforma audaz para las siguientes elecciones. Decía:

“Partimos de la premisa de que Canadá enfrenta la crisis más profunda de su historia reciente. La Comisión para la Verdad y la Reconciliación ha revelado detalles estremecedores sobre la violencia ejercida durante el pasado reciente de Canadá. La profundización de la pobreza y la desigualdad es una cicatriz visible en el presente del país. Sus antecedentes en materia de cambio climático constituyen un crimen contra el futuro de la humanidad… Los climatólogos nos han advertido que debemos tomar medidas contundentes en esta década para prevenir el catastrófico calentamiento global. No será dando pequeños pasos que llegaremos adonde debemos llegar. Por eso, es necesario dar un salto. Debemos partir del respeto a la titularidad y los derechos inherentes de los cuidadores originarios de esta tierra. Las comunidades indígenas han estado a la vanguardia en la protección de los ríos, las costas, los bosques y las tierras sujetas a actividades industriales sin control. Podemos fortalecer este papel y restablecer nuestra relación mediante la plena implementación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.”[50]

En el verano de 2019, se lanzó el Acuerdo por un Nuevo Pacto Verde, basado en el Manifiesto Leap. Declaró que reducir las emisiones de Canadá a la mitad en 11 años, y garantizar que nadie se quede atrás en esta transición, “significa comenzar con los derechos fundamentales y la soberanía de las comunidades indígenas e implementar la Declaración de la ONU”. El 27 de septiembre, la huelga climática mundial atrajo a 500.000 personas a las calles de Montreal y a 100.000 en Vancouver. Toronto vio la asistencia de 50.000 personas, incluyendo a estudiantes, activistas indígenas, miembros de sindicatos y muchos más. A ellos se unió un contingente de trabajadores automotrices que estaban preocupados por el inminente cierre de la planta de General Motors en Oshawa, Ontario. Estos trabajadores habían desarrollado la campaña Green Jobs Oshawa (GJO, “Trabajos Verdes Oshawa”), que pedía la nacionalización de la planta y su conversión en una fábrica de vehículos eléctricos. Posteriormente, un representante de GJO habló en la huelga climática de noviembre en Toronto, donde las protestas se dirigieron a los patrocinadores financieros del gasoducto Coastal GasLink. Esto construyó conexiones más profundas entre el clima, la justicia social y los activistas indígenas, preparando el terreno para la acción directa del año nuevo. La sensación de las posibilidades que existían iba creciendo a medida que las acciones climáticas se llevaban a cabo en todo el mundo. Sin embargo, a pesar de este amplio apoyo a un Nuevo Pacto Verde, éste resultó demasiado “radical” para el NDP. Nuevas protestas en enero de 2020 contra la inminente invasión del territorio de Wet’suwet’en prepararon el terreno para los bloqueos de febrero.

A principios de marzo de 2020, se desmontaron los últimos bloqueos ferroviarios. Entonces llegó la pandemia del coronavirus. El ferrocarril fue cerrado nuevamente, pero esta vez por la Covid-19. Cuando los gobiernos comenzaron a implementar medidas de apoyo económico, se lanzó la iniciativa #JustRecoveryforAll. Más de 150 organizaciones se adhirieron, exigiendo que los esfuerzos de recuperación apoyasen una transición justa, fortaleciendo la red de seguridad social, “defiendan los derechos indígenas e incluyan la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas, de acuerdo con el estándar de consentimiento libre, previo e informado.”[51]

La historia de mentiras y negación del impacto de la colonización en los pueblos indígenas de Canadá ha sido desenmascarada por la resistencia indígena, que ha suscitado la solidaridad de millones de personas no indígenas. El nivel de apoyo a la lucha de Wet’suwet’en muestra el potencial para defender la soberanía indígena y desafiar los megaproyectos de hidrocarburos, pero también para desafiar al capitalismo mismo. Como escribe Glen Coulthard: “Para que las naciones indígenas vivan, el capitalismo debe morir”.[52] Esto se hace eco del activista y erudito métis, Howard Adams, quien escribió en Prison of Grass:

“Es absolutamente imposible para los indios y métis en su condición actual experimentar una liberación real dentro de la sociedad capitalista actual en términos de obtener el control de las reservas y las comunidades, estar libres de discriminación y racismo, obtener el pleno empleo, adquirir un nivel de vida digno, o convertirse en personas libres e iguales. Necesitamos liberarnos de los tribunales, las urnas, el sistema escolar, las iglesias y todas las demás agencias que nos ordenan permanecer en ‘nuestro lugar colonizado’. Esta opresión del pueblo nativo está tan profundamente arraigada en el sistema capitalista que no se puede eliminar por completo sin eliminar al capitalismo mismo.”[53]

El racismo anti-indígena impregna el tejido de la sociedad canadiense y está enredado en el funcionamiento del Estado colonial en su conjunto. Incluso si el Estado canadiense resolviera los reclamos de tierras, detuviera los proyectos de oleoductos y cambiara toda la red energética a fuentes renovables, este racismo no terminaría. La mera existencia de los pueblos indígenas expone el sucio secreto de Canadá: que está construido sobre tierras robadas. La pobreza actual y las espantosas condiciones de vida a las que se enfrentan los pueblos indígenas en uno de los países más ricos del mundo es una reprimenda diaria a las pretensiones de “reconciliación” del Partido Liberal.

Atacar las raíces de la opresión indígena requiere derrocar al capitalismo. Esto desafiaría simultáneamente la base de la destrucción ambiental, la pobreza y la explotación. En medio de las múltiples crisis que se apoderan del mundo y la resistencia que provocan, esta es una cuestión concreta. Las luchas de hoy pueden comenzar a sentar las bases de un movimiento lo suficientemente poderoso como para destrozar todo el sistema.

Una estrategia revolucionaria ha de mirar hacia el poder de las movilizaciones indígenas contra el colonialismo y el racismo, conjuntamente con el poder de la clase trabajadora en general, para acabar con el sistema. La resistencia unida de los pueblos indígenas en todo Canadá destaca las condiciones compartidas creadas por el Estado colonial-capitalista y brinda oportunidades concretas para la solidaridad de la clase trabajadora con los pueblos indígenas. Ha llevado la lucha a la conciencia de millones de personas y ha demostrado que el racismo producido por el sistema puede ser desafiado por la gente indígena y no indígena de manera conjunta.

Zach Wells, un delegado sindical de la red ferroviaria de pasajeros VIA, se pronunció públicamente en apoyo de la lucha de Wet’suwet’en a pesar de los despidos que causó en su industria:

“Quería dejar en claro que la solidaridad no puede limitarse a nuestros compañeros de trabajo. El movimiento obrero se debilita enormemente si no extiende la solidaridad a temas más amplios de justicia social. Tenemos más causas en común con las Primeras Naciones que con el Partido Liberal de Canadá, Canadian National Rail y Coastal GasLink.”[54]

Los trabajadores portuarios de Deltaport estaban poniendo en práctica este punto de vista cuando se negaron a cruzar la línea de piquete y cerraron el puerto, lo que infligió un daño económico real a los patrones. Los sindicalistas también se unieron a los bloqueos de las líneas ferroviarias en todo el país. Estos ejemplos son una muestra de lo que es posible. La gente trabajadora debe ser ganada para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas para poder combatir el legado del racismo colonial, y los pueblos indígenas deben ser convencidos del poder de la clase trabajadora para poder derrocar al capitalismo.

Se necesita una estrategia que articule este enfoque para contrarrestar los esfuerzos de la clase dominante para convertir el racismo en un arma contra los pueblos indígenas. Esto significa necesariamente trabajar en la cuestión de la opresión nacional tal como se aplica en Canadá, un país fundado en el despojo de los pueblos indígenas y la conquista de la colonia francesa de Nueva Francia. La idea de que la gente no indígena de la clase trabajadora pueda ser ganada para el reconocimiento político de los derechos nacionales iguales de los pueblos indígenas —sin hablar de ganarla para el derrocamiento revolucionario del capitalismo— a veces puede parecer inverosímil debido al dominio de las actitudes racistas y coloniales. Sin embargo, las tierras indígenas no fueron robadas debido al racismo; más bien, se requería el racismo para el robo de tierras indígenas. Como escribió Chris Harman:

“El racismo no surgió de repente como una ideología completamente formada… La actitud inicial hacia los habitantes nativos de América del Norte tendía a ser que se diferenciaban de los europeos porque enfrentaban diferentes condiciones de vida. De hecho, un problema al que se enfrentaban los gobernadores de Jamestown, Virginia, era que la vida de los indios tenía un atractivo considerable para los colonos blancos y ‘prescribían la pena de muerte por huir a vivir con los indios’.”[55]

A medida que se desarrolló el capitalismo, muchas de las personas que componían la población de colonos fueron expulsadas de sus tierras a través del cercado de los bienes comunes. Como explica Dunbar-Ortiz:

“Las instituciones del colonialismo y los métodos de reubicación, deportación y expropiación de tierras ya se habían practicado, si no perfeccionado, a fines del siglo XV. El surgimiento del Estado moderno en Europa Occidental se basó en la acumulación de riqueza mediante la explotación del trabajo humano y el desplazamiento de millones de productores de subsistencia de sus tierras.”[56]

Ella continúa:

“Cuando se les negó el acceso a los antiguos bienes comunes, los agricultores rurales de subsistencia y sus hijos no tuvieron más remedio que trabajar en las nuevas fábricas de tejidos de lana en condiciones miserables, es decir, cuando pudieran encontrar ese trabajo, ya que el desempleo era alto. Empleada o no, esta población desplazada estaba disponible para servir como colonos en las colonias británicas de América del Norte, muchos de ellos como sirvientes contratados, motivados por la promesa de la tierra. Después de cumplir sus términos de contrato, eran libres de ocupar tierras indígenas y volver a convertirse en agricultores. De esta manera, la mano de obra excedente creó no solo bajos costos laborales y grandes ganancias para los fabricantes de lana, sino también un suministro de colonos para las colonias, que se utilizó como una ‘válvula de escape’ para el país de origen, donde el empobrecimiento podría conducir a levantamientos de los explotados.”[57]

El capitalismo colonial de ocupación sigue basándose en el concepto de “terra nullius”, la idea de que la tierra no tenía dueño antes de la colonización y la doctrina del descubrimiento para justificar su opresión histórica y continua de los pueblos indígenas. Aunque los gobiernos y las corporaciones proclaman sus compromisos con la “reconciliación”, simultáneamente reproducen las estructuras racistas y la ideología que las sustenta. Sin embargo, las luchas conjuntas pueden poner en cuestión la fuerza de estas ideas.[58] Al describir la lucha contra Dakota Access Pipeline en Standing Rock, el académico y activista lakota, Nick Estes, escribe:

“Las élites políticas y los medios corporativos han descrito con frecuencia a los blancos pobres y a los nativos pobres como enemigos irreconciliables, que carecen de puntos en común y compiten por los escasos recursos en las zonas rurales económicamente deprimidas. Sin embargo, la defensa de la tierra, del agua y de los tratados de los pueblos indígenas nos unieron. Aunque no es perfecto, el campamento Oceti Sakowin fue el hogar de muchos durante meses. Y los lazos eran duraderos, a pesar de las horribles historias que iban en su contra.”[59]

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Imaginando un mundo más allá del capitalismo

El filósofo canadiense James Tully ha escrito:

“Las prácticas de reconciliación están condenadas al fracaso si intentan cambiar las relaciones entre indígenas y colonos sin desmantelar las brutales relaciones económicas o si intentan cambiar los sistemas económicos globales sin abordar el ejercicio del poder colonial sobre los pueblos indígenas en todo el mundo… Sin embargo, este es, lamentablemente, el enfoque ofrecido en la Columbia Británica y otras partes de Canadá mediante modelos convencionales de reconciliación entre indígenas y colonos, con su imperativo de ‘seguir como de costumbre’ (‘business as usual’).”[60]

Este enfoque ha sido adoptado por todos los principales partidos políticos de Canadá, incluido el socialdemócrata Nuevo Partido Demócrata. El gobierno de derechas de Alberta, el corazón de la industria de las arenas bituminosas, ha invertido miles de millones en el desarrollo de oleoductos a pesar de que la inversión corporativa se agotó con el colapso de los precios del petróleo. Esto incluye 1,5 mil millones, de dólares canadienses, de fondos públicos invertidos en el oleoducto Keystone XL, cuya construcción el presidente de EEUU, Joe Biden, ahora ha cancelado. El primer ministro de Alberta, Jason Kenney, ha introducido leyes que penalizan el bloqueo de la “infraestructura crítica” y ha utilizado las medidas de emergencia la Covid-19 para suspender la legislación laboral y ambiental. Estas inversiones y leyes protegen a las compañías petroleras, las fuerzas de la muerte a escala planetaria. Además, los grupos de extrema derecha amenazan cada vez más a los defensores de la tierra indígenas y a los opositores al oleoducto. Esto se suma a la importancia de fomentar la solidaridad entre la población en general, incluidos los trabajadores. En medio de la pandemia, el gobierno de Alberta lanzó un gran ataque contra los trabajadores de la salud, anunciando la pérdida de 11.000 puestos de trabajo mediante la subcontratación de trabajos de lavandería, servicios alimentarios, limpieza y laboratorio. A pesar de las condiciones de la Covid-19, huelgas salvajes afectaron a 49 lugares de trabajo en 39 ciudades y pueblos el 26 de octubre de 2020. Este es el tipo de acción necesaria para resistir ante los crecientes desastres producidos por el capitalismo.

Es por eso que iniciativas como el Manifesto Leap, el Nuevo Pacto Verde y #JustRecoveryforAll (“Recuperación justa para todos y todas”) son tan esenciales. Vinculan las demandas de autodeterminación indígena con las de una transición justa para las personas trabajadoras. Estas propuestas audaces pueden proporcionar una alternativa a la identificación de la clase trabajadora con el Estado colonial de ocupación, hacia la solidaridad con los pueblos indígenas. Los trabajadores que construyen oleoductos y trabajan en arenas bituminosas y refinerías necesitan una alternativa concreta al callejón sin salida de la producción de combustibles fósiles. Los pueblos indígenas necesitan la solidaridad de la clase trabajadora para ganar sus luchas. Esto contrarresta las falsas dicotomías entre empleo, soberanía indígena y medio ambiente.

Las profundas crisis económicas, ambientales y sociales a las que se enfrenta la humanidad plantean la cuestión de lo que Karl Marx y Frederick Engels describen en el Manifiesto Comunista como una lucha que conduce “a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes”. Presentan una visión del socialismo donde la gran mayoría —las y los “productores asociados”— arrebata el control de la sociedad a la clase dominante minoritaria para organizar democrática y cooperativamente la economía para satisfacer las necesidades humanas en lugar de la codicia corporativa.

En Ecología de Marx, John Bellamy Foster escribe:

“El problema más importante ante el que se vería la sociedad constituida por los productores asociados, resaltó Marx una y otra vez en su obra, sería el de afrontar el problema de la relación metabólica entre los seres humanos y la naturaleza, en las condiciones industriales más avanzadas que imperarían en la víspera de la crisis revolucionaria final de la sociedad capitalista. En este sentido era claramente necesario aprender más acerca de la relación humana con la naturaleza y la subsistencia mediante el desarrollo de formas de propiedad, durante el gran lapso del tiempo antropológico. Marx se remontó en consecuencia, guiado por los preceptos materialistas de su análisis, hasta la consideración de los orígenes de la sociedad humana y de las relaciones humanas con la naturaleza, como medio para concebir el potencial que permitiría trascender de modo más completo la existencia alienada.”[61]

En los últimos años de su vida, Marx se sintió cautivado por el estudio de las sociedades indígenas.[62] En sus Cuadernos etnológicos, estudió detenidamente los escritos del nuevo campo de la antropología, incluidos los de Lewis Henry Morgan. Como escribe Frank Rosemont:

“Página tras página, Marx destaca pasajes tremendamente alejados de lo que generalmente se consideran los ‘temas estándar’ de su trabajo. Así lo encontramos invocando las casas en forma de campana de las tribus costeras de Venezuela; la fabricación de cinturones iroqueses ‘con hilo fino de filamentos de corteza de olmo y tilo’; ‘La leyenda peruana de Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del sol’; costumbres funerarias de la Tuscarora; la creencia de Shawnee en la metempsicosis; ‘Literatura no escrita de mitos, leyendas y tradiciones’; las ‘ciencias incipientes’ de los pueblos indígenas del suroeste; el Popul Vuh, libro sagrado de los antiguos mayas quichés; el uso de púas de puercoespín en ornamentación; Juegos indios y ‘danza como forma de culto’.”[63]

Los Cuadernos Etnológicos revelan su profundo interés por la experiencia concreta de sociedades no distorsionadas por los estragos del capitalismo. Los pueblos indígenas han sufrido de manera más aguda estos estragos. Sin embargo, nunca han dejado de resistir la lógica genocida del sistema y a través de esa resistencia se han aferrado a formas de vida, sistemas de derecho, formas de organización social y culturas que poseen una relación con el mundo natural que contrasta fuertemente con la lógica del capitalismo. Su continuada existencia es un testimonio de luchas de largo recorrido contra los intentos de asimilarlos y erradicarlos. Es importante destacar que hoy en día hay un apoyo mucho más amplio hacia estas luchas.

Continuar construyendo vínculos entre las luchas de los trabajadores en el lugar de trabajo y la resistencia constante de los pueblos indígenas al Estado colonial es crucial para construir un camino hacia adelante para ambos. Están vinculados porque ambos están dirigidos contra el sistema capitalista, lo que sugiere una potencial convergencia revolucionaria que puede derrocar al capitalismo en el contexto de los Estados coloniales de ocupación. Y se multiplican las batallas que señalan la necesidad de este tipo de unidad.

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Notas de pie

[1]    Territorio no cedido se refiere a tierras que los pueblos indígenas nunca cedieron legalmente a la Corona británica o a Canadá.

[2]    Este artículo está dedicado a la memoria de Philip Murton, un activista socialista y sindical que murió mientras se escribía este artículo. Gracias a Merv King, miembro del Clan Bear de Timiskaming First Nation y activista de United Steelworkers, y a muchos otros por sus comentarios sobre el borrador original. Todos los errores y omisiones son nuestros.

[3]    Upchurch, 2020.

[4]    Edwards, 2020.

[5]    APTN National News, 2020.

[6]    Datos de Abacus, 2020.

[7]    Dunbar-Ortiz, 2014, p39.

[8]    Véase Lukacs, 2020.

[9]    Para una visión global de la estructura de gobernanza Wet’suwet’en, ver la web Unist’ot’en Camp: https://unistoten.camp/about/governance-structure

[10]   Dillon y Parrish, 2019.

[11]   British Columbia Civil Liberties Association, 2020.

[12]   Hyslop, 2020.

[13]   Rubin, 2020.

[14]   Forester, 2020.

[15]   Boynton, 2020.

[16]   Jacques, 2020.

[17]   Borneo Bulletin, 2020.

[18]   Reynolds, 2020.

[19]   Connolly, 2020.

[20]   Scherer y Ljunggren, 2020.

[21]   See Unist’ot’en Camp, 2020.

[22]   British Columbia Government Employees Union, 2020. Los derechos legales están codificados en la Carta de Derechos y Libertades de Canadá.

[23]   CUPE Ontario, 2020.

[24]   British Columbia Teachers’ Federation, 2020.

[25]   Roth, 2002, p150. La Proclamación Real fue en sí misma en respuesta a la resistencia de la confederación indígena liderada por el jefe de Odawa, Obwandiyag (Pontiac), que tomó brevemente diez puestos militares británicos en el área de los Grandes Lagos en la primavera de 1763.

[26]   Roth, 2002, p144.

[27]   Lukacs y Pasternak, 2020.

[28]   Brown y Bracken, 2020.

[29]   Reid, 2010.

[30]   Shipley, 2020, p33.

[31]   Adams, 1989, p60. Los méti son un pueblo indígena distinto en Canadá y partes de EEUU, originalmente descendientes de mujeres indígenas y comerciantes de pieles europeos.

[32]   Hopper, 2018.

[33]   Coulthard, 2014, p6. Los dene son un grupo indígena de las regiones árticas y boreales de Canadá.

[34]   Un detalle revelador, “estas tropas coloniales compararon activamente a los pueblos indígenas con los irlandeses, y una de ellas declaró ante la estridente risa de sus compañeros que los sioux ‘suenan exactamente como los irlandeses’. Lo siguió con una burla de los dos acentos mezclados. Irlanda, por supuesto, fue uno de los primeros proyectos coloniales de Gran Bretaña, y los irlandeses estaban comprometidos en una lucha muy seria contra el colonialismo británico, que se estaba extendiendo a Canadá”. Shipley, 2020, p53.

[35]   Truth and Reconciliation Commission of Canada, 2015, p130.

[36]   Truth and Reconciliation Commission of Canada, 2015, p131. Lejos de limitarse a las escuelas residenciales, esta política estuvo vigente a través de la “Sixties Scoop” (“la recogida de los 60”), en la que los niños indígenas fueron separados de sus familias y colocados en hogares de acogida, y continúa en las políticas de bienestar infantil hoy.

[37]   Shipley, 2020, p91.

[38]   Coulthard, 2014, cap. 4.

[39]   Public Health Agency of Canada, 2018.

[40]   United Nations General Assembly, 2019.

[41]   Palmater, 2020, p76.

[42]   Flanagan, 2020.

[43]   Khan, 2020, p123.

[44]   Shipley, 2020, p84.

[45]   Palmater, 2020, p272.

[46]   Angus Reid Institute, 2015.

[47]   Lukacs, 2019, p137.

[48]   Maclean’s, 2017.

[49]   Beaumont, 2019.

[50]   Ver leapmanifesto.org (versión en castellano). Sobre el movimiento global de pueblos indígenas que llevó a la declaración de la ONU, ver Dunbar-Ortiz, 2016, p84.

[51]   Ver justrecoveryforall.ca

[52]   Coulthard, 2014, conclusión.

[53]   Adams, 1989, p176.

[54]   Robidoux, 2020.

[55]   Harman, 1999, p253. Para una consideración más completa de los primeros encuentros de colonos y pueblos indígenas en América del Norte, ver Empson, 2014, pp58-81.

[56]   Dunbar-Ortiz, 2014, p33.

[57]   Dunbar-Ortiz, 2014, p35.

[58]   Sobre el marxismo y la cuestión nacional, ver Karl Marx, The Irish Question (en castellano existen, por ejemplo, esta carta y una nota) y Lenin, El derecho de las naciones a la autodeterminación. Ver también Crouch, 2003.

[59]   Estes, 2019, p7.

[60]   Tully, 2020, p402.

[61]   Foster, 2004, pp335-336.

[62]   Ver Anderson, 2010; también Foster, Clark y Holleman, 2020.

[63]   Rosemont, 1989, p205.

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MOMENT IN A PEACE MARCH

By Grace Nichols

A holy multitude pouring

through the gates of Hyde Park –

A great hunger repeated

in cities all over the world

And when one hejab-ed woman

stumbled in the midst

how quickly she was uplifted –

With no loaves and no fish

Only the steadying doves of our arms

Against the spectre of another war.

This poem has been published in a leaflet by Poems on the Underground, Registered at Companies House in England and Wales No.06844606 as Underground Poems Community Interest Company; and distributed free copies at the Transport for London and London Underground.

Dasein “el oculto súper poder en todos”

Nahum Alvarez y Ana Gracián 

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. 

Pablo Neruda

Uno va renovando sus ideas, aunque hay algunas que están bien definidas, pero es primordial renovar las vivencias que retoman tus actos, hace poco recordé un término de Heidegger Dasein el ser que existe, pero no solo existiendo, sino dándose cuenta del existir, pensar, respirar, tiene un significado estar aquí en el mundo, a veces, la simple existencia no basta, todos existimos, pero quién se da cuenta de por qué está aquí, haciendo una reminiscencia de las pautas que se van presentando a lo largo de tu vida, como un montón de ecos resplandecientes que invocan sonidos para encontrar ese momento inocuo que se convirtió en la aurora boreal de tus sueños. 

Siempre se mezclan presente y pasado para resolver misterios no develados, tu mente es la voz originaria que permite que los aconteceres se agolpen, se va reflejando así la tibia efervescencia de tus “yo”, esos “yo” que salen sin que tú te des cuenta, ya estas enredado en ellos como serpentinas en fiesta de feria rural, esas anodinas baladas que aparecen expectantes en una lluvia torrencial, un resplandor que se enciende en la mente, aparecen los “yos” que se habían olvidado, se presentan volátiles y sin respuestas aparentes, como una cascada de polvo de estrellas que vuelan de un lado a otro, de un paso a otro se enlazan rumiantes, enlazan suspiros de otros ayeres tan cercanamente que el viento podría borrarlos pero no puede, porque se mantienen ocultos, expectantes a un llamado inconsciente que va deteniendo y desenredando los nudos del tiempo. 

Dasein es el tiempo detenido en un abismo que se mantiene a flote por la fuerza primigenia, los oscuros pasajes de una memoria impaciente que se vacían en cada crepúsculo que irradia armonía y paz esencial, porque las respuestas solo pueden ser develadas por espasmos de un Ser primordial, son luceros coloquiales que provocan tenues reflejos de un fulgor especial, no soy yo, son los otros que como yo han aceptado ser y existir, ubicando las mentes que se comunican sin hablar, únicamente se entienden en sueños, sacando secretos que permanecían inertes al paso de los días, se vuelven reflejo de luces marcando los días sin mirar atrás. 

En la sociedad del conocimiento se busca ese autoconocimiento, es decir, que la enseñanza debe tener un principio ético, un compromiso, una practica educativa basada en la espiritualidad y esperanza del cambio; que propicie el autodescubrimiento, reconocimiento y fortalecimiento de valores para tener una existencia plena, en donde el desarrollo interior de un sentido a la vida y puede lograr desde esta perspectiva la realización personal y tener una vida digna. 

Valores aprendidos que dan sentido a la existencia, volviéndose Dasein no se trata de nuevos y más complejos aprendizajes, sino de la creación, ya no se trata de reproducir, sino hacer y crear. Inventos de una mente que pretende ser, otro “yo” que enmarca el proceso de morada espacial, en donde el desvío de las máscaras envuelve las risas viscerales que enredan la fracción de sentimientos que se esparcen cual filtros remediales, ontológicamente Ser es uno, pero ese uno no puede ser uno sin ser el otro, porque solo así́ se da cuenta de su existir. 

Por lo que el quehacer educativo debe encontrar el Ser desde el punto de vista de: cuidar de sí mismo, amarse a sí mismo, la solidaridad con otros, el respeto, el diálogo y el amor, respetando la diferencias económicas, políticas, ideológicas y culturales, enalteciendo el arte y la creatividad encaminados a una educación democrática. 

Tedesco citado por Aguerrondo dice que “el conocimiento tiene virtudes intrínsecamente democráticas”. A diferencia de las fuentes de poder tradicionales (la fuerza, el dinero, la tierra) el conocimiento es infinitamente amplio. Su utilización no lo desgasta sino al contrario, puede producir más conocimiento. Un mismo conocimiento puede ser utilizado por muchas personas y su producción exige creatividad, libertad de circulación, intercambios, criticas constructivas, diálogo. Todas ellas condiciones propias de una sociedad democrática. 

El nuevo término espiritualidad se ve proyectado en dos tendencias; por un lado, aquella sustentada en la neurociencia que vincula la espiritualidad a las capacidades del cerebro, por otro, la perspectiva holística que retoma el concepto de integralidad y totalidad, recalcando la importancia de la dimensión espiritual para el desarrollo pleno de la condición humana. 

A su vez, hablando desde el punto de vista de la neurociencia hay dos vertientes en el término de espiritualidad; Howard Gadner se refirió́ a un tipo de inteligencia múltiple a la que llamo “Inteligencia espiritual o trascendente” y la otra postura de los doctores Danah Zohar e Ian Marshall (1997) descubrieron que las prácticas espirituales generan oscilaciones en las ondas electromagnéticas que se reproducen sobre las neuronas, vinculando el concepto de “espiritualidad” con el de “inteligencia”, por lo que afirman que la inteligencia espiritual es la inteligencia primordial pues es la base fundamental para el efectivo funcionamiento del consciente intelectual. 

Mientras el neurocientífico Francisco Rubia (2015), confirmó que el cerebro genera experiencias espirituales o de trascendencia. Creador de un nuevo concepto “neuroespiritualidad” basándose en que las experiencias que se pueden hiperactivar mediante la estimulación de las estructuras cerebrales del sistema límbico también llamado cerebro emocional, reconociendo que las personas tienen una disposición innata a la espiritualidad. 

Es aquí donde el Dasein cobra sentido, el simple hecho de ser consciente de la existencia, autoinspeccionarse y conformar una gama de valores tendientes al bienestar personal y común a partir del conocimiento adquirido y trascender hacia lo espiritual, llámese inteligencia múltiple o neuroespiritualidad es el principio de una verdadera democracia social. 

En esa dirección se encuentra Abraham Maslow, con su pirámide o jerarquía de las necesidades humanas, aportó el término “autorrealización”, el cual consiste en un estado espiritual en el que el individuo emana creatividad, es feliz, tolerante, posee un propósito y una misión de ayudar a los demás a alcanzar el estado de sabiduría y beatitud. Para Boff la espiritualidad constituye una construcción multidireccional, permanente en cada día, interna y externa, teoría y praxis, dialogante y silente al mismo tiempo, es un estado amoroso por todo y por todos. Consiste en la comprensión interiorizada de sí mismo, el mundo, la naturaleza y el cosmos. 

Todos estos brillantes y extraordinarios pensadores que desprenden todas estas maravillosas ideas construidas con la finalidad de interiorizar y reflexionar nuestras emociones, siendo intrínsecamente capaces de alcanzar plenitud y felicidad sin temor de llegar a niveles en lo que seamos únicos, que nos podamos resistir a ajustarnos a ser dicotomizados, a cambio aceptaremos ser seres excelentes y no permanecer ciegos a la infinitud de nuestras propias e inagotables capacidades, así́ como confiar en nosotros mismos, en nuestro animal interno, porque cuando consideramos todas y cada una de las capacidades nuestras para potencializarnos para vivir en paz logramos enlazarnos con nuestro propio destino visionario. Pero si contrariamente a esto, si pasivamente procuramos convertirnos en personas cuyo objetivo es solo adaptarse a lo que tradicionalmente los demás esperan de uno mismo, se perpetúa en su gran mayoría una enorme desgracia y manipulación. 

Si bien sabemos que el rumbo de nuestro planeta se encuentra en una nebulosa en franca expansión, también sabemos que los seres humanos tenemos la capacidad de ser la suma de nuestras potencialidades y, si tenemos en cuenta que podemos considerar la guías ya mencionadas en este escrito, tomaremos algunas ideas de uno de los grandes exponentes de la psicología humanista, el psicólogo Abraham Maslow, con sus reflexiones acerca de los comportamientos de personas autorrealizadas y autoactualizadas que desarrollan sus motivaciones para crecer su necesidad de ser, mismas que sin duda son las más elevadas de los seres humanos, que se pueden lograr alcanzando y complementando los niveles básicos: necesidades fisiológicas indispensables, autoestima, socialización y seguridad para después empezar a forjar una verdadera libertad interior independiente de la cultura dominante, con experiencias y juicios propios no vulnerables a la presión social, con sentido del humor para saber sobrellevar la autocritica, desencadenando una aceptación de sí mismos y de los demás sin intentar cambiarlos, todo esto ligado deliberadamente para identificar entre lo real y lo falso, para enfrentar los problemas en virtud de las soluciones. 

Recuerdo muy bien en los días de universidad, dí con un libro que contenía uno de los pensamientos más motivantes de toda mi vida, del gran escritor Robert Frost “Pese a todo lo que pueda rendir su separación, mi objetivo en la vida es poder unir mi pasatiempo y mi vocación al igual que en la vista se unen los dos ojos”. 

Al final no cabe duda que ya sea por las grutas nítidas y abstractas del razonamiento en el Dasein o en las vertientes de la meditación trascedental, así como en las reflexiones griegas de Platón y Aristóteles, o bien en la actualización de Gadner y Maslow; siempre podemos encontrar en nuestra capacidad de elegir un trago más del fresco tarro de nuestra espumosa y latente vida, de favorecer vivir, hacer, esa práctica continua de nuestro amor a lo que potencialmente somos y sin temor lo desarrollamos, lo amamos, lo creamos, lo vivimos, así́ es como día tras día le ganamos y le arrancamos de los brazos a la muerte nuestra propia vida. 

“Blanquitud” Considerations on racism as a specifically modern phenomenon*

Bolívar Echeverría

The general tendency throughout history – understood as a history of scarcity- is to perceive otherness as animosity. Throughout “pre-history” -as implied by Marx- all human communities perceive alterity as an open hostility towards their selfness. People who coexist in the same territory with those who are residents, need only to ground themselves firmly in their identity, in order to awaken in them a feeling of menace. The other, the “barbarian” becomes an enemy, some one that is hateful. Through this xenophobia or hatred of the foreign, the other appears as a dangerous human being, that must be kept apart, neutralized, subjugated or eventually destroyed. It would not be an exaggeration to say that all pre-modern genocides have their origin in this perception.

  Otherness appears as hostility only when and where a community or collective subject chooses to understand and practice its self-assertion as an act of self-preservation or selbsterhaltung (as Horkheimer called it), instead of realizing it as a self-opening or selbstpreisgabe . To save and protect identity as an object that might disappear -instead of bringing it into play as an event that could be revitalized and strengthened it is confrontation with other identities- is of course a suicidal strategy; the same steps leading to self-preservation can drive as well toerosion, if time is kept in mind; or to decomposition, if the self critical consistency of identity is taken into account. Nevertheless it is a strategy that seems to be inevitable under the conditions of scarcity. Every community understands the singularity of its own selfness as the reason why the gods select it as a preferred or “chosen people”, superior to the others.

  Throughout history, the selfness and otherness of a singular or a collective individual have been detected or recognized according to many criteria, some ofthem focus on animal or natural features, like bodily constitution or skin colour; some others concentate on social characteristics, like language or éthos, while still others combine both perspectives, the natural and the ethic. One of these combined criteria sets identity and alterity in terms of race.

  The specific determination of selfness and otherness as a race emerges when human animal features begin to be perceived in a consolidated unity as the signifier of an ethic substance that would be its signified; as the visible side of an indivisible conjunction of expression and content. Thus, for instance, black bodily features (black skin, etc.) would be the necessary manifestation of a black soul, and conversely, a “black soul” would belong only to a body with black features.

  Consequently, a human behaviour would be racist behaviour when it addresses other people through the filter of a previous determination that qualifies its appearance as ethically meaningful. Racist treatment of, or engagement with other people is seldom friendly; it’s mostly hostile. The threatening presence of otherness impresses a negative mark on the natural features of other people’s bodies. Universalism and racism emerge together. The racial understanding of human selfness and otherness should be considered as a specific phenomenon of proto-modern and modern times. Actually, it begins as a complement to the abstract universalism required of human behaviour by the mercantile circulation of products or goods, a universalism that Christian religion promoted implacably for more than thousand years in western society. The great variety of definitions of selfness and the consequently innumerable possibilities of otherness that exist spontaneously in the western world undergo the homogenizing action of a pragmatic definition of identity or selfness that comes from the everyday praxis of exchange of equivalents. According to this definition, to be a human being is contingent on association to a particular abstract community, the community of private proprietors or men engaged in the market-concurrence, each trying to overcome the others and increase his money-wealth on the basis of a higher value-productivity of the work incorporated in his products.

  It is important here to remember that higher value-productivity of value of course means the capacity of work to produce more or better goods or “values in use”, butonly if these “values in use” are bearer or carrier of economic value. Value-productivity as the ultimate goal of human labour working process and human life belongs to communities where social activity is already organised around a mercantile economy, a form of production and consumption that is already subject to the circulation of goods as an exchange of merchandises or equi-valent things.

  Mercantile identity refunctionalizes traditional, archaic identities to such a degree that they become unrecognizable to previous generations. It is an abstract identity, apparently inclusive and open to all humans, that goes beyond all other identities and according to which no one has to be an “other”, unless he refuses the “invitation” to belong to the abstract community of private proprietors. Then it is evident that a new sort of otherness has emerged, a specifically “racial otherness”, the otherness of people that are no non-functional to the subordination of traditional selfness to the new mercantile identity. It is an ethic otherness that becomes distinguishable in the appearence or aspect that comes with the refusal of the effects of mercantile refunctionalization on the corporeal (animal) features of human beings. Thus mercantile behaviour necessarily requires an appearance of its own, a specific “mercantile appearance” that is not only a manifestation of value-productivity, but already one of its components.

  A radical change has taken place: a re-definition of selfness and otherness. People belonging to “an other race” are now considered not only as barbarians (dissimilar to the people of the own community and unfamiliar with their language and customs), but as probably non-human beings, as aliens, people blind or insensitive to the specifically “human” goal: that of value-productivity.

  However, this it is a change that public opinion systematically denies. The new definition of identity as opposed to alterity is misconceived and interpreted simply as a more civilized and therefore almost harmless version of the archaic definition of the proper as opposed to the strange or the civilized to the barbarian. Mostly “hidden” in the “Third world”, the devastating actual realization of modern racist definition of the other is not acknowledged and treated as a genocidal practice.

  Modern racism is eclipsed by remainings of the old hatred to foreigners. The KKK lynching of blacks in the US as well as the systematic mass elimination of jews and gypsies in nazi Europe are some of the recycled modern relapses of the old type ofgenocides or archaic practices of aggressive xenophobia. Yesterday and today anti-black and anti-Jewish actions, enacted by the “culture industry” of capitalist modernity as spectacular negative feats or “prowesses”, contribute in our time to hide, conceal and forget the silent but very effective genocidal activity of specific modern racism, to minimize the “natural” or structural racist practices of every-day social behaviour and of established politics in the capitalistic modernity.

  The first historical appearing of specifically modern racism can be found in Spain’s XVIth Century. An open and conceptually very rich anthropologic-theological discussion about the question of whether Indians had a soul, whether they were complete or only partially humans, accompanied the enterprise of the Conquista. It is not difficult to notice that a self-justifying intention is at work beneath the discursive level of this discussion. The “new man”, the modern man, is trying to found or ground his devastating presence in America on a demonstration of the disfunctionality of indigenous people regarding a re-construction of the world that is manifestly supported by God. Contrary to what the Franciscan evangelizers or pater Las Casas may think, an Indian cannot become fully Christian, cannot be transformed into a “new”, modern Christian, into a man of action, a man who belongs to his own enterprise, like Cortés or Pizarro. And he cannot, although he may behave as an exemplary Christian, because ultimately a new Christian can only be a modification or a new version of an “old Christian”, a “cristiano castizo”, “de casta” or “de sangre”, that is to say a Spanish Christian. For the first time in history, in the Spain of the Conquistadores, Christian entrepreneurial ethics and European “blood purity” are linked together. This may be considered the first appearance of a new modern perception of selfness and otherness, which is the basis of modern racism.

  However, specifically modern racism reaches its maturity only two centuries later, when, after the Industrial Revolution, mercantile social life had become a specific capitalistic-mercantile social life or, like Fernand Braudel says, when capitalism had overflowed the sphere of circulation of the economy and had invaded its sphere of production. Karl Marx interprets this fact of economic history using his theory of “formal” and “real subsumption” of the natural reproductions-process of social wealth and of society itself under the abstract economic reproductions-process of capital. Subsumption means subordination, dependence, and Marx explains how different it is for social life, when the subordination to capitals self-reproduction affects only “formally” the labour-process or when it has already become a “real” subordination. In fact, “formal subsumption” means that the behaviour of the economy is compelled only from outside of the productions-process, by market dynamics, to follow the rules that derive from the pursuit of the goal of capital accumulation. In contrast, “real subsumption” means that the action of these compelling force, objectivated in the technical consistency of the production-process, comes from within itself; that the capitalist goal, the valorization (verwertung) of economic value, has substituted the concrete goals of the natural reproduction process of social wealth.

  When the capitalist behaviour is “real” and not merely “formal”, when it is effectually a mode of production, it rebuilds not only the means of production and their technical consistency, but also the subject of production. It does this according to its own capitalist “project”, that is, a project that pursues the total subordination of social life under the never satisfied demand of economic value, to increase its magnitude. The capitalist mode of production fashions or pieces together a peculiar type of human being, according to its needs of suitable caretakers of capitalist wealth; this is a human being characterized mainly by a way of life founded on a productivistic self-repression (entsagung, opfer), who has completely interiorized the mercantile trend to surplus-value productivity. For him living in capitalism and living for capitalism are the same. The homo capitalisticus is the human being that has followed the imperative demanding or “calling” coming from capital; that has subordinated himself to the gravitation of capital on the human subject of the reproduction-process, precisely that gravitation identified by Max Weber as the “spirit of capitalism” (der geist vom kapitalismus).

  If there is no alternative to the capitalist form of modern life, if civilization and capitalist civilization are the same, and living in capitalism means living for capitalism, then Max Weber is right: modern man is the human being that obeys the calling of the “spirit of capitalism” and who, therefore, in order to do so, develops a peculiar éthos, a down to earth or “realistic” éthos that establishes somesort of harmony – Nietzsche would say a “nihilistic” harmony- between himself and the world’s capitalist structure. For him the “protestant ethics” is the Christian practical manifestation of this éthos.

  But Max Weber can be wrong. In fact, for many modern human beings, to live in capitalism –something that is inevitable in capitalistic modernity- has not been necessarily the same as to live for capitalism; for this modern people capitalism does not represent “the best of all possible modernities”. There are other éthe, other strategies of behaviour, other ways to live in the capitalist modern world that develop themselves in the praxis under the presumption that some other mode of production, different from the capitalist mode of production, may sustain a better form of modern life. “Romantic”, “baroque”, even enlightet (aufklärerisch) or “neoclassical” éthe –to use elegant terminology- emerge in the most different situations throughout the history of modernity. From the margins of normal life, subtly dysfunctional in relation to it, all of them, in one way or another, contest the monopolistic position of the “realistic” or “protestant” éthos in the capitalist modernity; all of them assert themselves as self-critical alternative proposals of a way of life within the boundaries of capitalist modernity.

  Max Weber’s description of the modern type of man becomes plausible only in a situation where the subsumtion or subordination of “natural” or concrete human life under the capitalist self-increasing process of economic value has been completed; when, like in our days, even “nature” can be replaced by a near perfect substitute, created by capital itself.

  The capitalist mode of production achieves this total subordination only with the “americanisation” –the “nord-americanisation”- of modernity. The project of a capitalist modernity that was born in Europe came to fruition only in (north-) America. It could not be completed in Europe because of the strong and multiple resistances to it coming mainly from other pre-existing civilising projects. The concrete historical experience that the “protestant or realistic éthos” had to withstand during its growth and expansion in northern Europe consolidated in a strong affinity and preference for the ethnic and ethic features of people living in that geographical region. Thus, in our times, after that historical experience, thedisposition of a person to be “realistic” or to live for capitalism, can only be effective if, in addition, she partakes to some extent of those ethnic and ethical features in one way or another. Only if she, or he, belongs or is bound in some measure to a peculiar race, the “whitey” race: if she partakes of the “blanquitud”, the “whiteyness”.

  The “blanquitud”, not the blancura, of a person (singular as well as collective), that is, not her whiteness, but her “whiteyness” (to borrow the title of Fassbinder’s film), consists on his or her surplusvalue-productivitistic capacity, but only when it is intertwined with or tightly linked to a diffuse or sublimated set of ethnic-ethic features, originally belonging to north European peoples. Puritan Christian behaviour, that is, productivistic self-repression alone, or ethnic-white identity marks alone are not enough to characterize “whiteyness”, because it is a subtle combination of both. The “whithey identity” is an abstract-universal identity, characterized by its functionality to the capitalistic mode of reproduction, but whose recognition marks in the concrete world are nevertheless borrowed from a particular ethnic-ethic identity. The abstract, only light particularized universalism of whiteyness has been an unimprovable recourse of the expansionistic trend of capital accumulation. The totalitarian society that post-liberal capitalism builds in our days in substitution of the traditional liberal society has done already a considerable step with the instalment of whithey race in the role of “human race”.

  The practice of modern racism is usually hybrid; it is modern and at the same time archaic. The open and brutal hate to the other as a barbarian works as a disguise of the hidden and discreet hate to the other as a non-whitey person. That is what happened in nazi Germany and its paradigmatic practice of modern racism. The “genuine” private proprietor in European western society modern explains this way his modern hate of the other: “The Jews cheat”, he means. “They hide or disguise communal property (in the form of mutual help) as private property; they protect or preserve the nerve of their own “heimat”, the life in community, precisely there where “heimatlosigkeit”, the absence of community, must be the rule. They are hateful because they profit from these deception and explain this profit as a gods gift or mercy to them for being his chosen people.” Against all evidence, all the success of jewish people in modern, mercantile life, nazi politicsdoesn’t acknowledge any whiteyness to the Jews. Springing to another, pre-modern sort of argumentation, the Nazis pretend to show and prove why the jews are hatefull, by arguing that they are a volk, the jewish people, and as such they have done great damage to the german volk. The extermination (ausrottung) of the jews would be so only a justified retaliation (rache) of the offended german people against a barbarian enemy. The old hate of the foreign as instrument of the new, the hate of the non-whitey or non-human.

  Modern racism attends to the difference between, on the one hand, those who are evidently “realists”, those who accept and interiorize the destiny of the homo capitalisticus, and on the other, the undeniable “dysfunctionals” that can not, or refuse to accept that destiny: between evidently “born winners” and undeniably “losers by birth”. Whereas, in critical situations, the “non-whiteys” may become a dispensable population (“ballastgewicht”, as the Nazis used tu say), subjects of a “final solution” (endlösung) or a merciful “triage” (to use a word of R. Rorty).

  The racism defined in relation to whiteyness, the modern racism, becomes real in normal life of modern society through a discriminating practice whose hate to the other, the non-whitey, remains generally in the stage of scorn or contempt, of distrust and suspicious fear. Apparently harmless, this radical discrimination condemn as no-human (as un-menschen) everyone who has not found the way to success and to the correct appearance of success. And “non-human” means dispensable, ready to be eliminated if the circumstances require. It is therefore understandable that in the affluent society of neo-liberal and globalized capitalism, when success seemed to be a reachable goal, many non-whiteys, many “born losers”, both in the first and in the third world, from America to China, tried with considerable results to adopt the whithey race, as we kann see it now especially in the USA.

  In a world determined by the planetarian functioning of productive forces, and “globalized” by the accumulations-process of capital, it is necessary to develop a transnational perspective of social and historical problems, and in this perspective, the data available allow to speak of a peculiar “ordinary genocide” that is implied in this modern discriminating practice. As Carl Amery wrote about “Hitler as a precursor” he had in mind not only the spectacular killing of hundreds ofthousands (like in Rwanda in 1994), but also this new, discreet every day mass-killing that take place in our times, mostly in the Third world, like, for instance, the killing of migrant Mexican and latin workers on the borderline between the USA and Mexico.

This essay has been taken from the official website of the professor Bolívar Echeverría and reproduced it here, the link can be found at the end of the essay.

Original link website: http://www.bolivare.unam.mx/ensayos/blanquitud

REFERENCIAS

^ Presented at the International Conference On Modernity, December 11-14, 2009, Universität Wien. Published in this Website with a creative commons attribution-noncommercial-noderivs 2.5 license.

BIBLIOGRAPHY

Amery, Carl, Hitler als Vorläufer. Auschwitz – der Beginn des 20. Jahrhunderts? Luchterhand 1998.

Rorty, Richard, ¿Quiénes somos? Universalismo moral y triage económico. Revista de Occidente, Unesco, Paris 1996.

Flor de Gina

Ulises Mérida

Madre mía

Alegre regalo del universo

Dadora amable de vida

Raudal de amor y

Enseñanzas, hoy también te celebro

Georgina, que nombre más bello

En mi corazón te llevo

Otro año ha pasado y más te llevo dentro

Renace la tierra con tu sola presencia

Guardiana de la lucha, dignidad y respeto

Inmaculada guerrera de luz y vida

Nube, cielo, sol, cariño, flor, amor

Ah madre, tu encantadora risa

Te amo como lo más puro

En tus luchas diarias tengo tu ejemplo

A pesar de la distancia te

Mantengo cerca, en cada pensamiento

Olvida las penas y recuerda que te amamos

Tus hijxs, hoy y siempre, día de las madres

Flor de Gina, gran ejemplo.

Rescatando en el Mediterráneo. Conversación con Miguel Roldán.

Esta conversación se llevó a cabo en el verano de 2019 en la Queen Mary University, un foro masivo de miles de personas donde se celebró el Festival de Marxismo de cuatro días, que organiza el Partido de los Trabajadores Socialistas del Reino Unido(SWP) todos los años en la ciudad de Londres.  Participaron activistas de Extintion Rebellion, simpatizantes y reconocidos académicos como Laura Miles, Michael Roberts, Ilan Pappé, John Bellamy Foster entre otras y otros. Al finalizar el ciclo de un día charlamos con Miguel Roldán Espinosa, quien participó en un foro masivo compartiendo su experiencia como rescatista en el mar Mediterráneo.

Christian Martínez(CM): Que tal Miguel, gracias por regalarnos un poco de tu tiempo, ¿Nos puedes decir un poco acerca de ti?

Miguel Roldán(MR): Vale, yo soy Miguel Roldán Espinosa, soy bombero del Ayuntamiento de Sevilla y desde que soy bombero me dedico a la ayuda internacional, en el 2016 empecé con el tema de la emergencia acuática, el rescate acuático, y un año después me presentaron el proyecto del Mediterráneo, ví lo que había, ví el sufrimiento que presentaban éstas personas que era multiplicado por diez con respecto a todo y evidentemente acepté porque el mediterráneo es como la situación más grande que te puedas encontrar como rescatista, yo soy bombero de vocación y esto es cómo lo máximo, esto es jugar la Champion League, poder demostrar tus capacidades aquí, ponerlo al servicio de éstas personas es lo máximo, yo sé que en treinta años de bombero no habré visto situaciones como las que viví en el mediterráneo, así que para mí es, vaya, estoy a disposición de ello. 

En el 2017 estuve trabajando durante 22 días y, un año después a consecuencia de este trabajo nos comunican que estamos bajo una investigación por cooperación en el tráfico de personas, una acusación que nos pudo acarrear hasta 20 años de prisión, una cosa desproporcionada en todos los sentidos, por el simple hecho de salvar vidas. Y es que siempre hemos actuado de forma arreglada y  en ningún momento sin salirnos de las normas  que nos marcaba el centro de control y  coordinación de Roma, si ellos nos decían hasta aquí, era hasta aquí, de hecho tuvimos que vivir situaciones dramáticas porque tuvimos que dejar gente morir, gente que se adentraba en el mediterráneo, que no estaban en aguas internacionales y no podíamos ir por ellos,  y situaciones en la que la gente moría delante nuestra hasta que podíamos recibir esa autorización, por culpa de esta línea imaginaria del sistema. 

Entonces, estamos a menos de cien metros de personas que se están ahogando y tú no puedes hacer nada por que te pueden meter a la cárcel, pues son situaciones dramáticas y, también situaciones en las que estamos hablamos de embarcaciones de unas 300 personas sin ningún elemento de flotabilidad, embarcaciones de precariedad absoluta, exhaustos por todo el camino que llevan realizado. Porque estamos hablando de gente que lleva meses en esta travesía, que llevan sin comer bastantes días, sin beber agua, entonces están exhaustos y sin nociones básicas de navegación ni de nadar, eso es cocktel molotov, es una bomba caer en el mar, que una vez que caen al agua, pues te digo, no hay medios materiales ni humanos allí que los pueda socorrer a todos. Entonces, la verdad muchas veces te veías desbordado ante situaciones en las que 200 personas o 300 personas en el agua, por muy bien capacitado que tu estés, no, no puedes, no da tiempo de sacarlos a todos y, hay veces que estaban tan exhaustos que ni mandándoles un flotador tenían fuerzas pa´agarrarse, entonces, son situaciones pufffff, super dramáticas que, desde Europa no se aprecia. Europa no aprecia lo que está pasando allí, si no estoy seguro que cambiaría esta perspectiva que se está tomando, de esta xenofobia, de este odio al extranjero que parece que es el mal de todos nuestros problemas y es todo lo contrario, esta gente son los  que nos van a salvar, así que , es un poco frustrante el volver aquí a Europa y encontrarte con todo este odio hacia el migrante y sentir esta impotencia de que la gente no recapacite, de que no se eche hacia la calle, de decir lo que está pasando, es que esta gente está muriendo, es que, no, no somos conscientes.

No sólo están muriendo ahora por estas políticas de retención, de levantamiento de muros, sino, los estamos dejando en un país donde los están utilizando como esclavos, esclavos como en la Edad Media, no esclavos de ponerlos a trabajar 10 horas con un sueldo malo y en unas condiciones lindas, no, no no, esclavos de esclavitud, esclavos de cadenas, y a las mujeres las utilizan como esclavas sexuales, y eso está pasando en pleno siglo XXI, o sea, éstas situaciones que se conocen por parte de la Unión Europea, que no se haga nada, es muy indignante, ya te digo. 

Yo siempre digo que de esta época nos vamos a avergonzar, y nos vamos avergonzar porque no hemos hecho nada, y nos vamos a avergonzar como nos hemos avergonzado de otras situaciones de la historia, como los campos de concentración nazi que ahora los vemos como una locura, de como se pudo permitir eso, ahora estamos permitiendo una cosa que creo hasta peor, lo sabemos perfectamente, y no solo no hacemos nada sino que miramos para otro lado, y no solo no hacemos nada y miramos hacia otro lado sino que los vemos como un problema, no nos ponemos en su lugar, no pensamos que nosotros podemos ser esas personas, que el día de mañana la tortilla puede cambiar y luego seamos nosotros quienes demandemos esa ayuda.

CM:  Tu mencionabas hace rato la cuestión de la Unión Europea, decías explícitamente que las instituciones europeas son las responsables justamente del caos y de toda la crisis humanitaria que estamos viviendo, te pregunto, ¿Cómo ha sido esta conflagración de la Unión Europea contra tu persona directamente por los hechos humanitarios que haz estado haciendo, y porque comentabas que haz estado siendo perseguido por todo esto?

MR: Claro, ahora mismo es una cosa de Italia contra todos nosotros, es la Fiscalía italiana la que nos presenta esta acusación, pero esto repercute en Europa evidentemente, estas son cosas que se permiten desde Europa, y es un problema que tiene que solucionar Europa, no solo Italia, ni solo España, ni solo Grecia, entonces, como es un problema de todos, tenemos que tener una solución entre todos.

CM: Claro, y también mencionabas la inacción de la gente, en la charla que hace rato nos diste, decías que hay mucha inacción en la gente pero que también haz estado, por la situación que vives, conociendo mucha gente, contactando muchas agrupaciones, tú como vez esta parte, de la gente que está participando, decías algo que me pareció muy importante, que la acción de la gente está creciendo, que digamos, no somos minoría…

MR: Al final claro, me estoy moviendo en un ámbito en el que todos son afines a este movimiento, yo reclamo más de la gente, yo reclamo que la gente se involucre más en esta situación, que denunciemos por algo más de cambio, porque sentados en nuestras casas es muy difícil que esto cambie, nuestra zona de confort solo viendo las cosas, ya te digo, esto es una cosa que tenemos que hacer ya, no podemos dejarlo, porque la gente está muriendo, entonces, no es una solución a mediano o largo plazo, es una cosa de ya, es inmediata, si no nos ponemos mano a la obra, si no luchamos por hacerle un poquito de presión a las instituciones que son las responsables de todo esto, es muy difícil cambiarlo. 

Yo tengo eso, yo tengo en mi mente un mundo mucho más igualitario, más repartido, pero está la cosa difícil, porque ahora mismo está que, cada vez hay también más movimientos que están en contra de eso, hay más movimiento xenófobos, movimientos que solo quieren su parcela, no quieren que se la cambien, entonces, es complicado, tengo sentimientos contrastados de, por una parte cuando estoy en sitios como este, pues me vengo arriba, veo que hay gente que hace algo, pero cuando me sumerjo en mi rutina diaria, ves que, pues eso, que la mayoría de las personas van a lo suyo, no luchan por un mundo mejor y me indigna, porque ya te digo, no quiero que la gente se avergüence en el futuro, yo quiero que se avergüence ahora, que no se avergüence en el futuro y decir `huy lo que permitimos´, no, señores, estamos a tiempo de cambiar esto, vamo´hacerlo.

CM: Claro,  y justamente porque la situación se está complicando cada vez más, estaba viendo las noticias de todas las redadas, es duro, prácticamente eso es un genocidio masivo, porque lo que están haciendo ahí es dejar morir a  la gente por lo que tu decías, crean crisis, invaden países, crean guerras, crean situaciones en las cuales la responsabilidad es de Europa, y sin embargo, la situación se complica, no sé si sea falta de información, de apatía, que la gente vive su día a día normal cuando realmente esta es una situación que nos compete a todos, entonces, me queda como la sensación, escuchándote, de que necesitamos hacer más, ¿que sería lo que propondrías?, digamos, a la gente del común, que vive su día a día, quizás acciones muy concretas, como decir, salgan a las calles, manifiéstense…

MR: Yo soy consciente de que con confrontación no se puede solucionar nada, con eso no llegamo´a nada, pero de forma pacífica, salgamo´ a las calles, reclamemos eso, esta ayuda a esas personas, porque como tu haz dicho antes, Europa es la responsable, las grandes potencias del mundo son las responsables de crear esas situaciones de inestabilidad en los países, entonces, los países ricos que se han aprovechado de esos países, vamo´a invertir recursos en ello, que al final es muy fácil cerrar fronteras cuando haz creado una inestabilidad, tú haz creado eso, vamo´a solucionarlo, no sólo no levantes muros, vamos al país de origen y solucionemos, entonces, creo que el arma del pueblo es salir a las calles, reclamarlo, y que los políticos, que los dirigentes a nivel mundial sepan lo que está pasando, que digan, tío, es que el pueblo se ha hechado a la calle, saben lo que está pasando y quieren un cambio, esa es mi iniciativa pero claro, en un mundo utópico, es que es complicado sacar a la gente de su zona de confort pero, poquito a poco yo creo que la gente cuando va conociendo como que cambia el chip, eso e´ importante, pero como ya te digo, como esto es una cosa de corto plazo, me gustaría que se expandiera mucho más rápido, que no tardáramos tanto, porque como ya lo había dicho anteriormente, la vida se vive una vez, si no le damos la oportunidad de vivirla dignamente, pues, es muy triste, porque ya te digo, nosotros somos muy privilegiados de nacer en un entorno, pues, que es fácil, pero el que no ha tenido esa oportunidad, porque tenemos que negarle esa oportunidad de vivir dignamente, no somos nadie tío, y está en nuestras manos, porque  también hay quien dice: `si le ayudo, yo voy a vivir mal´, no , no tío, no te equivoques, tu puedes ayudarles y seguir viviendo bien, si nos repartimos las cosas bien, aquí hay, como hoy en las conferencias, que hablaban que la sobrepoblación iba a ser el caos del mundo y no, si se reparten las cosas bien, esto se puede mantener.

CM: Justo, porque aparte tenemos que los países ricos viven a costa de los países pobres, traen las mercancías de allá , las venden aquí a un precio excesivo y aparte de eso envían militares que no ayudan a construir una sociedad más equitativa en el mundo, sino todo lo contrario, pero bueno, es muy interesante escucharte Miguel porque hace rato que estábamos en el foro, tú no te diste cuenta pero mucha gente que al escucharte lloró, estaban llorando por la situación que tu charlabas, yo estaba en la parte de arriba y tenía muy buena perspectiva del auditorio, eso me conmovió mucho y  porque tu palabra genera mucha indignación en la gente, yo también me llené de muchas emociones, por eso creo que tu palabra es muy importante, tu persona, que sigas exponiendo tu vivencia, porque detrás de ti hay miles de personas, y me quedo con una sensación de indignación, de frustración también por lo que nos haz relatado, pero también de esperanza, sabiendo que hay personas como tú que hacen eco de las voces que no se escuchan. Y para terminar esta corta charla, me gustaría que nos compartieras ya no de las cosas meramente negativas sino de lo positivo que haz encontrado, de las charlas, de los foros donde haz participado, de la gente con la que te haz reunido, que se te acercan y agradecen tu labor y que además se comprometen de alguna manera, como yo, que de cierta manera me siento comprometido al menos a pasar tu voz a más gente a través de esta charla.

MR: Mira, yo nunca me canso de dar las gracias, yo soy de un pueblecito pequeño de Málaga y mira a donde he llegado, a éste foro en Londres, mi pueblecito se llama Cueva Baja, allí empezó todo esto, la repercusión que tengo ahora empezó en mi pueblecito, de allí he estado en muchos lugares, he estado en Ayuntamientos importantes de Andalucía, he llegado al Parlamento Europeo, entonces, antes esas cosas, ante ese apoyo masivo de gente, te gratifica un montón, pero lo que más me gratifica es eso, que cuando tú le cuentas a la gente la historia, cambia el chip, la gente al conocer lo que hay, pues, esa sensibilidad que tiene, que todo mundo tiene, porque yo siempre digo, que esto no es una cuestión ideológica, esto es una cuestión de moralidad, da igual la ideología que tu tengas, que si tu tienes moralidad, vas a cambiarlo. Entonces, el ver eso, que la gente hace consciencia, que cambia su opinión, que a lo mejor tenían un concepto equivocado de lo que era la migración, no sabían lo que le pasa a esta gente hasta llegar ahí, no saben las condiciones en la que viven cuando están en un país subdesarrollado entre comillas, entonces, eso, crear consciencia eso es lo más positivo que saco de aquí. Yo cuando empecé esta historia, me sentí un protagonista ficticio, porque, ya te digo, era todo focalizado en que podía estar 20 años en prisión, y yo he intentado apartar esos focos mediáticos en ese sentido, de que yo no soy la persona importante, ni las nueve personas que están conmigo son las importantes, lo importante es el mediterráneo evidentemente, ellos son, los que no tienen voz ni voto, los que tienen que hacerse grandes con todo esto, así que yo cuando capté eso, cuando me tranquilicé un poco, vi que era el altavoz, vi que ese era mi trabajo, a mi me encantaría estar en el mediterráneo salvando gente, pero por desgracia no puedo, entonces, intentar hacer  otro tipo de trabajo, de divulgación, de dar a conocer, eso me está viniendo muy bien.

CM: Es un gran trabajo, y creo que tu voz está dejando semilla en mucho corazones, incluido el mío, y creo que en muchos de los miles que te escuchamos esta tarde. Creo que dejas una sensación de esperanza, aparte de todo el enojo, la indignación. Te quiero agradecer, es un placer conocerte y que me hayas dado la oportunidad de esta charla, de conmoverme, muchas gracias Miguel.

MR: Gracias por todo tu apoyo tío.

Fotografía tomada de mallorcadiario.com

Tlemoyotl

Homeless

La noche mancuniana ha caído

al ritmo de su medianía

en medio de la semana inglesa

cuando las masas duermen

y deambulan algunos jóvenes alcoholizados

solo abundan los invisibles del día

aquellos que se niegan a adaptarse

caminan por sus calles

dueños de la oscuridad cotidiana

otros duermen en la penumbra

de la puerta de un banco

de una tienda de ropa

o de cualquier parada

ellos y ellas llenan la noche

de una ciudad que ha cambiado

de edificios modernos, victorianos y medievales

llenos de luces multicolores

que disfrazan la podredumbre

del capital muerto y ensangrentado.

Photography by Steven Gwilliam cr3ation_photography

IX. Derechos Humanos y Democracia

Ulises Mérida

Cuando el doctor Walter M. Arellano interpela a nuestra razón crítica con el título de su conferencia ‘Derechos Humanos y Democracia’, nos dice que ambos conceptos se relacionan intrínsecamente y, nos brinda al mismo tiempo, un acercamiento con las ideas desarrolladas por el doctor Boaventura de Sousa Santos  acerca de lo que éste denomina los ‘espejismos’, que utiliza para evitar tener una idea equivocada de los derechos humanos.

El profesor Walter propuso desarrollar un análisis de 10 puntos: 

1.         ¿De qué se habla cuando se habla de derechos humanos?. 2. Acerca de las diferencias entres nociones de derechos humanos y otras que parecen ser afines. 3. ¿derechos humanos o derechos de la humanidad? 4. Los derechos humanos. 5. Sus garantías. 6. Critica a los principios rectores de los derechos humanos. 7. Los derechos humanos, neoliberalismo y democracia representativa. 8. Los problemas de aplicación de los derechos humanos. 9. Casos relevantes de violaciones de derechos humanos en el proceso electoral de 2018. 10. Conclusiones. 

No desarrollaremos todos los puntos, explicaremos los que nos parecen más relevantes y también solo los que dirigen nuestra atención a la pregunta que definimos desde el inicio, ¿Cuáles son los principales problemas con la visión tradicional (o “liberal”) de la democracia y que hay que hacer para renovar el ideal democrático en el mundo actual?. El profesor Arellano nos dice que la idea de ‘espejismo teleológico’ que nos propone Boaventura de Sousa se refiere a  esa perspectiva anacrónica de leer la historia de atrás para adelante . Por otro lado, ver a los derechos humanos desde la perspectiva triunfalista de superioridad ética y política que soslaya otras luchas sociales y contextos conduce a un ‘espejismo triunfalista’, ya que la noción de derechos humanos puede ser usada como un arma de intervención, colonización, dominación y opresión. Si negamos que hay contradicciones dentro de las mismas teorías, perspectivas y acciones que dan luz a los derechos humanos, se es victima del ‘espejismo del monotilismo’.

Finalmente, si consideramos que el Estado es el centro del discurso derecho-humanista sin tomar en cuenta otros factores como la economía mundial, estamos ante el ‘espejismo del antiestatismo’.  A partir de aquí, se puede decir que como concepto jurídico, los derechos humanos tienen su origen en una tradición ideológica de occidente que presume de universalismo conceptual, que formalmente van a surgir a partir de su reconocimiento por instituciones internacionales y después nacionales como derechos inherentes, irrenunciables, imprescriptibles a todos los seres humanos independientemente de su contexto(de allí su pretendida universalidad), además de considerarse también integrales, absolutos, inviolables, indisolubles, indivisibles, irreversibles, progresivos e interdependientes. Los derechos humanos asumen un concepto de dignidad humana de carácter eurocentrista, fundamentados en ideas como la libertad, igualdad y justicia.

Las garantías individuales no son derechos humanos, sino que son los medios o mecanismos idóneos para cumplir esos derechos. Sin embargo, también se puede entender que los derechos humanos son prerrogativas adquiridas por la luchas históricas de la clase trabajadora, por medio de las cuales ha resistido a las desigualdades e injusticias en búsqueda del ideal democrático que la visión de democracia liberal tradicional trata de aniquilar–a través de su  forma más sofisticada y brutalizada conocida  como hoy como neoliberalismo. Algunos derechos parecidos y explicitados a través de la historia son los llamados derechos del hombre después de la Revolución Francesa, ya en desuso por su connotación masculina opresiva y excluyente hacia la mujer. De allí una interesante propuesta conceptual del doctor Arellano que, retomando la idea en algunos discursos de Fidel Castro, propone el concepto  derechos de la humanidad, en contraposición a la de derechos humanos, al considerar estos últimos como parte de una violencia epistémica de imposición y colonialismo occidental, así, parafraseando a Boaventura de Sousa, menciona  que los derechos humanos no dan una solución emancipadora a las realidades ajenas a occidente, “se necesita una nueva arquitectura de derechos humanos basada en un nuevo fundamento y una nueva justificación”, haciendo una referencia positiva al interculturalismo epistemológico como una precondición de las relaciones balaceadas y mutuamente reforzantes entre competitividad global y legitimidad local, los dos atributos de la política contrahegemónica de los derechos humanos.

continuará…

VIII. Democracia y Feminismo

Marcela Lagarde en su libro El Feminismo en mi vidaHitos, claves y utopías , nos dice que la democracia surge en la modernidad como una perspectiva que excluye, en especial a las mujeres, ya que desde la revolución francesa – cuando nace el primer estado moderno nacido de una revolución violenta –,  solo en algunos países se les permitió a algunos  hombres – con recurso económicos suficientes – la participación política en las urnas de esa naciente democracia occidental, negándole la ciudadanía y el derecho a las mujeres de participar en asuntos que también le afectaban. Por eso no es extraño que desde entonces ya se escucharan la voces de las mujeres que se organizaban por su derecho al sufragio, en Inglaterra surgieron nombres como Mary Wollstonecraft, posteriormente Emily Pankhurst y las sufragistas que, solo después de varias décadas, lograron que se reconociera a la mujer sus derechos políticos y de participación en los procesos democráticos. Ya más adelante, se declararán los llamados derechos humanos, que, por su connotación semántica, también le da un sesgo meramente masculino. Se puede constatar que en tres siglos de modernidad se desarrolló un pensamiento utópico de igualdad entre mujeres y hombres que en realidad no existía. Por eso Marcela Lagarde cuando habla de la constitución de ciudadanía habla de las condiciones de posibilidad de que la utopía sea tópica, es decir, que sea realizable, que  suceda realmente eliminando la opresión en contra de las mujeres. No está de más decir que el Feminismo, con mayúscula, no solo es defensor del pensamiento laico, sino que como movimiento político, al criticar al poder, ha planteado la critica certera al modelo de desarrollo capitalista extractivista que sigue sin lograr el desarrollo pleno de las mujeres. Así, el ideal democrático ha planteado a la democracia liberal moderna medidas para establecer la igualdad de género en todos los ámbitos de la sociedad, eliminando todas las formas de discriminación.

continuará…

VII. Medios de Comunicación y Democracia

Ulises Mérida

En esa sintonía, es necesario mencionar la precisa intervención que el profesor John Ackerman hace en la séptima sesión donde nos habla sobre los medios de comunicación y la democracia. Al hacer un diagnóstico de la situación, comienza explicando el giro inesperado que los medios de comunicación han dado recientemente y del estado en que se encuentran, de la crisis de las televisoras privadas en México como Televisa y TV Azteca, al descender el número de sus audiencias frente a las redes sociales que empezaron a tener un auge precipitado en la última década. Éstas, al posicionarse como una red de comunicación preponderante que ha puesto  a las audiencias en rebelión, parafraseando a Jenaro Villamil , frente a los grupos de poder emanados del duopolio de dichas televisoras que representaban ambas empresas, en años más recientes. Ya desde 1946, cuando Miguel Alemán Valdés llegó a ser el primer presidente Priísta –el partido originalmente fue fundado como Partido Nacional Revolucionario en 1929, después cambió de nombre por el de Partido de la Revolución Mexicana en 1938 y en 1946 por el de Partido Revolucionario Institucional–, se evidenció su contubernio con empresarios de los medios de comunicación con las primeras concesiones a manos privadas (como la familia Azcárraga) que acompañaron desde ese momento al autoritarismo priísta que caracterizó a los gobiernos de México desde aquellos años –en lo que el ahora derechista Vargas Llosa denominaría la “dictadura perfecta”. 

La televisión fue un medio de control y dominación de la opinión pública al estar en contacto directo y constante con la mayoría de la población mexicana, por lo que Televisa adquirió un papel importante en la esfera del poder, un cuarto poder que fue creciendo vertiginosamente hasta la aparición de las redes sociales. Ahora esos medios que se convirtieron en tradicionales entran en crisis al perder audiencias en sus programas, pues, al perder credibilidad después de tanta podredumbre televisiva, la sociedad mexicana también fue cambiando sus exigencias y necesidades. Se pasó de medir a las audiencias a través del rating televisivo a los ‘me gusta’ digitales. Sin embargo, las redes sociales son un arma de doble filo, ya que al ser controladas por grandes empresas privadas internacionales no se tiene control de ellas y, la información privilegiada que tienen de sus usuarios puede ser usada en su contra, pues  se ha demostrado su utilización para manipular los gustos  y tendencias políticas en tiempos electorales a través de campañas de miedo, mentiras y noticias engañosas.

Tal es el caso de la empresa privada Cambridge Analítica y su participación en el proceso del Brexit en el Reino Unido, o de WhatsApp con Bolsonaro en Brasil. Las campañas de bots que se han demostrado en redes sociales como Tweeter, Facebook, WhatsApp, etc., pueden generar campañas de desprestigio y desestabilización de gobiernos desde los poderes fácticos,  ya que por el inmenso poder que están teniendo han tenido la capacidad para censurar a los poderes públicos más altos de las sociedades supuestamente democráticas– como es el caso de Donald Trump y las censuras por parte de Tweeter y Facebook –, lo cual representa un grave atentado  y marca un precedente en contra de la libre expresión, independientemente de la tendencia o ideología que tengan los encargados de dichos puestos públicos. Esto representaría un atentado contra el ideal democrático que nos guía nuestro análisis, ya que estaría en concordancia con la tradición liberal democrática–que hemos analizado en nuestras entregas anteriores–, es decir, de utilizar el bien público(espectro digital de comunicación) en su detrimento para favorecer a las empresas privadas y su acumulación especulativa. Sin embargo, las redes sociales también abren un canal de combate y de organización de nuevas narrativas sociales y de combate a las fake news, lo cual abre un nuevo paradigma en la democratización de los medios, por lo que puede ser un ágora y asamblea pero también puede ser un coliseo – retomando la metáfora del doctor Walter Arellano – es decir, que puede haber linchamientos mediáticos que deben ser investigados y regulados para que no haya injusticias. Los medios de comunicación y la democracia se complementan mutuamente.

EL RACISMO EN LA IZQUIERDA PERUANA

Betty Rhaza 

José Carlos Mariátegui, César Vallejo y José María Arguedas, fueron tres grandes escritores y poetas de la izquierda peruana y latinoamericana. Los dos primeros fueron comunistas y sus obras son apreciadas y estudiadas tanto en las escuelas como en las universidades más importantes del mundo. 

En sus diferentes formas de literatura, esta triada expuso los problemas profundos del mundo andino debido a la explotación, racismo y exclusión que sufrían los pobladores originarios de parte de los hacendados, latifundistas y gamonales, los cuales expropiaron ilícitamente las tierras de las comunidades y eran los dueños de los medios de producción (maquinarias, herramientas y dinero). Los “indígenas” eran los peones y siervos que trabajaban en las tierras del patrón y, en las casas de ellos, como sirvientes, donde también eran víctimas de vejámenes, torturas y, en el caso de algunas mujeres, violaciones.

Mariátegui, Vallejo y Arguedas, a través de sus obras, retrataban las grandes desigualdades económicas, sociales y culturales que se vivía en el Perú profundo, desde mediados del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, bajo un sistema económico semifeudal en que la aristocracia concentraba todo el poder en el país, lo que Basadre denominó una República aristocrática. Recordemos que en Lima, capital del Perú, se concentraba el poder financiero de una oligarquía que se enriquecía con las ganancias de la producción agropecuaria, minera y la exportación.

Mientras tanto, en los Andes, los hacendados o latifundistas que pertenecían a la aristocracia blanca y mestiza vivían en un mundo de privilegios a costa de la explotación de los recursos naturales y de la mano de obra barata de los “indígenas”. El gamonalismo fue el mecanismo de opresión y sojuzgamiento que la clase dominante usaba contra los dominados, los cuales originaron abusos que eran protegidos por los gobiernos locales y el Estado. Ante tal situación, los ‘indios’ se encontraban en una situación de desamparo, sin ninguna protección a sus derechos humanos y sobre la tierra que cuatro siglos antes ya había sido arrebatada por los invasores españoles. 

Hay que recordar que el ayllu, forma de organización social y trabajo comunal que se practicaba desde tiempos milenarios y que aún persiste en los Andes, se vio inmensamente amenazada por la política egoísta e individualista de los dueños del poder económico imperante. El mundo cultural y las costumbres autóctonas de los “indios” también fueron vilipendiadas por la clase dominante. La aristocracia intentaba imponer sus costumbres occidentales o europeizadas dentro del mundo tradicional andino y amazónico, despreciando a una raza originaria que se resistía a ser extinguida por la cultura foránea.

Esta situación descrita era insostenible para los “indígenas” por la pobreza, abuso, explotación y racismo a la que eran sometidos, trayendo como consecuencia una migración masiva del campo a la ciudad. Con este movimiento migratorio, las ciudades receptoras de la costa, y en especial la ciudad de Lima, experimentaron un inevitable sincretismo cultural con nuevos mestizajes entre los lugareños de la costa y los provenientes de la sierra, a quienes los primeros llamaban despectivamente “recién bajados” (de los Andes), “indios” o “serranos” (de la sierra). Los inmigrantes trajeron a las ciudades sus costumbres y tradiciones andinas, causando rechazo por parte de la cultura receptora y, por lo tanto, tampoco fueron bien recibidos en la costa sino más bien fueron humillados, maltratados y explotados. 

Con respecto a las ciudades, los inmigrantes fueron sometidos a nuevas formas de explotación donde las relaciones de producción se ajustaban a un capitalismo más desarrollado que en los andes. La industria y el comercio estaban en pleno apogeo y la migración trajo consigo la mano de obra barata que los capitalistas necesitaban para acumular más riquezas. En términos urbanos las ciudades de la costa peruana y, sobre todo, Lima, empezaron a experimentar el aumento no planificado de las barriadas alrededor de las urbes, trayendo como consecuencia la sobrepoblación y el aumento de la economía informal. Bajo esos nuevos escenarios de “intromisión racial” en las ciudades, el racismo también se profundizó contra los nuevos mestizos que poblaban las barriadas, a quienes no dejaban de llamarlos “serranos” o “cholos”. En la actualidad, el racismo es aún un problema que no ha terminado, viniendo no solo de los “blancos”, criollos y mestizos sino también de los mestizos con piel más clara contra otros mestizos de piel oscura, indígenas y familias campesinas que siguen llegando a las ciudades. 

Ante todo lo expuesto, se puede afirmar que el racismo en el Perú es un fenómeno sistémico que está intrínsecamente ligado a los modos de producción en donde la superioridad de las clases dominantes y dueños de los medios de producción ha imperado sobre las clases dominadas, quienes solo son dueños de sus fuerzas de trabajo.  

Así mismo, el racismo como tal es un fenómeno tan complejo que trasciende en todos los niveles de convivencia social y seguirá existiendo mientras la sociedad peruana siga dividida en clases. El racismo es, además, un problema de interacción entre los complejos psíquicos de superioridad e inferioridad dentro de la mentalidad social. Esto implica que la superioridad de los que se sienten superiores en detrimento de los que discriminan al verlos como seres inferiores, se va repitiendo constantemente por estos últimos hacia otras personas o estratos que ellos también consideran inferiores. Esta repetición en la psique de las personas forma una cadena interminable de supremacistas que se alimentan del racismo para sentirse importantes y aceptados en los estratos inmediatos superiores.

Este fenómeno racista también se evidencia en nuestras izquierdas peruanas. Recientemente, en las últimas elecciones generales del 11 de abril, el Perú fue un escenario -más bien diría un pobre espectáculo- de ese odio racista reprimido, no se sabe cuánto tiempo, contra lo provinciano y lo serrano que se expresó en la persona de Pedro Castillo, candidato del partido de izquierda Perú Libre, un campesino, rondero, profesor y dirigente sindical, natural del distrito de Tacabamba, provincia de Chota, del departamento andino de Cajamarca. Las redes sociales de cientos de izquierdistas fueron inundadas con odio y desprecio, a través de insultos racistas, por dicho candidato, específicamente, por parte de lxs seguidores de la candidata de clase media y socialdemócrata.

Fueron lamentables las expresiones racistas que sorprendentemente vinieron, incluso, de conocidos y reconocidos periodistas, candidatos, escritores, poetas, músicos e intérpretes de la música andina, residentes en el extranjero o en el Perú, quienes se consideran de izquierda. Ante todo el racismo vertido en las redes sociales y los medios no queda sino preguntarse: ¿Qué dirían nuestros tres amautas sobre estos izquierdistas racistas? 

Personalmente, considero que este racismo expuesto durante el pasado proceso electoral por miembros de la llamada izquierda progresista y de clase media, incluso por personas del mismo pueblo, jamás deben repetirse. Por eso es necesario que todos estos hechos queden escritos y registrados en la historia como un referente negativo para no ser copiado por las futuras generaciones.

Al respecto, durante una conversación de análisis y crítica a tales comportamientos racistas, un amigo, antropólogo y ex compañero de aulas universitarias, me escribió acertadamente un texto sobre la división y el racismo de la izquierda, el cual merece ser compartido:   

…la izquierda aquí y allá está dividida y mientras estemos nosotros seguirá así. Cuando nos vayamos a la tumba como generación seguirá dividida y lo más triste y vergonzante para el país es que le estamos legando esta tara de ser izquierdista a la nueva generación y quién sabe si ellos corrijan o reproduzcan esta rémora de incapacidad para estar a la altura de las demandas del país … (Jacobo Alva Mendo; Whatsapp chat; 8/04/2021) 

Finalmente, me sigo quedando con Mariátegui, Vallejo y Arguedas, escritores izquierdistas de gran talla que supieron identificarse con el mundo andino y ese Perú profundo, crudo y resquebrajado económica, social y culturalmente. El Perú se cae, cada vez más, hacia un abismo interminable y con esa conducta de algunxs izquierdistas no vamos a poder sacarlo adelante. El país nos necesita para sacarlo de esta democracia en crisis, corroída por el capitalismo neoliberal y una corrupción enquistada en todos los niveles institucionales del Estado. Nuestro país está por cumplir los 200 años de su primera independencia y llega a esta con la apariencia de una republiqueta disfuncional que aún arrastra ese racismo rancio y cruel que se heredó desde la llegada de los invasores a nuestras tierras tahuantinsuyanas, en 1532. 

¡Por la reconquista de nuestras tierras! 

¡Por la reconquista y continuidad del Socialismo Tahuantinsuyano! 

¡Por una izquierda que se identifique con las luchas de la clase obrera y el campesinado! 

¡No al racismo! No al clasismo! No a cualquier tipo de discriminación!

¡El pueblo unido jamás será vencido! 

Ⓒ 2021 Betty Rhaza
Foto: Internet
#BettyRhaza

VI. Colonialismo, Feminismo y Democracia

Ulises Mérida

Es imprescindible ver los procesos democráticos desde ángulos diversos y desde el punto de vista de género, como lo hace  Rita Laura Segato cuando nos habla de feminismo, colonialismo  y democracia. Desde ese ángulo podemos criticar a la fallida democracia liberal norteamericana y sus retrógrados procesos – con su saliente presidente Donald Trump – que, por lo mismo, nos afirma la profesora,  el ideal de democracia al que se aspira llegar – y que ella denomina “democracia real” –  está lejos de existir.

Para Laura Segato es necesario ver a la democracia desde una perspectiva descolonizadora y, al igual que Dussel, su visión crítica del eurocentrismo nos va a llevar  a encontrarnos con Aníbal Quijano y su colonialidad del poder, concepto  que se funda en la explicación de  una imposición de clasificación racial como patrón mundial del poder capitalista que opera en todos los ámbitos de la existencia cotidiana . La cuestión de la raza y su clasificación es primordial para la imposición subjetiva de la colonialidad y no solo de la estructura de dominación y explotación que se refieren estrictamente al colonialismo. La colonialidad engendrada dentro del colonialismo no puede existir sin él, ya que: “América Latina fue la primera nueva identidad histórica de la colonialidad del poder y, sus poblaciones colonizadas, los primeros ‘indígenas del mundo’ ”, del capitalismo que se vuelve mundial desde ese momento, dando nacimiento a la denominada modernidad. Esta modernidad se funda en un patriarcalismo machista que es extremadamente violento desde su inicio y bárbaro en la actualidad con su violencia feminista, como es el caso de las mujeres en Ciudad Juárez en el periodo cruento de 1993-1999, por poner solo un ejemplo, recuerda Segato. 

La académica feminista nos habla de la necesidad de construcción de ciudadanía, una ciudadanía  que todavía no existe al no haber igualdad, elemento necesario de la “democracia real” o “ideal”, que guía este análisis. Así mismo, Segato vislumbra que se pueda dar un giro descolonizador que sea punta de lanza del cambio que requieren nuestras sociedades y posibilite la domesticidad repolitizada en clave feminista, entendida ésta como la domesticidad de las relaciones interpersonales donde el  afecto y cariño sea algo normal en la politicidad de las relaciones sociales, en el respeto absoluto de los derechos inalienables de las mujeres, es decir, que la política y sus relaciones se construyan también en clave feminista. Aquí, el feminismo se posiciona como punta de lanza de los procesos democráticos emancipatorios, no sólo desde el punto de vista teórico sino práctico, especialmente por las reivindicaciones mostradas en las calles de muchas urbes del planeta y el derecho inalienable al aborto, apuntalándose como vanguardia política en las movilizaciones sociales de un mundo habitado en su mitad por mujeres. Fortalecer el feminismo es fortalecer el ideal democrático.

continuará…

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