A UN MES DE LA VICTORIA AGRIDULCE EN MÉXICO

Ulises Mérida

Los análisis en perspectiva con datos más certeros después de las coyunturas –y de los ánimos que desbordan el raciocinio objetivo– son necesarios, pues se contrastan con los hechos, las acciones de los actores políticos y las reflexiones u opiniones de académicos y analistas, es decir, nos permiten ver una imagen más acabada y totalizadora de la situación. Estos análisis, muy acordes con las prácticas de las primeras revistas –como publicaciones más largas y concienzudamente elaboradas de las organizaciones y  movimientos obreros a principios del siglo XIX–,  sientan un precedente de organización y lucha en los movimientos sociales antes de la aparición masiva de los periódicos, que en contraste, imprimían los acontecimientos diarios en análisis de coyunturas.

La contundente victoria que tuvo el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue muy importante para la continuación del proceso de transformación que se está llevando a cabo en la república mexicana, sin embargo, a pesar de haber ganado MORENA en la mayor parte del país, la victoria se siente un tanto amarga. Pues considerando que de las 15 gubernaturas en disputa se ganaron 11, así como la mayoría de los congresos estatales y la mayor parte de los distritos electorales y diputados federales, la victoria tuvo un descalabro en la Ciudad de México, bastión importante de la izquierda mexicana donde sólo se quedó con 7 de las 16 alcaldías, dejándole 9 a la alianza derechista.

Los resultados

MORENA no pierde lo que no tenía, es verdad, pero tampoco avanza como se hubiera esperado, pues si bien es cierto que los gobiernos se desgastan, también pueden acumular fuerzas y apoyo de acuerdo con su arraigo con las mayorías sociales.  El partido MORENA se queda todavía con la mayoría simple y gana solo unos diputados más que los que obtuvo en 2018. La alianza MORENA-PT-VERDE ganó 121 distritos electorales (12,802,391 votos) y por separado Morena se quedó con 64 (6,571,127 votos por distritos electorales y 16,759,917 por partido político), el VERDE con 1 (992,320 votos por distritos electorales y 2,670,997 por partido) y el PT con ninguno (538,832 votos por distritos electorales y 1,594,828 por partido). No obstante, resulta preocupante que figuras políticas de la izquierda institucional con larga trayectoria perdieran frente a contrincantes opositores tan banales: son los casos de Pablo Gómez que pierde frente a Gabriel Quadri, de Alfonso Ramírez Cuellar frente a Rocío Banquells, o de Dolores Padierna en la alcaldía Cuauhtémoc frente a Sandra Xantall Cuevas.

La alianza PAN-PRI-PRD ganó 63 de los 300 distritos (12,575,879 votos) y por separado el PAN se quedó con 33 (3,828,228 votos por distritos electorales y 8,969,288 por partido político), el PRI con 11 (2,715,123 votos por distritos electorales y 8,715,899 por partido) y el PRD con ninguno (248,505 votos por distritos electorales y 1,792,700 por partido). La derecha no alcanzó su objetivo primordial, lo cual representa un contundente fracaso para la burguesía nacional o una parte de ella, tales como Claudio X. González y  Gustavo de Hoyos, artífices de la alianza conservadora y, quienes no pudieron concretizar su principal objetivo de obtener la mayoría de diputaciones en el Congreso, con la finalidad de obstaculizar el presupuesto que requiere el gobierno federal para sus programas sociales de gobierno. El derroche de dinero por parte de la derecha mexicana, sus constantes mentiras y su afán de confrontación fueron inútiles. 

El Partido Movimiento Ciudadano ganó 7 distritos electorales (3,430,507 votos por distritos electorales y 3,449,982 por partido político) y la gubernatura de Nuevo León. Fué el partido rotundamente exitoso de la jornada electoral por parte de la derecha; logró posicionar como gobernador a un personaje políticamente impresentable, misógino y clasista  que meses atrás nadie imaginaba que ganaría. Samuel García en su manera de ser y hacer política (escondiéndose bajo la sombra de políticos norteamericanos, en supuestas invitaciones como gobernador electo, hace una gira en EEUU para proponerse como nuevo vendepatrias, en lo que dure su mandato y en el futuro inmediato, para así llegar ‘fortalecido’ en su visita a Palacio Nacional con AMLO, menospreciando la astucia del presidente mexicano que, invita a su recinto a congresistas tanto demócratas como republicanos dos días antes de que Samuel García se reúna con él) es un cuadro nato y orgánico de lo que representa la derecha apátrida en México que, con una campaña de marketing político –que debería hacer reflexionar a la izquierda  del grado –consecuencia del vacío que ha representado MORENA– con que dichas campañas llegan a incidir en un sector del electorado habituado a la compra de productos superficiales y vacíos­, banales y con exceso de  parafernalia televisiva, que convence a una ciudadanía que se educa y comporta todavía con lo que se sigue produciendo en los medios convencionales de comunicación y de redes digitales. El encierro por la pandemia ayudó en ello. Samuel García siendo el único triunfador proveniente de la derecha, no hay que subestimar su lambisconería, ni dudar que como gobernador se le infle en los medios de comunicación y posiblemente sea uno de los candidatos conservadores en las elecciones de 2024. Cuidado con lo que la gente se habitúa a consumir, electoralmente hablando, especialmente en esas latitudes nacionales con mayores ingresos.

Si analizamos la votación de lo general a lo particular y, teniendo en cuenta su relación con los ingresos de los electores, es decir, desde el punto de vista de clase, podemos decir que a nivel nacional no fue determinante el voto por su estratificación social, que muchos sectores de la clase media votaron por la 4T[1]. Sin embargo, cuando analizamos las particularidades podemos encontrar algunas respuestas a las contradicciones que vamos a ir explicando: la miopía de la dirigencia morenista al no ir en alianzas determinó la derrota en algunas geografías nacionales[2]. Es preocupante que, a pesar de haber ganado MORENA, la derecha todavía tenga fuerza de movilización del voto en muchas regiones del país, pues muestra que no están completamente derrotados y se están reorganizando. Cuando analizamos la Zona Metropolitana del Estado de México y la Ciudad de México, podemos ver que las cantidades del voto electoral recibidos en ambos bloques ideológicos es casi similar, que se ganó por un margen muy reducido. En el Estado de México no puede decirse–igual que a nivel nacional– que el voto fue de clase, sino de estructura, con la 4T ligeramente por delante. No obstante, el descalabro en la Ciudad de México se puede interpretar como un voto de clase[3], o de castigo, en el sentido económico e ideológico. Sería importante analizar en otro momento las causas del cambio que se da en la población al pasar de las décadas entre la relación de bienestar social y su voto electoral, mejor dicho, su tendencia a votar ideológicamente por un bloque u otro a partir de sus ingresos económicos y oportunidades educativas, como lo hace Willibald Sonnleitner.

Quizás una de las buenas noticias es que en Nezahualcóyotl gana MORENA con Adolfo Cerqueda, joven abiertamente gay quien compitió contra Juan Zepeda. También genera alivio que Andrea Chávez y Omar García hayan llegado por la vía plurinominal al próximo grupo parlamentario de MORENA.

Una aproximación al distrito XIV en Tlalpan

En la zona de Fuentes del Pedregal, Pedregal del Lago y la U.H. Emilio Portes Gil (PEMEX), en 2018 MORENA ganó votos a la derecha para diputado federal en esta zona poblacional con ingresos algo superiores al de las zonas populares –aunque también hay colonias con población de clase trabajadora con ingresos menores en comparación a los trabajadores de PEMEX y zonas de clase media–. En 2021 se perdieron estas zonas casi en su totalidad de modo avasallador con 3597 de voto derechista contra casi 400 –si se suman los votos de MORENA y PT–. (ver mapas y cuadros).

En la Popular Santa Teresa MORENA ganó con 1537 votos contra 898 de la coalición derechista de diputado federal, digamos que por cada dos electores de izquierda hay uno de derecha, aproximadamente. En Ampliación Lomas de Padierna y Lomas de Padierna los votos para MORENA fueron de 4597 y para la coalición de derechas se lograron 3606.

Tanto los datos anteriores, como los que se verifican en Héroes de Padierna(a continuación), dejan mucho que pensar de la estrategia de la cúpula morenista, arrogante y divisionista: la alianza conservadora gana con 2694 votos contra 2534 de MORENA(si hubiesen ido en alianza como en 2018 con el Partido Verde [147] y el Partido del Trabajo[138], MORENA hubiera ganado en esta zona).

Es importante decir que, en las zonas donde ganó nuevamente MORENA tales como en las secciones del Pedregal de San Nicolás– aunque la derecha también ganó en algunas secciones– el índice de participación disminuyó en comparación con 2018, el abstencionismo se elevó en estas zonas populares, ¿a qué se debe? ¿desencanto?. Habrá que analizar a profundidad con encuestas y con trabajo de campo este fenómeno abstencionista y el denominado voto de castigo en favor de la derecha (ver las gráficas y los mapas).[4]

Fuente: Datos recabados del INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

Fuente: Datos recabados el INE.

MORENA y sus dirigencias

Los antecedentes inmediatos de las dirigencias después del avasallador triunfo de MORENA  en 2018 han sido muy cuestionables, por decir poco, desde Yeidckol Polevnsky –que mantuvo el cargo casi por dos años­–, y después Alfonso Ramírez Cuellar como interino; hasta el reciente presidente de partido, Mario Delgado, que ha demostrado su completa ineficacia en múltiples ocasiones e hipocresía institucional llamada “experiencia parlamentaria”– como cuando engañó a Gibrán Ramírez al dejarlo fuera a pesar de un acuerdo firmado[5]–. Mario Delgado no solo ha demostrado su constante atropello de las bases de MORENA, mucho menos ha  valorado el trabajo de muchos militantes, mujeres y hombres, pues sus constantes artimañas en las decisiones  internas con supuestas encuestas no convencieron de su existencia a nadie, y en caso de existir, no fueron signo de voluntad democrática, pues en sentido estricto, las encuestas no brindan legitimidad, que es  sustento de la democracia –ya que no toman en cuenta la decisión del ente político en su totalidad, sino únicamente una muestra de la representación de dicho ente. Éstas pudieron ser algunas de las razones por la que miles de votantes demostraron a los dirigentes partidarios su razón crítica e inconforme, dirigentes morenistas que no se tomaron la molestia ni siquiera de implementar una operación cicatriz de unidad y alianzas (Tlapan y Llubere por poner un  caso), sino se movieron con la consigna: “estás conmigo o estás con los conservadores”, sin escuchar ni abrir espacios a quienes han tenido una larga trayectoria de lucha desde abajo, desde las bases. 

El caso de Tlalpan con Llubere y el nuevo partido Fuerza por México es un caso de esto, pues las organizaciones vecinales y barriales–que no ven diferencia sustancial entre candidatos de familias que saltan del PAN al PRI y después a MORENA–, en las coyunturas electorales buscan resarcir sus necesidades largamente esperadas por múltiples gobiernos­ y, en su guerra de posiciones buscan la hegemonía de sus demandas – no resueltas incluso desde la llamada izquierda institucional, pues ésta ya ha gobernado en la CDMX en las últimas dos décadas– con sus múltiples experiencias de la gestión electoral, deciden hacer alianzas con quienes pueden contribuir a resarcir sus necesidades sociales, que no la entienden meramente con puestos en el gobierno, sino con compromisos sociales del PARTIDO con el MOVIMIENTO y sus bases. Pero si la dirigencia de MORENA en su cálculo político (arrogante y erróneo) no hizo alianzas con los partidos aliados en más de 100 distritos electorales (PT y VERDE), ¿Qué pueden esperar lxs simples vecinxs de las colonias populares? No hubo ningún acercamiento desde una estrategia de política de alianzas, sino tajantemente se ignoró a quienes pedían un acercamiento en una mesa de negociación con las dirigencias locales y nacionales, es decir, MORENA no implementó ninguna operación cicatriz de alianzas y unidad, pensando que arrasarían como en 2018, olvidaron que AMLO no estaba en las boletas electorales de 2021.

Los números muestran que si hubiesen ido en alianza como en 2018 y se hubiera creado un bloque social incluyente como se hizo en ese año, no solo se hubiera ganado, sino se hubiera avasallado en donde hoy hay derrotas. Así mismo se puede analizar el otro lado de la ecuación, si lxs vecinxs y los barrios hubiesen incrementado la consciencia del PROYECTO DE NACIÓN( el cual es trabajo que debió iniciar MORENA desde el primero de diciembre de 2018 a través de formación no solo de cuadros políticos, sino de cuadros cívicos) DE LA 4T, quizás no hubiesen votado o buscado alianzas con los partidos satélites –como Fuerza por México– y, esto sólo demuestra la falta de formación, de visión y horizonte incluso de estos sectores populares en constante organización (que es una constante de los procesos de transformación en Latinoamérica cuando el PARTIDO se separa del MOVIMIENTO). 

Desde el marco teórico gramsciano, podemos decir que la hegemonía se construye en virtud del entramado gubernamental, del parlamento y el sistema jurídico, las instituciones culturales y educativas, etc., que son los espacios donde se concentra considerablemente la hegemonía del bloque dominante;  pero también la hegemonía se constituye desde los espacios representados por las organizaciones sociales, vecinales, partidos, sindicatos, medios de comunicación, el sentido común, etc.,  que también son los espacios abiertos a la confrontación social y el escenario de la actividad política de los dominados. 

Lo que Antonio Gramsci denomina “guerra de posiciones”, puede entenderse como el proceso por medio del cual el bloque dominado fortalece su presencia en las instituciones emanadas de la sociedad civil– como el parlamento– modificando la correlación de fuerzas en la estructura social característica de la sociedad capitalista. El error de lxs puritanxs, de los ortodoxos, es menospreciar todas las luchas por defender reformas en esa estructura, que parte del falso supuesto según el cual tales luchas, por definición, son producto de una perspectiva reformista no revolucionaria. Debiera pensarse que la caída al reformismo solo se da cuando las reformas propugnadas no se articulan en una estrategia global de transformación. Y es que, una estrategia enfocada exclusivamente al asalto de la estructura estatal, desvinculada de la acumulación de fuerzas en la sociedad, en los aspectos culturales, ideológicos y político-electorales –establecidos en las llamadas democracias occidentales–, carece de perspectiva, de allí el error tanto de MORENA como de las organizaciones o individuos que se aliaron con los partidos satélites recientes, como Fuerza por México.

Y es que no es menor el actuar de Mario Delgado, que ya ha dejado claro su manera de hacer política, es un militante de la derecha vestido de izquierda, pues como decíamos en un artículo anterior[6], desde que fue coordinador de MORENA en la Cámara  de Diputados, su participación en la designación de los consejeros electorales del INE fue muy dudosa(quizás acordando en los sótanos del poder legislativo o electoral su elección como presidente de MORENA, dicho proceso en su designación  fue sumamente controvertible, ya que en un hecho sin precedente, el TEPJF intervino en los estatutos internos de un partido político, en este caso el partido MORENA), proponiendo a personajes de la derecha con el argumento de apertura democrática, sin embargo, los resultados del INE y su intromisión sectaria en  múltiples ocasiones ha quedado  de manifiesto, y no por ello Mario pidió la destitución del consejero presidente Lorenzo Córdoba, aún teniendo mayoría parlamentaria y haciendo oídos sordos del clamor popular desde antes de la pandemia. 

Posteriormente, en la designación de la presidencia de la Mesa Directiva de la misma Cámara de Diputados, Mario Delgado obstaculizó a su ‘aliado’, el Partido del Trabajo para obtener esa función tan importante en favor de la 4T y prefirió apoyar al PRI con Dulce María Sauri ( la priista Sauri ha rehusado a su  obligación de representar la decisión de la mayoría parlamentaria de confrontar al congreso local de Tamaulipas, para fincar un precedente en contra de un gobernador mafioso y  la impunidad que representa Cabeza de Vaca). En estas elecciones como en los peores tiempos del PRI, el presidente de MORENA por dedazo eligió las candidaturas de amigos y allegados en los puestos de representación popular, con tal arrogancia e ingratitud con su partido aliado(el PT ha estado apoyando a AMLO desde 2006) decidió no ir en alianzas en muchas candidaturas con la finalidad de querer avasallar y dividir el voto popular( y poner al electorado en la disyuntiva de estar con ‘AMLO’ o el PT) pues MORENA todavía tiene el voto de las mayorías por la fuerte figura de AMLO. Esto fue un error a todas luces. 

Mario Delgado se mueve políticamente sin principios democráticos o de izquierda, es un cuadro de gobiernos anteriores, estuvo en el PRD hasta 2017, un año antes de las elecciones de 2018, un verdadero chapulín de la política, sin escrúpulos, que se confunde con la centro derecha en sus políticas sociales (con Marcelo Ebrard como jefe). En su manera de concebir la política no tiene pudor de llegar a viles acuerdos y maniobras con quienes atentan contra las mayorías sociales (estuvo en el llamado Pacto por México que entregó parte de los recursos estratégicos de la Nación a manos privadas tanto nacionales como internacionales en el gobierno de Peña Nieto), su dinámica política es de cálculo, arreglos y maniobras con la mirada hacia la candidatura presidencial de 2024. Por eso los dedazos de las candidaturas se entienden en el tenor de poner a las personas que tendrán que pagar el puesto en algún momento, digamos, cuando se requiera el apoyo al presidenciable, el jefe Ebrard (el cual quizás también sale ileso política y judicialmente de lo terriblemente acontecido en la línea 12 del metro, pues al salir Irma  Eréndira Sandoval de la Secretaría de la Función Pública, se pierden las pocas garantías de investigar a fondo el caso, ya que en su lugar quedó nuevamente un antiguo  priista ). Cuando se dice que el enemigo de MORENA es MORENA mismo se entiende a personajes como éstos, que se multiplican (príistas, panistas y perredistas) en éstas últimas elecciones, pues viendo que desde afuera no pueden ganar a MORENA, saben que desde adentro se puede hacer más daño y, además, quedarían impunes de sus fechorías pasadas. Estas elecciones fueron prácticamente unas primarias en las posiciones de quienes disputarán en 2024. 

Dos ejemplos más de los errores registrados de la dirigencia morenista, son la postulación y apoyo por parte de Mario Delgado del ganador de los partidos VERDE-PT en San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona(acusado por vínculos con el narcotráfico y puesto en libertad por un juez sin demostrar su inocencia, sino por cuestiones de procedimiento y por lo mismo no fue postulado por MORENA), miembro del PRD hasta 2019, cuando se pasó a MORENA por acuerdos con Delgado, y que en estas elecciones recibió su apoyo abierto incluso en contra de la candidata del mismo partido MORENA, ¿eso es traición? ¿fuego amigo? Es decir, está posicionando sus cuadros políticos sin importarle el partido al cual supuestamente dirige. El otro caso es la presidencia municipal de Reynosa, donde Mario Delgado nuevamente impuso a su candidato favorito, en este caso a Carlos Peña Ortiz, panista e hijo de la alcaldesa del mismo partido, Maki Esther Ortiz.

La etapa de cerrar alianzas con esos sectores, grupos, personas de la derecha que realmente se necesitaban en 2018 para crear un bloque hegemónico y ganar las elecciones,  ya pasó, ahora con cuadros en el gobierno federal y en algunos gobiernos locales no se necesitan esas alianzas, sino por el contrario, se necesitan a los cuadros, militantes, simpatizantes de izquierda que han sido excluidos de cualquier participación política por las decisiones de esta envilecida dirigencia morenista, que ya está dejando claro para quien trabaja.  Cuando se dice que se debe ubicar el enemigo no se habla solo de quienes se posicionan abiertamente en contra del actual gobierno federal, sino que  hay que mirar también hacia adentro, con lo que los hechos y acciones personales  han demostrado y no de lo que se espera que digan o hagan sus dirigencias. Ya han pasado más de dos años idealizando a personajes de dudosa reputación en un MORENA que sólo es cascarón sin sustancia, forma sin contenido, por lo que necesita depurarse, de lo contrario 2022 reproducirá lo que ya ha venido pasando, en 2023 se impondrán nuevamente  candidatos de la derecha vestidos de izquierda y 2024 MORENA ganará su último gobierno presidencial, en los mejores escenarios, porque si el desencanto popular se traduce en abstencionismo, ya vimos que la estructura derechista sigue funcionando sacando a votar a sus militantes, simpatizantes y desencantados, como pasó en la Ciudad de México el pasado 6 de junio, es cosa de analizar los datos antes mostrados.

Los estatutos de MORENA son claros cuando dicen que después de elecciones federales, intermedias o presidenciales, la figura unipersonal de su presidente debe convocar a elecciones de renovación de dirigencia, con la finalidad de fincar los costos políticos de los resultados electorales y la renovación partidaria de sus militantes y dirigencias, con el objetivo de crear un horizonte democrático de largo alcance, por el bien del PARTIDO y de sus integrantes, de su vida partidaria, los estatutos que no están a debate, se estipulan y deben llevarse a cabo por la vida órganica y democrática del mismo partido, de su salud institucional. La pregunta es: ¿MORENA PARTIDO(militantes) y MORENA MOVIMIENTO(simpatizantes) tendrán la capacidad de análisis, de debate, de presión, para hacer valer dichos estatutos? o ¿dejarán que el omnipresente dirigente por cuenta propia haga valer la vida democrática? Esa es la mejor prueba de saber acerca de  `los principios éticos y políticos´ de Mario Delgado, si es que aún queda alguna duda de ese “aliado” de la 4T. A estas alturas el tema no es de gustos o preferencias, sino de ejemplo y resultados y, con tantos ejemplos, ¿Pecaremos de ingenuidad política por parte de quienes defendemos la 4T? Parafraseando a Fidel Castro: la historia lo absolverá, o quizás no. 

El error de la dirigencia morenista de no ir en alianzas con sus compañerxs de lucha de hace muchos años –como es el caso del Partido del Trabajo–, trajo como consecuencia que se perdieran más espacios de representación popular, tales como el Distrito 18 en Iztapalapa, que se pierde por no ir en alianzas, o el distrito 8 en Cuauhtémoc, que en 2018 se ganó estando en coalición. El caso de la Ciudad de México y de Puebla requieren un análisis no sólo desde las plumas de la izquierda, sino también de las actuales dirigencias. Estas derrotas pueden entenderse como mensajes de la ciudadanía, de lxs simpatizantes y militantes de izquierda que han estado inconformes con las designaciones de lxs candidatxs –y el manejo que se ha hecho del Partido MORENA–, que han mostrado su descontento de múltiples maneras, mensaje que denota la crítica al poner a cualquier candidatx desde las cúpulas sin el apoyo de las bases ciudadanas. Ricardo Monreal merecería un análisis aparte, pues si no logra llegar a un acuerdo con AMLO será un factor de división y será un difícil contrincante de MORENA por parte de la derecha en 2024, pues ya tejió sus pactos con varios gobernadorxs electxs en estas elecciones. 

La cuarta transformación

El Proyecto de Nación de la llamada Cuarta Transformación es reformista. Pero es un reformismo necesario y fundamental en México después de varias décadas neoliberales que dejó destruida la estructura económica nacional, el tejido social y soberanía que se fortaleció después del llamado desarrollo estabilizador de los años cincuenta y sesentas. No hay elementos en el Plan Nacional de Desarrollo de la 4T que atente contra las estructuras económicas de quienes por décadas mandaban de facto en el país. AMLO ha llegado a la cúspide del poder político, pero tiene como contrincante al poder económico que tiene cuantiosos recursos para golpetear por todos los medios a su alcance.

 Los programas sociales a pesar de distribuir grandes cantidades de recursos a grupos mayoritarios de la población, sigue ejecutando el gasto bajo un esquema neokeynesiano, sin sobresaltos para el neoliberalismo, aunque sólo discursivamente, de allí se pueden entender los claroscuros del gabinete de gobierno. La sola redistribución de la riqueza y el incremento progresivo de oportunidades a ciertos grupos de la población impulsará gradualmente la movilidad social a mediano plazo, pero sin un programa claro de concientización de dicho proceso(a través del partido en el poder o de programas educativos) se corre el riesgo de repetir las experiencias desarrolladas en Latinoamérica, que abrieron las posibilidades de la clase trabajadora de ascender  en la escala social algunos peldaños, pero en el nivel de consciencia se quedaron atrapados en el pensamiento neoliberal individualista. Redistribuir a las mayorías sin sembrar conciencia del proceso de dicha redistribución– a través de la creación de formación de cuadros ciudadanos–, es algo que se vuelve necesario si no se quieren repetir golpes blandos que encuentran a las mayorías sociales desmovilizadas.

Las conferencias mañaneras que AMLO imparte todos los días de lunes a viernes es un parteaguas de la comunicación a nivel mundial, no sólo por su impacto mediático –determinando diariamente la agenda política a nivel nacional–, sino también desde el punto de vista de la práctica política, pues por la vía del ejemplo deja precedente de eficacia, compromiso y responsabilidad que deberían tener todxs lxs servidorxs públicxs. La famosa mañanera es un espacio importante de transparencia y rendición de cuentas de algunos funcionarios públicos, pues al estar frente al escrutinio ciudadano y periodístico– aunque no se profundizan temas relevantes–, se combate la desinformación que cotidianamente la derecha difunde por sus medios de comunicación a grandes sectores de la población. La mañanera también ha ejercido en los hechos el derecho de réplica por parte del gobierno, lo cual ha neutralizado en alguna medida las campañas de desprestigio que se han desatado. En cuanto AMLO termine su mandato y no se continúen con ellas o se busquen otros canales de comunicación, por quien lo reemplace, la oposición tendrá más oportunidades de permear la desinformación en más ciudadanxs.

La oposición

El INE ha transgredido  los valores realmente democráticos y ha quedado evidente, ante su parcialidad en los procesos electorales, asumiéndose en los hechos como contrincante de la 4T y obstaculizando candidaturas relevantes de MORENA por cuestiones de supuesto abuso sexual como en Guerrero con Salgado Macedonio( si fuese verdad y hubiesen pruebas, ¿Por qué no se le ha juzgado o abierto una investigación?, la derecha y su poder judicial no dejarían pasar tremendo golpe a un integrante de la 4T), o con Raúl Morón por supuestos abusos de gastos electorales. En contraste,  ignora los  delitos electorales por parte de la derecha que siguió con los mismos mecanismos de compra de voto, intimidación y amenazas– Layda Sansores también denunció la tardanza en las casillas en Campeche. El papel del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba– y su grupo–, provienen de los gobiernos anteriores, los cuales debieron de ser destituidos antes del proceso electoral para dar certeza democrática al proceso, lo cual se pudo impulsar desde la dirigencia de MORENA un año antes de la elecciones, pero con Mario Delgado al frente era prácticamente imposible por sus cálculos y artimañas políticas. Hoy, después de las elecciones, es imperativo una reestructuración del INE y la salida de Lorenzo y su grupo si realmente se quiere que se respete el voto popular en 2024, pues dejaría el cargo un año antes(¿De verdad lo querrá Mario Delgado y su jefe máximo?).

Así mismo el Poder Judicial, siendo uno de los tres poderes de la república mexicana, ha sido un pilar de la impunidad en los gobiernos anteriores, supeditados al poder ejecutivo y su omnipresencia que configura el presidencialismo mexicano. Acostumbrados a dictar la ley a diestra y siniestra, México perdió toda noción del estado de derecho y de la ley, a pesar de estarse repitiendo lo contrario en los medios de comunicación masivos. Al llegar AMLO al ejecutivo en 2018, esta relación da un giro de 360 grados y se convierte en un poder opositor al gobierno. Ministros, magistrados y jueces herederos de las peores prácticas neoliberales, se han opuesto a diversas reformas de ley que AMLO ha propuesto para reducir los niveles de corrupción e impunidad en diferentes instancias del gobierno. Con sus atribuciones judiciales han obstaculizado diversas reformas constitucionales amparando los intereses económicos nacionales e internacionales que se han visto afectados. El Poder Judicial requiere un cambio profundo antes que pueda causar un daño enorme a la democracia que apenas se va fortaleciendo con este nuevo gobierno, el cambio tiene que venir desde los otros dos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, pero también de la fuerza social organizada del pueblo que demuestre un respaldo a propuestas más radicales en los cambios de la estructura judicial. Un escenario óptimo para forjar un antecedente  necesario de este tipo es la consulta popular para juzgar a los expresidentes, pues con 37 millones de votos ciudadanos el 1 de Agosto de este año a favor del juicio, se puede fincar un precedente fundamental para exigir al Poder Judicial se supedite a la decisión del  verdadero soberano: el pueblo.

Por otro lado, como es bien sabido por innumerables ejemplos que nos brinda la historia, EEUU es el país más antidemocrático e intervencionista que jamás haya existido. Desde que robó más de la mitad del territorio de México en 1848, su actuar como nación ha sido de pillaje y asesinato. Hoy con el nuevo gobierno de Joe Biden, pareciera que su estrategia de dominación y avasallaje no ha cambiado. Con el nuevo Programa Contra la Corrupción (el de la guerra contra las drogas primero y contra el terrorismo después, ya no  funciona) promueve una renovada bandera de intervencionismo en las naciones del mundo,  pues después de que AMLO en una carta diplomática le pidiera al gobierno de EEUU una explicación del financiamiento que han recibido organizaciones no gubernamentales para incidir en las elecciones del 6 de junio, tales como Mexicanos contra la Corrupción, pertenecientes a una parte de la burguesía nacional opositora –han recibido cuantiosas sumas de dólares por parte de organizaciones del gobierno norteamericano(USAID) para generar las condiciones de desestabilización del gobierno de México–, Joe Biden no se retracta y en una artimaña sucia, reivindica su apoyo a las ONG´s que luchan contra la corrupción en todas las latitudes del orbe, excepto en el país más corrupto: el que dirige. Anteriormente, AMLO se movió magistralmente en el gobierno de Donald Trump, con su experiencia política supo encontrar los puntos débiles de un contrincante brabucón y difícil, con sus habilidades políticas supo llegar a acuerdos a veces muy complejos que, sin ellos, hubiesen desembocado en escenarios muy difíciles para el pueblo de México. A pesar de algunos errores, AMLO esta haciendo historia como uno de los mejores estadistas contemporáneos. Ahora la responsabilidad de su mandato es más difícil, pues los demócratas históricamente han sido mas duros, hipócritas y brutales con quienes ellos consideran sus enemigos. Los próximos tres años AMLO tendrá que lidiar con una hegemonía que no lo mira con buenos ojos, que no se lo dice abiertamente, pero esta moviendo sus piezas para buscar la manera de derrocarlo a él y al proyecto que representa.  

Las alianzas necesarias

México, al compartir frontera con el todavía hegemón mundial, tiene que ser cuidadoso en su desenvolvimiento internacional, pues los bloqueos y sanciones económicas siguen siendo una herramienta de sojuzgamiento y amenaza por parte de EEUU. En la alianza geoestratégica a nivel mundial, el gobierno de AMLO  está bajo la lupa del capital transnacional que espera un error para incidir en el momento adecuado, pero mientras invierte sus capitales en los proyectos que el gobierno de la 4T–Tren Maya– les concede para alivianar sus ansias de saqueo. Latinoamérica es un ejemplo claro en la última década de los denominados golpes blandos– sustituyendo a los clásicos golpes de Estado dirigidos por las fuerzas armadas, los cuales se pudieron dar en los casos de Manuel Zelaya en Honduras y Evo Morales en Bolivia–,  que utiliza el uso fáctico del poder judicial, el poder legislativo y el famoso cuarto poder: los medios de comunicación. La lucha por el sentido común es tan importante como que cuando Fernando Lugo en 2012 y Dilma Rousseff en 2016 fueron destituidos de sus cargos como presidentes de sus repúblicas, con cargos de corrupción jamás demostrados, los medios de comunicación hicieron un daño devastador en la opinión pública de grandes sectores, que fueron manipulados con noticias falsas todos los días y que aún siguen creyendo semejantes mentiras. Así mismo, podemos ver estrategias de calumnias de corrupción en contra de  expresidentes, tales son los casos de Cristina Fernández, Lula Da Silva y  Rafael Correa. 

En aquel momento de la denominada ola progresista, México estaba ausente, pero hoy se convierte en la punta de lanza de una nueva ola en la que Brasil –en 2022– puede tender los puentes necesarios con los países sudamericanos. AMLO está empezando a tejer algunas alianzas con Alberto Fernández y, con la situación de la pandemia, prevalece como un actor político fundamental para la distribución de las vacunas en los países pobres que aún la necesitan. Será importante buscar la manera de establecer al final de su sexenio alianzas mucho más fuertes con países que disputan la hegemonía mundial a EEUU como son China, Rusia e India.

En la correlación de fuerza internas, las clases medias tuvieron su momento de posicionarse frente a la 4T en estas pasadas elecciones y lo hicieron, lo cual demuestra que hay trabajo por hacer con ese sector, pues experiencias en varias latitudes del orbe nos enseñan que el trabajo del Partido Político –con mayúsculas– no debe subestimar la creación de cuadros políticos que no solo surjan de la redistribución de la riqueza y presupuesto a sectores que ascienden en la movilidad social, sino que el papel de la consciencia social, de la inmersión en las consciencias del proyecto político nacional, debe ser un trabajo de orden prioritario.

Evidentemente las noticias falsas que han sido reproducidas incansablemente por todos los medios que la oposición tiene a su alcance–que no son pocos–, han dejado semilla en el inconsciente colectivo de ciertos sectores, y no sólo clase medieros, sino de personas, grupos o colectivos que se han visto traicionados, no representados, e incluso ultrajados por el partido de izquierda que dice representar a la mayoría, ya que muchxs votantes sin pertenecer necesariamente a la denominada clase media, sino a sectores populares, han votado por la derecha. Será necesario buscar la manera de comunicar los logros y beneficios sociales por la política social implementada que beneficia tanto a las mayorías como a las minorías.

EL MOVIMIENTO

La unidad del movimiento con el partido es una tarea fundamental a realizar y, el objetivo de crear cuadros políticos conscientes que realmente visualicen y compartan el proyecto de nación es un eje de trabajo esencial para la verdadera Cuarta Transformación. Esto no debe traducirse exclusivamente en ocupar los cargos públicos, sino en la gestión de las demandas y necesidades enfocada en ganar la guerra de posiciones en esta batalla por el sentido común, que es la única manera de combatir los golpes blandos o duros que pudiesen organizarse, ya que los pueblos organizados y conscientes de su propio papel histórico serán difíciles de ser manipulados por la educación(neoliberal), medios de comunicación, redes digitales, creencias, etc., que permean la vida de todos los días.  La producción y re-producción de la vida cotidiana no sólo tiene que ser entendida en el sentido economicista y material de la sola redistribución de la riqueza social, por el contrario, tiene que ser comprendida como la acción constante, psicológica, mental, espiritual y consciente de lxs ciudadanxs construyendo su propia realidad. 

La acción de re-educarnos en sociedad desde diferentes frentes  tanto en los ámbitos sociales, culturales o familiares, pueden crear nuevos esquemas de pensamiento igualitarios (feministas) que reivindiquen las luchas de las mujeres y sus derechos humanos (en contra del machismo), que pasen por la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno natural (ecologismo) y nuestra manera de percibir el mundo en el respeto de  la diversidad tanto humana (racismo) como animal (vegetarianismo); así como las demandas por una vida saludable (soberanía alimentaria) libres del consumo de productos dañinos (derecho a la salud) que causan enfermedades crónicas (derecho a la educación) y la posibilidad de tener una vida sana (derecho humano al agua) en una sociedad justa (derecho a la justicia) y verdaderamente democrática (derecho a la representación popular). Estos y otros quizás puedan ser algunos puntos y banderas de lucha desde abajo, de los movimientos sociales, en la construcción del sentido común que posibilitaría las condiciones del surgimiento de una población que ya no vea esos derechos como peticiones o demandas, sino como parte de la cotidianidad construida por todas y todos, con procesos constituyentes acordes a las aspiraciones tanto de las mayorías como de las minorías, con procesos de consultas populares de diversa índole, donde se haga normal hacer uso de la democracia representativa, participativa o directa.

Esto requiere un trabajo arduo de politización de la ciudadanía en lo inmediato, en estos momentos reformistas que bien pueden ser preámbulo de una sociedad diferente a la que hemos estado acostumbradxs. Para ello también se requiere la construcción de una fuerza política alternativa que ofrezca expectativas nuevas, constantemente renovadas, mediadoras del campo popular-democrático que tengan una conexión intrínseca con los actores sociales emergentes. El futuro de México con AMLO puede ser promisorio o, por el contrario, puede ser la vuelta retrógrada a lo que se vivió con los gobiernos anteriores, eso dependerá tanto de las acciones gubernamentales como de las acciones de las organizaciones vecinales, barriales, sociales, colectivos, sindicatos y movimientos sociales. Es una lucha que nos compete a todxs. Aquí y ahora. El rumbo promisorio compete a quienes pertenecemos a los colectivos de los movimientos sociales. Esa es nuestra tarea. El rumbo retrógrada compete a quienes todavía ejercen algunas tareas gubernamentales. Sacarlos también es nuestra tarea.

En estos dos escenarios, 2024 definirá el rumbo de la próxima década en México, sabemos que Mario no formará cuadros políticos ni movilizará las bases de MORENA, porque crear conciencia política del pueblo mexicano representaría crear las condiciones para un candidato presidencial diferente a su jefe Marcelo Ebrard. Hacer eso le abriría las posibilidades a un candidato del talante como el de Gerardo Fernández Noroña, por eso no le conviene usar al partido para lo que realmente fue hecho. Crear esas condiciones abrirían los canales para que los abstencionistas realmente se vean en la disyuntiva de participar y eso solo puede ser a través de un proceso constituyente, donde se vean incluidxs. Crear esas condiciones es nuestra tarea.


[1] Boltvinik, J. (18 de junio del 2021). ‘Por entidades federativas, el nivel de voto por la 4T no se explica por la pobreza extrema’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_18_2021.pdf

[2] Boltvinik, J. (25 de junio del 2021). ‘El mejor desempeño de JHH en la zona conurbada del Edomex que en la CDMX se explica porque se presentó sin alianza en la mitad de la CDMX’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_25_2021.pdf

[3] Boltvinik, J. (2 de julio del 2021).‘En CDMX los votos por diputaciones federales muestran carácter de clase, pero no ocurre así en la zona conurbada del Edomex’

[4] Boltvinik, J. (11 de junio del 2021). ‘El mensaje electoral de los ciudadanos refleja poco entusiasmo con la 4T’. Recuperado de http://www.julioboltvinik.org/wp-content/uploads/ECONOMIA_MORAL/2021/economia_moral_jun_11_2021.pdf

[5] https://pulsoslp.com.mx/nacional/gibran-se-une-a-mario-delgado-en-contienda/1198905

[6] https://revistanuevarealidad.org/2020/09/05/ulises-merida/

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