III. Democracia y Medio Ambiente

Ulises Mérida

Por otro lado, Víctor M. Toledo nos brinda un análisis del Ecocidio que se vive en México en los últimos decenios, especialmente con el auge del periodo neoliberal que ha dejado a muchas empresas transnacionales con concesiones de tierras bastantes extensas y, en especial, el problema del despojo de las tierras de los campesinos y habitantes desprotegidos de las instituciones del Estado mexicano –que se supone garante de la protección de sus ciudadanos y ciudadanas. El académico nos expone una serie de proyectos mineros, de agroindustrias y otras empresas que incurren en daños ecológicos desde hace muchos años y, así nos ubica en una perspectiva de largo alcance, pues nos hace reflexionar sobre la historia humana:

La especie humana sobrevivió y persistió durante 300,000 años porque aprendió a escuchar y a interpretar los mensajes de la naturaleza. De una naturaleza sacralizada. De esa ecología sagrada donde cada montaña, manantial, río, roca, planta o animal poseen la capacidad de diálogo, los humanos derivaron una cierta “ética natural”. De la lectura o interpretación de los mensajes, los seres humanos aprendieron a ajustar, adaptar y modificar sus comportamientos y sobre todo sus modos de organizarse, en un verdadero juego por la supervivencia. La domesticación de la naturaleza (que no su dominio o sujeción) siempre fue un acto de domesticación del ser humano. El proceso civilizador fue recíproco, es decir co-evolutivo. Al domesticar especies, paisajes, cursos de agua, la naturaleza domesticó a los seres humanos. Este proceso duró hasta hace unos 4,000 años, cuando aparecieron las primeras relaciones coercitivas (señoríos) y después las sociedades estatales cada vez más complejas. 

Entonces, el biólogo nos posiciona en una disyuntiva de rumbo: el de la crisis ecológica de escala global y el sobrecalentamiento del planeta por un lado,  y el que está marcando un rumbo diferente con nuevas pautas para la liberación social y la transformación civilizatoria, por el otro. La visión global de Víctor M. Toledo nos invita a realizar una rebelión civilizatoria, con un cambio radical de las maneras de concebir y practicar la existencia, como la política, por eso es importante subrayar cuando dice que “necesitamos ya una política desde, por, para y con la vida”. Cuando nos habla de caminos prácticos inmediatos para incidir sobre la realidad cotidiana, es alentador concebir ideas del retorno a la agricultura delicada de la economía social y solidaria, de la propagación de cualquier forma de cooperativa, de una ciencia para los pueblos y no para las corporaciones, de tecnologías humanizadas y democráticas, como las llamadas redes sociales, de una 

“…época en la comenzará a practicarse una educación libre y libertaria, sin escuelas racionalistas y supresoras de la creatividad. Una escuela de seres sentipensantes, no una fábrica de obedientes soldados industriales o de robots que se nombran científicos”. 

 De este modo el profesor nos habla de experiencias de comunidades autónomas en varias regiones de México, como en Cherán, en Oaxaca, Chiapas, Puebla u otras comunidades, organizadas en torno a cooperativas e ideales democráticos tan antiguos como los helenos y, que resultan ser precedentes originarios que pueden significar experiencias democráticas a tomar en cuenta en la modernidad actual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: