Democracia y populismo

Ulises Mérida

Con motivo de hacer de las instituciones académicas un puente entre los estudiantes, profesores con diversos sectores de la sociedad, el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS), bajo la dirección del profesor John Ackerman y sus destacados colaboradores como el doctor Walter Arellano, abren un espacio de enseñanza y debate sobre democracia en las redes sociales nacionales e internacionales. Está todavía por reconocerse la invaluable aportación que los cursos, diplomados y conferencias del más alto nivel organizado por dicho programa hacen en beneficio de la sociedad global, al brindar un espacio de reflexión interdisciplinario abierto y plural. Después del giro que dio nuestro país México con AMLO en la presidencia, tiene especial relevancia un programa de tales características, que apunta a democratizar la esfera pública de la sociedad mexicana. Sus repercusiones tendrán relevancia en los años que nos esperan por recorrer, en las generaciones del público que aprende, comparte y resignifica conceptos y categorías importantes para identificar el buen curso de la realidad democrática actual, no sólo en México sino en el mundo.

Es en este contexto que el ensayo analítico sobre Democracia que trataremos de desarrollar –que es producto de una Cátedra Extraordinaria sobre democracia organizada por el PUEDJS–, es la primera parte de un análisis más amplio que vincularemos con un segundo tema que versa sobre el  Populismo como un segundo momento explicativo. El primer momento se compone de 9 apartados con una visión interdisciplinaria sobre la democracia. El segundo se compone de cuatro apartados que desarrollan el concepto de Populismo y su relación con la Democracia.

  1. La antigüedad. El surgimiento de la democracia en occidente.  

Cuando Leticia Flores Farfán nos explica algunos puntos del artículo titulado ¿Por qué Grecia?, de Jacqueline de Romilly,  nos menciona que a la democracia griega no debería vérsele como un paradigma a seguir, sino como un germen de discusión, principalmente por la inequidad social que prevalecía cuando se debatían dichos conceptos de igualdad en esa sociedad practicante del esclavismo. La sociedad griega era excluyente y patriarcal, un número minoritario de sus habitantes podía acceder a una educación privilegiada en medio de una población mayoritariamente esclava, razón por la cual debería de haber una revisión de las categorías contemporáneas y de la enseñanza de la educación en todo el orbe, que regularmente no tocan estos temas, nos dice Flores Farfán.

Al analizar conceptos políticos tales como la libertad de expresión y la polis, – que es de donde emana nuestra idea de política junto con la de democracia –, entendemos que la polis en la tradición occidental opera como un vocablo central que necesariamente hace referencia al cuerpo social, el espacio donde se lleva a cabo lo que entendemos como comunidad política, tanto en el sentido contemporáneo como en la del mundo antiguo. Así pues, la profesora nos dice que el dilema de lo que representa la comunidad política en tiempos modernos de visiones ‘liberales’ se manifiesta en las diversas formas de gobierno y en sus mecanismos de gobernabilidad. 

Con los griegos, la comunidad política es la constitucionalidad entendida en valores y normas de vida, en forma de llevar y vivir la vida en la polis que se habita.  Leticia Flores, parafraseando a Tucídides, recordaba que “los hombres son los que constituyen una ciudad, no las paredes”. De este modo, si los ciudadanos cambian la polis y su gobernabilidad, cambia su variabilidad. También recordaba la profesora que Pericles decía que “los ciudadanos se consideran autóctonos porque se sienten unidos por un lazo, por un vínculo”, lo cual nos hace revisar la historia pasada de esos lazos comunitarios.

En este sentido, cuando se habla del ideal democrático en el mundo actual, podemos revisar algunos acontecimientos del mundo griego o de algunas de sus personalidades políticas como Solón – considerado uno de los fundadores de la democracia griega y quien dirigió la vida política ateniense a partir del 594 a. C., lo que da pauta para que después en el 508, se dé inicio a las reformas democráticas con Clístenes –, para  dar cuenta de la evolución de dicho ideal, que abre espacios paulatinamente a los ciudadanos de las clases más modestas para que puedan acceder a funciones y responsabilidades más altas. Fue en Atenas donde se instauró el debate sobre la democracia en la vida pública. El hecho de aglutinar en asamblea a dos o tres mil personas, tener un consejo de quinientos ciudadanos mayores de treinta años, seis mil jueces elegidos entre los ciudadanos todos los años y la existencia de magistrados, podría dejar la sensación de igualdad de todos. Al menos, el ideal griego de la democracia tenía que ver con la libertad de expresión, la transparencia, la rendición de cuentas, la igualdad de derechos políticos, gobernar y ser gobernado por turno y el sometimiento del individuo por decisiones colectivas, es decir, la comunidad política como unión de la individualidad.

Leticia Flores también hace referencia al término de amistad cívica, mencionada por Aristóteles, como aquella capacidad que hace unión de los ciudadanos y que posibilita el respeto social que implica la confianza entre semejantes, la cual puede ser igual o mejor que la justicia. De esta manera, la vida en sociedad y las disputas de los ciudadanos se canaliza en la vida política, poniendo la discordia en el espacio público para evitar la confrontación y la guerra civil. Aquí es importante recalcar el rol de la creencia compartida, como un mito de origen para evitar la confrontación y como narrativa de identidad común.

El hombre político en Atenas es el retórico, por lo que la argumentación persuasiva a través de la retórica es fundamental. Valiéndose de la persuasión, apela a la capacidad de raciocinio para tomar posición, pero también por medio de la seducción apela a los miedos, a los sentimientos. Sin embargo, también hay un concepto ético importante, parresía, referido a la libertad de expresión que implica un discurso libre y no engañoso, honesto, abriéndose completamente sin ocultar nada, como cuando el grotesco Tersites, en la Ilíada, insulta a Agamenón con toda su franqueza al querer regresar a su patria.

Continuará…

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